…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura
Mostrando entradas con la etiqueta citas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta citas. Mostrar todas las entradas

25 feb 2015

Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas


Cuando mi gran amiga Clea estaba por defender su tesis, un mes después de también haber dado a luz a un bebé enorme y precioso, le encargué a mi hija menor que hiciera la tarjetas para los correspondientes regalos. Una para el nacimiento del hijo y otra para el del doctorado.

La tarjeta del bebé es bastante previsible (con exclamaciones simpáticas, sí, pero que rondan el profundo abismo del lugar común...)

¡Nació Toni!   "-¡Ya nació mi bebé tan esperado!"



Sin embargo las tarjetas de la defensa me sorprendieron muchísimo. "Como yo no la llevé a mi defensa, esta chica no entiende de qué se trata", pensé. 
En seguida entendí que ella lo tenía mucho más claro que yo. Quizás se ha civilizado mucho la ceremonia pero si hay una defensa, quiere decir que hay un ataque, si hay un jurado que da un veredicto, sin duda es un juicio y el doctorando debe mostrase aguerrido para salir airoso (aunque eso no quiera decir que el jurado "pierda" como ella dice en sus dibujos). 

"-¡Defiendo mi tesis!"   Jurado: "-¡Estamos perdiendo!"




Mal que me pese, mi hija vive el mundo en términos de lucha, de guerra constante. Espero, en todo caso, que siga más las paradojas complejas de Heráclito el Oscuro y no las simplificaciones maniqueas de amigo / enemigo. 
Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que la justicia es discordia. (Fragmento 28)
La guerra de todos es padre, de todos rey; a los unos los designa como dioses, a los otros, como hombres; a los unos los hace esclavos, a los otros, libres. (Fragmento 29).

19 nov 2014

Dios escondido

En este villancico colonial se aprecia cómo la idea del Dios escondido llega a decirse en el Barroco como una adivinanza.




¿QUIÉN SERÁ, QUIÉN SERÁ? - Roque Ceruti (c.1683 - 1760).

(Villancico a 3, al Santísimo. "Archivo del Palacio Arzobispal de Lima", Perú).
Intérprete: Coro Exaudi de La Habana - Directora: María Felicia Pérez.
Imágenes: Pintura Barroca Boliviana.



–¿Quién será, quién será,
el que oculta sus grandezas
en la nube de un cristal?.

–El pastor amante,
el Sol más divino,
la sacra deidad.
–¿Quién será?.
–La fe le conoce,
también la esperanza
y la caridad.

[Copla]

La fe rendida le adore
con tan rara ceguedad,
que se pone más oscura
cuanto más ojos le dan.


Maestro de Calamarca - Ángel con espigas de trigo - Iglesia de Calamarca - Bolivia


De alguna forma veo realizadas aquí las palabras, tan oscuras siempre (en tantos sentidos), de Fernando Rodríguez de la Flor. En su libro La era melancólica. Figuras del imaginario Barroco, sugiere que el Dios escondido puede llegar a convertirse para el imaginario hispánico en un Dios engañador. Si lo que sostiene todo el mecanismo alegórico de conocimiento y explicación del mundo es la idea de que Dios dejó huellas de sí mismo en la creación del Mundo, que Dios es misterioso y sólo se puede conocer por la fe porque su sentido completo se revelará al hombre recién al "Fin de los Tiempos", ¿qué pasaría si en realidad somos víctimas de un engaño y nunca alcanzaremos el conocimiento verdadero?
Dice R. de la Flor:

"Es por la muerte, y únicamente por ella, en virtud de su virtus, que se puede acceder a la vida verdadera, y sobre esta paradoja fundacional se asentará todo el pensamiento trágico y tenebroso de la Contrarreforma hispana, presa de esta aporía. Todo en esta vida así entendida queda pospuesto al Día del Juicio Final; lugar implacable de la develación en que se mostrará la dies irae.
 (...)
 "La verdad estará desnuda; la historia revelará su sentido; los padecimientos ocultos, los méritos y los pecados quedarán a la luz resplandeciente. El "gran teatro" revelará a su guinista sólo al fin de los tiempos. Entonces, y sólo entonces,  caerán todas las máscaras. Tal es el pensamiento alumbrado por este tiempo.
(...)
"Pero tan lejana resulta al fin la develación (o revelación), que cabe en la vigilia prolongada llegara a imponerse la peor de todas las suposiciones. Es decir: que el hombre cuya naturaleza misma se funda en la disimulación y el engaño, puede ser también a su vez la criatura engañada, perpetuamente condenada a no conocer ni conocerse. Ello hasta abrir esa posibilidad pavorosa que se presiente en el nihilismo barroco, y que Descartes, con gesto valiente, por un instante verbaliza como "idea" de un Dios mentiroso: la especulación sobre un demiurgo que hace del engaño su única naturaleza (y no ya sólo la mera mecánica que le permite probar al hombre su temple)."
Fernando Rodríguez de la Flor, Era melancólica, p. 171 y 172. 

5 oct 2014

I'm burning up a sun just to say goodbye



Mierda, mierda, mierda, ¿por qué una es tan convencional?

Ayer coroné una tarde inundada de series británicas volviendo a ver el último capítulo de la temporada del 2006 de Dr Who -Doomsday- en el cual David Tennant (the 10th Doctor) se despide de Billie Piper (Rose Tyler) porque han quedado en universos paralelos y definitivamente separados (o eso piensan, por ese entonces).

Me acordaba de la escena final en la playa, por supuesto, pero no de la frase del doctor que me encantó. Le explica a Rose que necesita usar toda la energía de una supernova para volver a verla por la última grieta que ha quedado entre los dos universos y resume entonces su acción diciendo:

I'm burning up a sun just to say goodbye!

Obviamente es una de esas frases románticas que te shockean y buscan quedarse clavadas en las mentes de las idiotas como yo (aunque hay que reconocerlo: David Tennant la dice con el tono justo de sarcasmo y sentimentalismo... ¡tan adorablemente británico!). 

Inmediatamente sublimé mi girlie reaction y me divertí pensando en escribir algo sobre la transformación moderna del esfuerzo caballeresco por la dama en drama políticamente incorrecto del gasto antiecológico...

Pero finalmente, cuando hoy busqué la frase en Google para encontrar el video del momento justo, me vi abrumada por la cantidad de imágenes que se habían hecho con la dichosa frase, así como por la repetición innumerable en artículos, comentarios y soportes diferentes. ¡En fin! No hay nada más que decir: soy puro convencionalismo, repetición y carne de cañón para manipulaciones emotivas.


Y parece que no importan los años que se tengan, estos son los típicos daños que la ficción hace a las Alonsas Quijanas modernas: en el fondo siempre nos quedamos esperando que alguien venga a decirte que está consumiendo un sol entero para venir a despedirse.


12 jul 2014

Maschefacts y las rodomontadas




Una de las cosas que más me divierte de nuestro nuevo furor por Mascherano son los geniales "Mascherano facts" que empezaron a proliferar desde el último partido contra Holanda, aquí mis preferidos
  • Dios madruga para que Mascherano lo ayude.
  • Mascherano, si quiere, te quita lo bailado. 
  • El cuco se fija abajo de la cama a ver si está Mascherano.
  • Cuando Jesús iba a multiplicar los panes, apareció Mascherano y dijo: "Tranquilos, muchachos, traje facturas".
  • Mascherano te hace el mundo en 1 día y descansa 6.
  • Mascherano sabe que lo primero fue la gallina, porque él le enseño a poner los huevos.
  • Mascherano no usa reloj, él decide qué hora es.
  • Mascherano va a terapia y él es el que dice “Por hoy, terminamos”.
  • Mascherano sabe doblar las sábanas con elástico.
  • La heladera se pone las ojotas cuando Mascherano va a abrirla descalzo.
  • Mascherano te ve el primer capítulo de Lost y ya sabe el final.
  • Mascherano le avisó a Peter Parker "Hoy te convertís en héroe" el día que lo picó la araña.
  • Mascherano no te recupera las Malvinas, te conquista Inglaterra.
  • Mascherano va a negociar con los Fondos Buitre y trae vuelto.
  • El GPS de Mascherano no recalcula, le pide perdón por su error y se autodestruye.
  • Mascherano pela cebolla y llora la cebolla.
  • Mascherano no camina. Hace girar al planeta bajo sus pies. 
  • Mascherano puede dividir por cero.
  • Mascherano pidió un Big Mac en un Burger King, y le hicieron uno.
  • Mascherano sabe cómo es él, en qué lugar se enamoró de ti, de dónde es y a qué dedica el tiempo libre.
  • Mascherano paga en el súper chino con caramelos y le dan el vuelto en efectivo.




Esto de las hazañas imposibles y las habilidades sobrehumanas me hace acordar al género bufo renacentista de las rodomontadas o bravuconadas autoexaltatorias. Según nos enteramos por Victor Infantes en su abundante estudio aquí, las rodomontadas o rodomuntadas sacan su nombre de Rodamonte, gigantón sarraceno de fuerza extraordinaria, en las obras de Boiardo y luego de Ariosto, y que luego fue derivando en el prototipo del soldado bravucón que cuenta sus propias hazañas con orgullo soberbio. Así se desarrolló en la commedia dell’arte italiana el personaje del Capitano, generalmente un español arrogante y fantasioso, que podía decir cosas como estas: 
Quando yo pienso en mi terribilissima terribilidad, de tal manera me espanto que no puedo caber en mi mismo.Yo creo que veyntidos mil maestros de guarismo no podrían contar en tres años los hombres que maté con esta mi espada, Durindana o castigalocos. (Capitano Basilisco en la comedia Gli amorosi inganni de Vicenzo Belando Cataldo, citado por Infantes p. 72). 
Nacido en el siglo XVI, el género sin embargo tuvo especial auge en el siglo XVII cuando se utiliza en la literatura panfletaria francesa para construir la imagen negativa de España. Estas colecciones de dichos y relatos autoexaltatorios serán entonces visiones burlescas para caracterizar a los españoles como fanfarrones y fantasiosos. 

Los ejemplos que doy a continuación son de la compilación francesa de principios del XVII, editada por Victor Infantes en Poesías y prosa contra España en la colección Medio Maravedí.
  • Quando yo vine al mundo, Marte me entró en las espaldas, Hércules en el braço derecho, Sansón en el isquierdo, Atlante en las piernas, Mercurio en la cabeça, Venus en los ojos, Cupido en el rostro, Nerón en el coraçón y Júpiter en todo el cuerpo, de manera que, con la abundancia de mi fuerça, quando camino hago temblar la tierra, el cielo s’espanta, el viento cesa y la mar calma; las mugeres preñadas malparen, los hombres huyen quál por acá, quál por allá y los más valientes y animosos, en viendo mi presencia, dizen todos a una voz: Libera nos Domine. 
  • Tengo la virtud del basilisco y aún más, que si él con su mirar mata a uno, mirando yo a los hombres con saña los hago caer de diez en diez como si fuessen balas de artillería. 
  • Quando camino por las calles de ciudad, mil damas me salen al encuentro, quál me tira de la capa, quál me haze del ojo, quál me combida a cenar, quál me haze un presente, quál me besa las manos y bendiga la madre que me parió, teniéndose por muy dichosa la que tiene tanta ventura de dormir una noche conmigo, a ocasión de solamente tener raça de un tan gran personaje como yo. 
  • Si voy a ti, te daré al puntapié llevándote arriba que, cargado de diez carretadas de pan, más miedo tendrás de la hambre que de la caída. 
  • Estando una vez fuera de las trincheras de Ostende, vino una bala de artillería que me entró por la boca, derribándome dos dientes, sin hazerme otro mal. A la ora, tomé aquella bala en las manos y, echándola contra los enemigos, topó acaso con una torre de la muralla que fue al momento hecha polvo, matando a mil y quinientos cinquenta y cinco soldados que la guardaban.

A su vez este tipo de hazañas me hacen acordar a las fabulosas aventuras que contaba el Barón de Münchhausen, que tanto le divierte a mi padre. Aquí el enlace de Wikipedia con buenas referencias donde entre otras cosas resume: 
“El personaje literario creado por Raspe y basado en el auténtico barón de Münchhausen se caracteriza por las hazañas extraordinarias y extravagantes de las que fue protagonista, como montarse en balas de cañón, viajar a la Luna (donde los selenitas pueden separarse de su cabeza) o al infierno con Vulcano, bailar en el estómago de una ballena, matar a un oso y cubrirse con su piel para pasar desapercibido entre otros osos, cabalgar sobre un caballo cortado por la mitad (cuando bebía agua, ésta le salía por la parte de atrás al mismo tiempo), sacarse a sí mismo de una ciénaga tirando de su coleta, llegar a un pueblo completamente enterrado por la nieve —de tal manera que al día siguiente, cuando la nieve se despeja, y el pueblo aparece a los ojos de todos, se da cuenta de que ha atado su caballo a la aguja más alta del campanario, y que por tanto éste se halla colgando del mismo— o conseguir encender la mecha de un fusil gracias a su nariz (esto le permitió, entre otras cosas, viajar agarrado a una cuerda que se encontraba conectada a una bandada de patos, los cuales le llevaron en un gran trecho de su extraordinario periplo).”









Pero, en fin, la diferencia entre las bravuconadas del soldado fanfarrón o de personajes como Münchhausen, que tanto exaltan sus fuerzas y hazañas, está justo ahí: en la auto-exaltación. De Mascherano somos los otros los que hablamos con admiración –risueña pero indudable– y todas las hazañas son puestas en boca los otros, jamás en la del personaje mismo como es la norma en las rodomontadas, porque si lo hiciera perdería una parte fundamental del halo heroico que le atribuimos que es una especie de habilidad unida a la humildad. Nada más alejado de las bravuconadas, entonces. 

Otra diferencia con la rodomontadas es que en todo este furor por las hazañas imposibles no hay ninguna burla hacia el personaje como sucedía con el soldado fanfarrón, sino todo lo contrario; son exageraciones irónicas pero no sarcásticas, risa sin sangre y de verdadera admiración, donde más que la fuerza lo que predomina es la eficacia, el saber o el armado estratégico. 

Es como si volcáramos la típica fanfarronería argentina (o quizás más que nada porteña) a un personaje no fanfarrón y que en nuestra construcción se destaca por el saber, la habilidad y la estrategia: el ver más allá que el resto para guiar al grupo. Obviamente me parece bastante más sano como sociedad que poner todo en la figura de un “Dios” (sí, me desagrada el personaje de Maradona exaltado).

Gracias a Ximena González por la contribución

24 abr 2014

My mistress' eyes


El tono algo burlón o disruptivo de los tópicos al uso es lo más destacado del soneto 130 de Shakespeare. Por eso creo que hasta ahora no escuché mejor versión que la que hace aquí Stephen Fry



My mistress' eyes are nothing like the sun;
Coral is far more red than her lips' red;
If snow be white, why then her breasts are dun;
If hairs be wires, black wires grow on her head.
I have seen roses damasked, red and white,
But no such roses see I in her cheeks;
And in some perfumes is there more delight
Than in the breath that from my mistress reeks.
I love to hear her speak, yet well I know
That music hath a far more pleasing sound;
I grant I never saw a goddess go;
My mistress, when she walks, treads on the ground.

And yet, by heaven, I think my love as rare
As any she belied with false compare.


La voz de Alan Rickman emociona como siempre, retumbando en todo el cuerpo, pero no es mi forma preferida de interpretar el soneto.



Y, para cambiar totalmente el ángulo, Catherine Tate, en su personaje de adolescente insoportable, Laureen Cooper (en el minuto 4:34)



Por último, hay que decir que, aunque se sigue discutiendo quién la dark lady destinataria de esta serie de sonetos, algunos no tenemos ya ninguna duda:

10 jun 2012

...y desharás la rueda?


En el Parque das Aves de Foz de Iguaçú entramos a un recinto de picaflores y mariposas.



Al ver las fotos de vuelta a casa descubrimos la miniaturez de las patitas del picaflor.




Los loros y guacamayos, por otra parte, eran muy hábiles usando sus patas, aunque éstas no fueran tan lindas.










Y la pata de esta iguana parece mentira, como me suelen parecer siempre las pieles de los reptiles.






***

Se solía decir que el pavo real bajaba avergonzado su magnífica cola cuando miraba al piso y recordaba lo feos que eran sus pies. Por eso servía como ejemplo de la soberbia arrepentida o de los soberbios que debían bajar sus humos... Con esa intención en El coloquio de los perros Cipión le dice a Berganza a modo de reto:
Mírate a los pies y desharás la rueda, Berganza; quiero decir que mires que eres un animal que carece de razón, y si ahora muestras tener alguna, ya hemos averiguado entre los dos ser cosa sobrenatural y jamás vista.
La emblemática está llena de pavos reales con su mensaje en contra de la vanidad mundana, como éste de Francisco de Villava


Enpresas espirituales y morales, Baeza 1613.
II parte, empresa 27.

"Deformes oblita pedes" ["Ha olvidado sus pies deformes"]

Haze la rueda con gallarda pompa
La ave de Juno, y en soberbia se arde
Y qual quien oye belicosa trompa,
De su bello plumaje haze alarde.
Mas mírese a los pies y el hilo rompa
Deshaga el cerco y su altivez retarde,
Para que ansí se humille quien se ufana
Viendo el remate de la vida humana.

¿Habrá que avergonzarse siempre de los propios pies? Seguramente no. No parece lo mejor seguir esa mirada culpógena tan propia del Barroco. Pero sirve recordar cómo, dónde y con qué uno está parado en este mundo.







25 jun 2011

Ask the Doctor!

Ayer vimos el último especial de Navidad de Dr Who, es decir el que se emitió por la BBC One en diciembre de 2010. 


Era una reelaboración muy original de A Christmas Carol de Dickens. ¡Otra más! Se podrá pensar, pero no, nada aquí era repetitivo ni trillado. (Ah, y cantaba Katherine Jenkins, pretty amazing!)

Entre otras cosas maravillosas, tenía este diálogo entre el Doctor y la versión joven del viejo desalmado al que había que cambiar. El chico se encuentra frente a la posibilidad de su primer beso y pide consejo al Doctor:
Middle Kazran: I've never kissed anyone before –what do I do?
The Doctor: Well, try and be all nervous and rubbish and a bit shaky.
Middle Kazran: Why?
The Doctor: Because you're going to be like that, anyway. You might as well make it part of the plan then it will feel on purpose, off you go then.
 
¿Qué mejor idea que incorporar como parte del plan lo que de todas formas vamos a hacer o nos va a pasar? Es perfecto el consejo: no luchar contra uno mismo y construir a partir de ahí.

Tener la posibilidad de ver Dr Who debería ser un derecho universal. Llevaría felicidad e ingenio a todos los hogares.

5 jun 2011

Cosas que (me) enamoran


      Leer a Edward C. Riley, el gran especialista británico en Cervantes, siempre me pone de buen humor. Seguramente me podrán tachar de anticuada los cultores de la teoría moderna, pero es el tipo de crítica que me gusta. No hace descubrimientos apabullantes ni nos sorprende hallando en los textos aquello que jamás hubiéramos pensado que podría estar allí. Más bien pone luz sobre aspectos esenciales que tal vez pasaban desapercibidos, o que quizás notábamos, pero no habíamos llegado a definir o ponerles nombre. Y todo con amplio un conocimiento de la cultura de la época y un fino oído para el texto.

       Ayer, releyendo su imprescindible Introducción al Quijote, me volví a encontrar con uno de esos pasajes que me enamoran. Tanto por la lectura que hace aquí Riley, como porque pone en palabras la sensación de melancólica simpatía, de encanto, que me provoca Cervantes.

   Transcribo el párrafo en el que comentan las confusiones con la realidad que experimenta  don Quijote en la Segunda Parte (1615), generalmente provocadas por otros personajes:


«En cierta medida, la ingenuidad de Don Quijote, su propensión a dejarse engañar por las tretas y las burlas de los demás, incluso cuando hay clara evidencia de lo contrario, son una prueba de su caballerosidad. Él siempre evita interrumpir el juego, esté o no de su parte. Pero, como acabo de indicar, la comedia de Don Quijote no puede compararse con la de la persona racional que no cree en serio en la fundamental realidad de los roles asumidos. Don Quijote confía en los embaucadores que se han metido en su juego pero que actúan con un espíritu muy distinto al suyo. Esto tiene implicaciones morales. 



La alternativa a admitir que la moza campesina es Dulcinea, que el Caballero del Bosque (o de los Espejos) es un doble hechizado de Sansón Carrasco y que las aventuras del castillo son genuinas es afirmar que Sancho es un mentiroso, el bachiller un impostor y el Duque y la Duquesa unos frívolos bromistas. Estas acusaciones no carecen de fundamento, pero la negativa del Caballero a admitirlas lo honra. Él gana, y los demás pierden, en nuestra estima.


Ni siquiera Carrasco, el mejor motivado de ellos, sale demasiado bien parado cuando Don Quijote se pregunta con Sancho, en qué consideración puede caber que el bachiller Sansón Carrasco viniese como caballero andante, armado de armas ofensivas y defensivas, a pelear con él. "¿He sido yo su enemigo por ventura? ¿Hele dado yo jamás ocasión para tenerme ojeriza?" (II, 16). Por ingenuo que parezca, Don Quijote tiene fe y confianza en sus amigos. Bajo la máscara de su locura hay en el hidalgo una benevolencia que lo redime de sus pequeños defectos.»
(E.C. Riley, Introducción al Quijote, Barcelona, Crítica, 1990 [1986], 141.)


       Frente al cálculo y la desconfianza perpetua que parecen ser la norma tanto ahora como entonces (que no te engañen, no te burlen, no te hagan quedar como idiota), esta ingenuidad benevolente de Don Quijote retratada con ironía crítica por Cervantes, pero más que nada con mirada cariñosa, me conmueve y enamora.


2 ago 2010

¡1-2-3, aquí voy!

¿Por qué seré tan barroca?

Dice Fernando R. de la Flor sobre el Barroco como Era melancólica (en la página misma que estoy leyendo ahora):
Época quizá, en esto, (en este empecinamiento en considerar la falta como tragicidad), inmadura, que no supo darse a sí misma el placer de la contemplación del cambio y de la metamorfosis, esta vez abstraído de toda connotación dramática, en tanto afirmación y alegría de carácter dionisíaco. Tiempo regido por determinaciones metafísicas, por «sed de eternidades», y por lo que es una compulsión de fijeza y de estabilidad, en él apenas se intuye en qué debiera finalmente consistir el proceso de confluencia entre cultura y naturaleza, que forzosamente habría de pasar por la aceptación gozosa de que todo cambia y todo permanece. (p. 123)
[Juro que las itálicas son suyas]

Y ya sé que tendría que aprender tanto de la Locura de Erasmo y del querido Cervantes. 

Pero al fin y al cabo, parezco a veces la bruja del Coloquio de los perros:
Yo tengo una destas almas que te he pintado: todo lo veo y todo lo entiendo, y como el deleite me tiene echados grillos a la voluntad, siempre he sido y seré mala.



Addenda 3-8-2010

Al día siguiente insisto con este libro de R. de la Flor que me deprime bastante (y no estoy tan segura de que me convenza), pero encuentro en la página 128 otra frase que resuena como campanadas en mi cabeza:
El escrúpulo de conciencia devora entonces las almas [de los hombres barrocos], forzándolas a una perpetuación en el estado de lo potencial, invistiéndolas de una suspensión y detenimiento, lo que en ninguna manera se resuelve en el camino de una acción liberadora, pues que la propia acción, en cuanto comporta elección (por lo tanto, posibilidad de error), se hace a su vez materia (inminente) de pecado. 
Y luego, página 233:
El escrúpulo, primero promovido por el espíritu exigente, pronto se vuelve un obstáculo peculiarmente insidioso para el paso de la gracia, pues desde el interior del «yo» socava pronto toda confianza, aniquilando el descanso, la tranquilidad de la conciencia, mientras degrada infinitamente la propia percepción que el sujeto barroco tiene de sí.
¡Qué cosa, es como una radiografía! Hasta me da pudor copiar estos textos porque siento que hablan demasiado de mí misma... Bueno, quedan aquí para que me sirvan de recordatorio: esto es lo que debo evitar.

31 jul 2010

Águilas y tortugas

Antes aun de conocer la fábula de la tortuga y el águila; antes de descubrir los emblemas que la usan para exprimir sus conceptos, conocí como tantos la sensación de ser una tortuga lanzada desde aire por una magnífica águila.


(Copio aquí la fábula según aparece en la edición de Gredos -cortesía de Aaoiue ¡gracias!
Existen versiones diferentes, pero lo esencial no cambia)



No es raro, creo yo, sentir ese golpe de realidad cuando uno se avergüenza o se ve ridículo por haber fallado en la pretensión de cosas tal vez absurdas o inalcanzables. Confieso que en mi caso esto sobreviene después de algún raro momento de confianza, visto luego –con ojos más claros– como un soberbio viaje por los aires que culmina indefectiblemente en estrepitoso desengaño.


Juan de Borja, Empresas morales (1581-1680)


El otro día alguien me insistía en que debería cambiar el enfoque de este intríngulis mental que me obsesiona. Me decía que es necesario apreciar el valor mismo de la tortuga. Es cierto, longeva, sabia y autosuficiente, la tortuga no deja de ser un animal con positivas simbologías en tantísimas culturas como se aprecia en las tres páginas que le dedica el Diccionario de los símbolos de Chevalier y Gheerbrant (me encantaría copiar aquí algunas de sus definiciones, pero esto se haría largo y pesado... como el andar de la tortuga). 


Tortuga con cabeza de dragón. - Foto de El símbolo de la tortuga 

El asunto, en definitiva, es que el águila no podría acceder jamás a muchas de las cualidades de la tortuga. De modo que no tiene nada de malo -sino más bien de muy sano- que la tortuga busque ser tortuga en lugar de andar queriendo lo que no tiene.


Sé bien que, al fin y al cabo, no pretenden otra cosa la fábula o los emblemas. Es decir, que cada uno acepte lo que es y valore lo propio. Pero no dejaba yo de ver esto como un conformismo mediocre, una mengua en las aspiraciones supuestamente infinitas de todo hombre como nos enseñaba Pico della Mirandola en su Oratio

Conociéndome, no es extraño que me vea siempre como una tortuga olvidada de sí, que menosprecia el poder que se le ha dado o la bendición que supone llevar todo consigo y necesitar poco más del exterior para subsistir.


Pero quién sabe si podré sacarme de la cabeza esta estúpida idea de pensar el mundo en escalafones (hay cosas que uno detesta y no comparte, y sin embargo no dejan de formar parte del subconsciente). El otro interrogante es cómo se hace para estar feliz siendo tortuga -o lo que sea- sin perder por eso las aspiraciones de vuelo.

8 jun 2010

El libro de Ruth y Ten Minutes Older

Hoy a las 18 horas en Sarmiento 2573 se presenta el último libro de Ruth Mehl, El teatro para niños y sus paradojas. Reflexiones desde la platea, Buenos Aires, Instituto Nacional del Teatro, 2010.



Hojeo ahora sus páginas y me reencuentro, entre otras cosas, con su preocupación constante sobre la recepción infantil del teatro. Su propia experiencia es un ejemplo encantador:
Para mí, cada ida al teatro es un ritual. Participo de la ceremonia de obtener mi entrada, mi pase, ingresar con la gente, percibir su respiración, seguir a un guía por un sendero delimitado –a veces alfombrado, a veces pintado de colores, a veces con lucecitas que marcan el camino o advierten sus desniveles– y llegar hasta mi asiento, que es mío por ese rato. Recibo una especie de certificado, una hoja de ruta, un recuerdo (que eso y muchas otras cosas es el programa), me siento, miro a mi alrededor, leo ese papel, escucho la música, los ruidos, la gente que llega y se acomoda, oigo las voces de los niños excitados, preguntando o pidiendo, percibo una especie de respiración, de latido animal de algo que me rodea y se va convirtiendo en una masa compacta que espera impaciente, una ciudad que, junto conmigo, en ese lugar mágico, ese altar, que está a oscuras o cerrado por una cortina que yo sé que se va a descorrer o levantar, o unos bultos o formas misteriosas y quietas que anticipan sin revelar. Entonces me llega el momento de entregar mi complicidad, y me relajo, suelto mis reservas y me preparo para lo que va a pasarme.
El espacio mágico que se crea en la sala para los niños debería hacerlos sentir que comienzan una aventura desde que se sientan en sus butacas. Pero como siempre nos tenía acostumbrados, sus observaciones tienen un alto componente de crítica, en el mejor y más completo de los sentidos: amonestación y guía. 
Por lo que he observado, en general, para los niños ir al teatro es participar de una fiesta. En la infancia los ritos son muy importantes. En el teatro, la ceremonia comienza en la puerta. Este momento suele ser ignorado, dando un mensaje equivocado, por muchas compañías que hacen esperar a los chicos en lugares incómodos, no respetan un orden y crean situaciones de malestar que los llevan inquietos o acelerados hasta el interior de la sala.
Me entero, por sus alabanzas, de la sala del titiritero Sergei Obratzov en Moscú y su concepción integral que ella tanto compartía:
Sergei Obratzov, el gran titiritero ruso, al hablar de cómo tenía su espectáculo montado en la sala de Moscú, destacaba la importancia que para él tenía la manera de recibir a los niños antes del comienzo de su espectáculo. El hall  de acceso era un jardín, con una inmensa pajarera, y una fuente. De ese modo, los niños esperaban en un lugar de fantasía lleno de detalles sugerentes que los iniciaba en la propuesta de aceptar la idea de un viaje mágico. Si bien en este caso era el Estado soviético quien hacía posible emprendimientos de este tenor al financiar la sala y sus producciones –exclusivamente dedicadas a los niños durante todo el año– lo que interesa señalar es la importancia que tiene la manera en que se recibe al espectador y la conciencia de que en los momentos previos a la función también hay códigos y mensajes que el niño procesa.
Y vuelvo a escuchar sus palabras tan acertadas y sabias sobre el niño espectador, cómo se involucra y cómo muestra su participación:
En la mayoría de los casos, cuando los niños disfrutan profundamente de una espectáculo se quedan en silencio rumiando. Es como si no quisieran despertar de la magia, para permanecer en el mundo encantado que se armó en el escenario. No saben lo que les pasa ni qué les gustó más, y menos aún, por qué. (...) La titiritera Mane Bernardo solía contar que en una de las primeras ediciones de la Feria del Libro de Buenos Aires (en esa época se hacía solamamente para adultos) se decidió ofrecer algunos espectáculos para niños y ella fue convocada. Durante una de las funciones, se presentó un ejecutivo de la comisión organizadora de la Feria. Mane cuenta que la sala, colmada, estaba en un silencio total. El buen señor se acercó y le susurró: "¿Pero dónde está la participación?". Y ella contestó: "¿Quiere más participación que este silencio?".
Así es que este primer acercamiento al libro de Ruth recordó inmediatamente el corto de Herz Frank que nos hizo conocer Santiago el año pasado. Allí un niño ruso, posiblemente sentado en una butaca del teatro de Obratzov, es un espectador modelo de una representación de títeres. Sólo vemos su cara, pero no se necesita más. 



¿Conocería Ruth este corto? Seguramente sí. Lamento no haber llegado a preguntárselo.