…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura

29 oct 2010

The Measure of the World

In El amante liberal the heroin, who has endured numerous misfortunes but has miraculously preserved her chastity ( a value whose appreciation in those days can be compared to how  integrity and sincerity  are appreciated  in our times)  uses this image to explain to herself her life journey:
como el oro tengo de ser, con el favor del cielo, que mientras más se acrisola, queda con más pureza y más limpio.
I must, by Heaven's  favour, be like gold, which  the longer it is submitted to the melting pot the purer and cleaner it becomes.

My rereading of this Exemplary Novel of Cervantes', but particularly different occurrences of recent days, have brought to my mind this emblem of Sebastián de Covarrubias’ that also speaks of the melting pot but in this case in reference to friendship.


SIC EXPERIENDA FIDES
[So faith must be tested]

Los quilates del oro y su fineza,
En el crisol lo apura el vivo fuego,
La amistad verdadera y su pureza,
El caso adverso lo descubre luego:
Si por mala fortuna o por pobreza
Huis el rostro a la demanda, y ruego,
De aquel amigo, que por tal tuvistes
Quando en prosperidad le conocistes.


The carats of gold and its fineness
Are in the crucible  proved  by  ardent fire
True friendship and its purity
By adversity are quickly exposed:
When because of misfortune or poverty
You turn your  face from the demand and plea
Of  the friend that you held as such
When in prosperity you encountered him.


Emblems do not usually express novel truths but rather trite and familiar ones. Their peculiarity consists in the way that these truths are presented to us. They strive to fix them in our minds attached to an image, as well as to invite us to reflection with the verses that accompany them. 

I discover once more Covarrubias’ genius. I had only retained the idea of the proof of friendship –which was what I wanted to talk about– but now, reading it again, I find even more wisdom in the game in which he immerses us: not to remain only in the blame that we place on our neighbour but also to acknowledge  that we ourselves are guilty of the same fault. I believe that that is what the use of the third person expresses, the you, so inherent to exemplarity, that turns its face from the friend that demands and pleas.

Here is the measure of the world: in the measure of man.

27 oct 2010

La medida del mundo

En El amante liberal la protagonista que ha pasado por numerosos infortunios pero milagrosamente ha conservado su castidad –un valor en ese entonces comprable en nuestros tiempos a la entereza y sinceridad– usa esta imagen para explicarse su recorrido vital:
como el oro tengo de ser, con el favor del cielo, que mientras más se acrisola, queda con más pureza y más limpio. 
Volver a leer esta novela ejemplar de Cervantes, pero en especial distintos sucesos de los últimos tiempos me hicieron recordar este emblema de Sebastián de Covarrubias que habla del crisol pero referido a los amigos.


SIC EXPERIENDA FIDES
[Así debe ser probada la fe]

Los quilates del oro y su fineza,
En el crisol lo apura el vivo fuego,
La amistad verdadera y su pureza,
El caso adverso lo descubre luego:
Si por mala fortuna o por pobreza
Huis el rostro a la demanda, y ruego,
De aquel amigo, que por tal tuvistes
Quando en prosperidad le conocistes.

Los emblemas no suelen decir verdades novedosas sino trilladas y conocidas. Su peculiaridad es la forma de presentarnos esas verdades. Apuestan a fijarlas en nuestra mente atadas a una imagen, así como invitar a la reflexión con los versos que lo componen.

Descubro otra vez la genialidad de Covarrubias. Yo sólo recordaba la idea de la prueba de la amistad –que era de lo que quería hablar– pero ahora al volver a leerlo encuentro aún más sabio el juego en que nos sumerge: no quedarse en las culpas que se echan hacia el próximo, sino además reconocer que nosotros también caemos en la misma falla. Entiendo que eso expresa el uso de la segunda persona, el tú tan propio de la ejemplaridad, que aparta el rostro del amigo que demanda y ruega.

He aquí la medida del mundo: en la medida del hombre.

25 oct 2010

Crimen organizado

Las cosas se ponen cada vez más peligrosas. ¿No se insiste tanto con la seguridad o la sensación de inseguridad en nuestro país? Pues bien, la violencia ha llegado a mi casa; o a mi mesa sería más apropiado decir.

La otra noche pegué un respingo cuando al entrar en la cocina descubrí un mensaje mafioso esperándome.


No es lo que uno quiere encontrarse servido en el plato (sin mucha originalidad, lo primero que vino a mi mente fue aquello de que "La venganza es un plato que se sirve frío" y temí pensar qué habría hecho yo para merecer esto). 

("Para ver otra vez su comida tiene que buscar en la heladera. Grupo Maestro.")

Pero aún peor fue la sorpresa al abrir la heladera. El tembloroso pedido de auxilio de las pobres víctimas me conmovió

("Gracias, una de nosotras ya fue cortada en pedacitos y temíamos correr la misma suerte")

No pude contener mi curiosidad y quise contemplar el resultado de tanta violencia. Por más desagradable que fuera, allí iba a encontrar pistas para desenmascarar a los delincuentes. Reconozco que la siguiente imagen es un poco fuerte y no apta para espíritus impresionables, de modo que no la expongo aquí. Quien tenga suficiente presencia de ánimo puede verla bajo su propia responsabilidad

La historia tuvo un final feliz, las milanesas fueron rescatadas y cumplieron su objetivo en la vida:  ser víctimas de su legítimo victimario... o sea yo.

Permanece, eso sí, la sospecha de que mi marido no tiene suficiente trabajo los martes por la noche cuando se queda a cargo de las dos chicas, la comida, el perro y la gata... ¿qué otra tarea podría encargarle para que olvide sus ingeniosidades? (Aclaro que lava los platos y deja la cocina impoluta)

22 oct 2010

No sucederá




Hay un congreso en Poitiers el año que viene.



Si no tuviera que seguir escondiendo mi monstruosa identidad, iría volando con las alas de Melusina.



Lástima, porque ganas de volver a ver esta "cajita de marfil" que es Notre-Dame-la-Grande no me faltan.

15 oct 2010

La donna è mobile


La donna è mobile dicen. Yo no lo creo... O quizás sí. No, creo que no. Bueno, tal vez sí, puede ser que  a veces seamos un poco volubles...

Pero si esto es así, mi hija menor nos gana a todas. O es más libre para expresarlo.

Un ejemplo gráfico de lo que vivimos a diario:


Lo escrito en verde era el reverso de una "postal" que me había hecho unas semanas atrás (la mariposa hacía las veces de estampilla).

En amarillo fluorescente escribió el otro día, cuando estaba furiosa por algo terrible que yo le había hecho, o le había prohibido o no le había dado ¿quién sabe? La cuestión es que encontró sobre mi escritorio su anterior obra y dejó claramente asentada su posición en el momento.

Nos reconciliamos minutos después, por suerte. Sin concesiones pero sin sangre y con muchos besos.

Desde entonces la rueda siguió girando y ya debe de haber recorrido unas cien veces su trayecto completo.

¿Qué mayor certeza tenemos sino es saber que nada permanece fijo? O, como Garcilaso de la Vega bien decía:   todo lo mudará la edad ligera / por no hacer mudanza en su costumbre.


11 oct 2010

Lo implacable






Si quiero por las estrellas,
saber, Tiempo, dónde estás.
miro que con ellas vas,
pero no vuelves con ellas.
¿Adónde imprimes tus huellas
que con tu curso no doy?
Más, ay, qué engañado estoy,
que vuelas corres y ruedas;
tú eres, Tiempo, el que te quedas,
y yo soy el que me voy.

                                                  Luis de Góngora





Este es el Ángel Exterminador o el Ángel de la Muerte en la entrada del Cementerio Municipal de la Ciudad de Azul. Puro hormigón, monumental, lineas duras y estilo art decó rematadamente fascista.


Sus dimensiones y expresividad impactan e impresionan. Uno se pregunta si custodia la entrada al camposanto o nos espera amenazador. 



Es una de las creaciones más famosas del arquitecto Francisco Salamone que cuidó personalmente cada uno de los detalles de la construcción y el diseño del cementerio. Hacía casi un año que quería publicar estas fotos que sacó mi marido, pero pretendía hacer un post más completo sobre este arquitecto de origen italiano que en algunos años de la década del 30 pobló la Provincia de Buenos Aires de obras monumentales: edificios municipales, diseños de plazas, mataderos y cementerios... Nunca llegaba el momento y de hecho nunca llegó, mientras el tiempo pasaba y de hecho pasó.

Pensando justamente en eso, recordé aquella décima de Gongora (o atribuida a él, porque aún no estoy segura de qué han dicho los gongoristas al respecto). En especial esos versos finales que siempre están en mi cabeza y me atormentan por su verdad perentoria "tú eres, Tiempo, el que te quedas / y yo soy el que me voy".

Se me figuró entonces como epígrafe perfecto para el Ángel Exterminador de Azul, con su mirada dura y su espada implacable.

***

Addenda 15 de octubre

Dos notas muy recomendables de Página/12 sobre Salamone, una del 2002 y otra del 2009.

2 oct 2010

Let's Call the Whole Thing Off!

Hace casi veinte días que estoy sin voz o más bien con mis capacidades vocales seriamente deterioradas. Ya pasé por la etapa Harpo Marx y ahora vengo hace demasiados días siendo un remedo de Graciela Borges, como no se cansa de repetirme JDV.



Anoche, en la guardia,  la especialista me dijo no bien hablé "¿Sos docente, no?". Y es curioso porque tuve que decirle que sí, pero que no podía atribuir a las clases estar así. Hace 25 días que no doy clases. Nuestra facultad está tomada por un grupo de estudiantes y muchos las hemos suspendido o cambiado por comunicaciones virtuales.



Ahora bien, la cuestión que quería tratar aquí es otra: el conflicto que me genera decir cómo estoy –no hablo de estado de ánimo, que para qué aburrir– sino de si uso el término afónica o disfónica. Sé perfectamente que si tengo algo de voz, si puedo emitir al menos un sonido leve (que sí puedo, que lo digan la gata o mis hijas cuando las reto con voz ronca) eso entonces debe llamarme "disfonía". Así que tendría que decir "Hace 20 días que estoy disfónica"; pero ¡ugh! me parece terriblemente afectado. Suena a hipercorrección de profesora de lengua, de ojos fríos y rictus amargo. Y, Dios no lo permita... ¡no quisiera serlo o convertirme en eso con los años!

Es exactamente lo mismo que me pasa con mi apellido que tiene una de esas comas altas que marcan la elisión de una letra (como en D'Artagnan). ¿Cómo llamarla? Ya sé que es un apóstrofo pero en general todos dicen apóstrofe. Así que otra vez me siento incómoda usando el término correcto. Sucede, creo, que pongo en duda que lo correcto sea tan correcto si resulta extraño a la mayoría de los hablantes, entonces ¿es correcto o pura afectación? Cuando tengo que explicar mi apellido, casi siempre lo soluciono de alguna de estas dos maneras, de acuerdo al interlocutor: o lo digo mal a conciencia, o termino la palabra de una forma tan cerrada que no se entiende bien si dije /e/ o si dije /o/. 

También me pasa algo similar con la mezcla tan común en el habla argentina de usar el pronombre posesivo después del adverbio en lugar del pronombre terminal acompañado de preposición, cuando decimos:

 "está cerca suyo"       en lugar de      "está cerca de usted"  (que es lo correcto)

Dudo muchas veces cómo decirlo, porque además con el voseo queda aún más afectado si uno lo dice bien. Imaginen este diálogo, como de libro:

A: ¿Quién se comió mi alfajor de dulce de leche?
B: ¡Nadie, che! Lo tenés delante de vos.

(¡terrible!)

Pero es cierto que con esto tengo menos conflictos, porque al tratarse de construcciones gramaticales y no problemas léxicos, puedo ampararme en decir que las lenguas viven y cambian constantemente y que por lo tanto esa forma será luego perfectamente aceptada dado que somos millones los que la usamos. ¿O se hacen algún problema los españoles por su empedernido leísmo, eh?

Seguramente deberíamos seguir siendo incorrectos, para huir de la afectación, pues ya sabemos bien que es toda mala.

La cosa es que el otro día, mi amiga X me burlaba y decía que mi afonía (o disfonía, ya sé) era una reacción anti troskos (por los grupos que se arrogaron el gobierno del edificio de la facultad). Tiene razón, debe ser que mi cerdo burgués interno se rebela y enferma. 

Pero me pregunto, entonces ¿acaso este conflicto con los voquibles, como diría Sancho Panza, tiene un correlato con lo que pasa en la facultad? ¿Me cuesta decir lo que sé correcto en este caso? ¿Siento que tengo que hablar de justificación y necesidad de usar estos medios de lucha? ¿O puedo decir que esto es un absurdo, algo que no mide las consecuencias de sus actos ni la envergadura de sus medios de protesta por motivos que no lo justifican, que me parece ya un capricho casi infantil, una falta contra el derecho de todos los que formamos parte de la Facultad?  Sí, no tengo problema en decirlo, no se me plantea aquí aquel conflicto. 

Muchos dicen que las cosas siguen siendo lo que son llamémoslas como las llamemos. Por eso tal vez mejor no hacerse problema sobre cómo decimos o pronunciamos lo que queremos decir. Tratemos de entendernos que es lo más difícil.



27 sept 2010

Efectos colaterales

Ya sabemos que el arte, o lo estético en general, puede entenderse como aquello no absolutamente necesario para la supervivencia animal del hombre. Es la hipertrofia de sentidos, la acumulación de materiales para un uso no directamente práctico. 

Curioso es comprobar que ciertos caracteres patológicos logran un hecho estético hasta en la forma de tirar la basura.



Además de asombrarme y maravillarme por los efectos colaterales de la obsesión de mi marido por el orden y la limpieza, la imagen me pareció un buen emblema de lo que tiene el arte de excrecencia o de residuo.


22 sept 2010

Verdades




¿Hacia dónde?


¡Ya lo creo!


Hay lugares que nos hacen cambiar la perspectiva. 
Y ver todo sub specie aeternitatis.
O todo lo contrario.


(Cementerio de La Chacarita, Buenos Aires, septiembre de 2010)

14 sept 2010

...los que de un flaco leño se confían


Viendo fotos viejas, que mi madre guarda con desastroso celo, me puse a pensar cuántos barcos estuvieron dando vueltas por la vida de mi familia.

En un principio habrá habido barcos que trajeron a mis bisabuelos o tatarabuelos desde Europa hasta aquí. Pero de eso no hay registro fotográfico, al menos que yo sepa. 

Luego están los barcos de los viajes de placer. 

(Mis abuelos maternos y mi tía, 1938)






Me encantan esas fotos por la elegancia que transmiten y que yo agrando en mi imaginación porque no logro comprender del todo cómo será eso de pasarse varios días o hasta un par de semanas a bordo de un barco-hotel (y eso que de chica vi todos los capítulos del Crucero del Amor, pero por suerte esos barcos de mis abuelos no se le parecen).

Los únicos "cruceros" que yo hice fueron en veleros de no más de 9 metros de eslora.


Muy deportivo,


lleno de aventuras,


 en contacto directo con la naturaleza...


e incomodísimo, si quieren mi sincera opinión.


Y eso que ni menciono el "olor a barco" que me da náuseas desde que tengo uso de razón...



Los destinos eran tan esplendorosos como el Delta del Paraná, 

(Amarrado al muelle de este recreo del Delta y casi tapado por él, está el Corsario II, nuestro primer velero.)

o la costa de Uruguay.

(Colonia, Uruguay, el protagonista de esta foto es Cacho, nuestro perro más feo y más querido)


Envidio a mis padres que lo pasan genial en esos viajes que siguen haciendo juntos, descubriendo o redescubriendo lugares increíbles.


Me encantaría que no me incomodara la incomodidad, pero es como pedirle peras al olmo.

No digo que no pueda disfrutar momentos náuticos, que sí lo hago y entiendo bien el gesto de plenitud de mi abuela paterna en esta foto, posando como diva de los años dorados del cine.


Es que las velas, el viento y el agua, cuando están mansos –y a una no la hacen trabajar– son puro placer. Pero la vida en un barco pequeño, bueno... ¡eso ya es otra cosa!






Mi hermano, este verano europeo, también estuvo de crucero. Ya más adulto y con más comprensión del mundo de lo que aquí mostraba, o eso espero...

Un crucero que iba de San Petersburgo a Moscú o viceversa, que es lo mismo. Total, la cosa es que hizo varias veces el viaje, porque tampoco logró ir completamente de pasajero como iban nuestros abuelos. Él y su mujer, pianista, fueron contratados, ¿se ofenderán si digo "como número vivo"? no sé, mejor no lo digo. Fueron como artistas, entonces, para que él cante y ella acompañe con el piano, amenizando las veladas de los pasajeros que sí pagaron su boleto.





Nosotros creo que los últimos viajes en "barco" pagado (es decir no en el Inquieto, el tercer hijo de mi padre) fueron éstos.

(en Mendoza, Argentina)

(en Florianopolis, Brasil)

No compiten en glamour con los viajes de mis abuelos, me temo.

11 sept 2010

Sombras, nada más...




Sábado 11 de septiembre. Buenos Aires, barrio de Belgrano. A 10 cuadras a la redonda de la nave madre.

4 sept 2010

Wilmington, North Carolina, 1946

No es por pensar mal, ni por criticar y menos por mirar con superioridad a unos provincianos desde mi lugar de capitalina (por más que mi ciudad capital sea la de un remoto país sudamericano y la suya provinciana sea de una gran potencia), pero qué aburrida que debía ser la vida en Wilmington, North Carolina, el 15 de abril de 1946.



Quizás me equivoque pero no le encuentro otra explicación. ¿Qué otra razón habría para que saliera en la primera plana del diario local la visita de una familia de argentinos? La familia de mi madre, en este caso, que vivió en Estados Unidos del 45 al 50 y aparentemente fue a pasar una semana de vacaciones en Wilmington.







Varias cosas se descubren en la foto de la portada del diario y en la continuación "de la historia" en el interior. Una de ellas es que en el The Wilmington News tenían un corrector para la primera plana pero no otro que se ocupara de esas historias mínimas luego: en la página tres, además de la línea repetida casi al final, los nombres aparecen de cualquier modo. ¿Cómo será que un angloparlante habrá pensado que "Cubiaurre" podía sonar igual que Zubiaurre?

Otra cosa notable es que mi abuelo no las acompañaba en ese viaje y me pregunto cómo se las arreglarían con el idioma, porque mi abuela nunca aprendió a hablar bien inglés, mi tía era la vocera, como dice allí y mi madre de seis años sería algo chica como para comunicar muchas cosas. Supongo que ya entonces hablaría con fluidez: dicen que estuvo muda el primer mes en el colegio porque no sabía nada de nada de inglés y luego se largó a hablar como si tal cosa (ella cree que así se aprenden todos los idiomas, como por ósmosis; por suerte ahora está luchando con el ruso y está descubriendo cómo es la cosa para el resto de los mortales).

También me sorprende lo parecida que está mi madre a mí, hay fotos mías de la misma edad que son idénticas. No sé si yo tendría aquella seguridad y alegría completa que ella muestra y que destacan en el diario.



Tendría que encontrar otra foto en la que esté sonriente, pero esta me gusta hoy. Lo que sí compartimos las dos aquí es la mirada que no va hacia el objetivo. ¿Qué estaría mirando ella tan sonriente, mientras mi abuela y mi tía tan compuestas y elegantes miraban hacia donde se suponía que debían mirar? A veces esos gestos pintan por completo a las personas. Como en este caso.



Claro, ahora pienso que otro tipo de gente vería en este hecho del diario provinciano una prueba de la "importancia" de sus parientes, olvidando lo absurdo de la noticia. Pero, para bien o para mal, no soy de ese tipo de gente y sólo me puede causar risa. Y cierta compasión por los de Wilmington (la superioridad capitalina tenía que aflorar por algún lado).

[Recomiendo leer el comentario de Nina, aquí abajo, que tiene un dato esencial para llegar a un final perfecto]

25 ago 2010

Arte moderno

Luego de mi primera clase de trasnoche en la facultad (para mí dar clases de 21 a 23 es la trasnoche), llegué a casa y me encontré una instalación. Mi marido es un artista aunque se dedique a otras cosas. 


Más allá del gesto amoroso de esperarme con la comida lista (el menú tan primoroso de hamburguesas con ensalada lo había planeado yo), la instalación milimétricamente cuidada llamaba la atención.* Y movía a la risa.


Un chiste interno que me retrotrajo más de veinte años atrás. 

En la casa de una amiga nuestra ponían la mesa para la noche a las 6 de la tarde. Tener la mesa lista desde antes puede no ser tan extraño (para gente mucho más ordenada que yo, claro) pero lo asombroso es que dejaban los platos servidos y calentaban después la comida en el microondas... ¡Hamburguesas hechas tres horas antes y recalentadas! Por propia elección y para ser más eficientes, no por dar clases hasta las 11 de la noche. Juro que lo he visto yo con mis propios ojos: hamburguesas frías sobre platos fríos en mitad de la tarde. Si es que estos ojos son los mismos que tenía hace más de veinte años. Que tal vez, no.


* Lo que todavía no sé es por qué habrá pensado el artista que iba a querer comer con una foto mía presidiendo la mesa. Misterios del arte, que tiene principio para las preguntas pero no final para las respuestas.

12 ago 2010

Rise and Shine


En Rosario había una esquina feliz. No era de las casas más lindas de la ciudad -que tiene muchas muy lindas- pero sí era de las más simpáticas que vimos.



Que los seres inanimados tengan personalidad y vida es para mí un pensamiento recurrente. Tal vez una de las marcas de adultez que afanosamente intento conquistar es dejar de lado este animismo que todo lo invade. Por eso la sensación de cercanía espiritual con Felisberto Hernández. Por eso también el placer de las fotografías que mostraba hace un tiempo Tamás, con clavos-modelos o modelos-clavos.




Pero volvamos a la casa rosarina. ¿Habrá buscado el arquitecto que la proyectó esta mirada tan antropomórfica o fue sólo una casualidad que se terminó de configurar cuando un ingenioso munido de aerosol pasó por allí?

Por suerte era un-ingenioso-munido-de-aerosol optimista, porque bien podría haber pasado por allí un-ingenioso-munido-de-aerosol pesimista y tendríamos que hablar de una casa triste. Una casa depresiva en una esquina de Rosario.

La reflexión se hace tan obvia que es hasta absurdo manifestarla. Pero lo haré igual; en primer lugar, porque soy absurda y, en segundo, para no olvidarla (¿cuántas veces lo que me pareció evidente en un momento me resulta incomprensible en otro y viceversa?). Esta esquina con sonrisa fortuita nos muestra cómo un simple cambio de dirección en una curva lo cambia todo y cómo la perspectiva transforma la realidad o –si no queremos llegar a tanto– digamos que transforma las experiencias, que al fin y al cabo es la forma en que vivimos la realidad.


Nada más alejado de mí que instar a que dibujemos una sonrisa en cada objeto que se nos cruce para hacerlo más amistoso. La simple idea de esa idea me pone la piel de gallina, si no por lo insensato que suena, especialmente por lo cursi que parece (la insensatez se disculpa, pero la cursilería, ¡jamás!).

·(ºJº)·