…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura

4 de sept. de 2010

Wilmington, North Carolina, 1946

No es por pensar mal, ni por criticar y menos por mirar con superioridad a unos provincianos desde mi lugar de capitalina (por más que mi ciudad capital sea la de un remoto país sudamericano y la suya provinciana sea de una gran potencia), pero qué aburrida que debía ser la vida en Wilmington, North Carolina, el 15 de abril de 1946.



Quizás me equivoque pero no le encuentro otra explicación. ¿Qué otra razón habría para que saliera en la primera plana del diario local la visita de una familia de argentinos? La familia de mi madre, en este caso, que vivió en Estados Unidos del 45 al 50 y aparentemente fue a pasar una semana de vacaciones en Wilmington.







Varias cosas se descubren en la foto de la portada del diario y en la continuación "de la historia" en el interior. Una de ellas es que en el The Wilmington News tenían un corrector para la primera plana pero no otro que se ocupara de esas historias mínimas luego: en la página tres, además de la línea repetida casi al final, los nombres aparecen de cualquier modo. ¿Cómo será que un angloparlante habrá pensado que "Cubiaurre" podía sonar igual que Zubiaurre?

Otra cosa notable es que mi abuelo no las acompañaba en ese viaje y me pregunto cómo se las arreglarían con el idioma, porque mi abuela nunca aprendió a hablar bien inglés, mi tía era la vocera, como dice allí y mi madre de seis años sería algo chica como para comunicar muchas cosas. Supongo que ya entonces hablaría con fluidez: dicen que estuvo muda el primer mes en el colegio porque no sabía nada de nada de inglés y luego se largó a hablar como si tal cosa (ella cree que así se aprenden todos los idiomas, como por ósmosis; por suerte ahora está luchando con el ruso y está descubriendo cómo es la cosa para el resto de los mortales).

También me sorprende lo parecida que está mi madre a mí, hay fotos mías de la misma edad que son idénticas. No sé si yo tendría aquella seguridad y alegría completa que ella muestra y que destacan en el diario.



Tendría que encontrar otra foto en la que esté sonriente, pero esta me gusta hoy. Lo que sí compartimos las dos aquí es la mirada que no va hacia el objetivo. ¿Qué estaría mirando ella tan sonriente, mientras mi abuela y mi tía tan compuestas y elegantes miraban hacia donde se suponía que debían mirar? A veces esos gestos pintan por completo a las personas. Como en este caso.



Claro, ahora pienso que otro tipo de gente vería en este hecho del diario provinciano una prueba de la "importancia" de sus parientes, olvidando lo absurdo de la noticia. Pero, para bien o para mal, no soy de ese tipo de gente y sólo me puede causar risa. Y cierta compasión por los de Wilmington (la superioridad capitalina tenía que aflorar por algún lado).

[Recomiendo leer el comentario de Nina, aquí abajo, que tiene un dato esencial para llegar a un final perfecto]

17 comentarios:

AJP Crown dijo...

Except for immigrants, I don't think that Americans saw very many people from other countries in those days -- and they do look pretty important and sophisticated, your mother in white and the others in silk.

Is that the opera singer lying next to you on the red chair? He's very cute too.

Julia dijo...

Yes, he is! (A chubby baby, as you can see, although he only has one stomach... :-))

Nina dijo...

Al día siguiente del reportaje salimos para comprar el diario. Mamá se quería hacer la nonchalante y miraba el kiosko de diarios con cara de distraída.Pero el diariero le dijo:" Hey,lady, this is the one with your picture"

Julia dijo...

Jajajaja!
¡Eso no lo sabía!

TC dijo...

Julia,

Eres demasiado modesto. Es evidente que los ciudadanos de Wilmington entendieron que estaban siendo visitados por personas de importancia - exótico, misterioso, tal vez ...

Ahora que lo mencionas, sin embargo, hay un tono de asombro curioso en la historia, que me recordó un poco de asombro de los ciudadanos que son visitados por los extraterrestres en The Day the Earth Stood Still.

Senra dijo...

Lo mejor de todo es salir en la prensa y que no sea por alguna calamidad.
Sí que guardas un gran parecido con la simpática niña de los ojos tan alegres.

Mi madre también apareció en una revista (¡de tirada nacional!) pero solo puedo probarlo ahora con la fotografía del aviso que le enviaron. Es además una prueba del lenguaje administrativo del año 1965, con su q.b.s.m. (que besa su mano) y su affmo.s.s. (afectísimo seguro servidor).
Bonito post.

Julia dijo...

Tom:
jaja... es verdad podían ser vistas como extraterrestres.¿cuál de ellas sería Gorp? Aunque lo más común es que esperaran es que se parecieran a gauchos o indios... Más de una vez a mi mamá le preguntaron algunos chicos de Washington si no usaban plumas!

S:
La historia de tu madre sí que es para salir en el diario y el estilo de esa notificación es realmente memorable.
affmo.s.s.

ecege dijo...

Me encantó la foto, me gustó ver qué parecida sos a tu mamá de nenita. Y me mata el bebote que está en el sillón a tu lado absolutamente plácido por no decir "desnucado". Yo sabía que usted no era de la Horquilla, que usted como decía el sensei de mi esposo "es gente dente como nos" (gente decente como nosotros). Nosotros solemos aparecer en los diarios, en las necrológicas, :D.

Julia dijo...

ja! Pues con tal que no haga cosas usted para salir en la sección escándalos...
Mi hermano era una pelota al año ¡pensar que nació ochomesino y medio ranudo (neologismo para significar que parecía una rana)!
Sí que semos de la Horquilla, entre la La Horqueta y la villa, más faltaba y a mucha honra.

Nina dijo...

¿Puedo hacer una acotación al tema de las plumas?

Julia dijo...

¡sí, por favor!

Nina dijo...

Lo de las plumas te lo debe haber comentado María. Para tus lectores aclaro que María era una ¿niñera? ¿asistente? argentina que, a pesar de no saber una palabra de inglés, conocía todos los chismes del barrio (muy barrio) en Washington y se hizo amiga de todo el mundo. Un día de otoño estaban quemando hojas en el jardín y a ella quería sacar plumas del plumero y ponerse a bailar alrededor de la hoguera. Decía que así les daba el gusto a las demás "cleaning women" del barrio que le habían preguntado si en la Argentina había radio y si vivíamos en casas como las de allá. Por suerte la pudimos disuadir.

Julia dijo...

jajaja
Ahora recuerdo los detalles del cuento, pero nunca llegué a hablar tanto con María como para que me contara eso. Me lo contaste vos.

Suerte que no sos con el blog como la madre de "Julie & Julia", ;-)

ana claudia díaz dijo...

que buena entrada,
me re colgue!! y hasta me los imaginaba!

saludos

Julia dijo...

¡Gracias, Ana!
¿Qué te imaginarías....?
Saludos!

Aaoiue dijo...

Bueno aquí en España no hace tanto que venían estudiantes de Europa cargados con cosas que presuponían que no las había aún en esta parte de África. Cosas como tendederos para colgar la ropa lavada.

Julia dijo...

No sé por qué pero me los imagino alemanes... (prejuicio, seguro)