En Montevideo, el Shopping Punta Carretas está hecho dentro de una antigua cárcel. ¡Qué festín de reflexiones sobre esta curiosa ironía podría hacer quien quiera denunciar los atropellos de la sociedad de consumo! Yo mejor no digo nada porque en unos días me voy a (sea dicho con perdón y sin querer ofender a nadie) ... Disney.
Por eso, cambio de tema y lo que quiero mostrar aquí es otra cosa de esa puerta carcelaria. Algo en las alturas, en aquella antena que no sé (ni averigüé) de qué será.
Pero me gusta imaginar las cosas que tienen que hacer algunos para tener buena señal y conectarse.
Para mí que, de todas formas, estas cuatro golondrinas (¿?) se sienten más plenas, contentas y, en fin, a gusto con ellas mismas que los idiotizados del verano a los que Claro les promete (falsamente, vanamente, inútilmente) ser "Ilimitados" por usar sus servicios.
Una desfachatez, el engaño publicitario que ha cobrado visos metafísicos.