…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura
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7 ene 2015

Pavón de Venus ... Góngora como cronista


Ninfa, de Doris hija, la más bella,
adora, que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre, y dulce en ella
el terno Venus de sus Gracias suma.
Son una y otra luminosa estrella
lucientes ojos de su blanca pluma:
si roca de cristal no es de Neptuno,
Pavón de Venus es, cisne de Juno.


El futuro y la cría controlada convirtieron la magnífica metáfora gongorina, suntuosa y conceptista, en casi una descripción literal de la realidad.



Transcribo el comentario de Dámaso Alonso en su famosa edición de la Fábula de Polifemo y Galatea:
pavón de Venus es, cisne de Juno: Recuérdese que en el v. 6º estaba implícita la comparación de Galatea con un cisne de blanca pluma; en esta blanca pluma se abren como ojos las estrellas (es decir, los ojos) de la bella muchacha. Este verso último aumenta la complicación: según el v. 6º, en la blanca pluma (como de cisne) se abren "ojos". Pero el ave que tiene ojos en la pluma es el pavo real (llamado pavón, en el s. XVII). Resulta pues, que Galatea tiene cualidades de cisne (por su piel, como blanca pluma) y de pavón (por tener ojos en la pluma). Ahora bien: el pavón estaba dedicado a Juno, y el cisne a Venus. Galatea es pavón con algunas cualidades de pavón. Esto lo expresa Góngora sintéticamente, contraponiendo los atributos de cisne y pavón, en el verso "pavón de Venus es, cisne de Juno." Galatea es pavón (pero un pavón con cualidades de cisne, dedicado a Venus) y cisne (pero un cisne con cualidades de pavón, dedicado a Juno). 
Góngora y el "Polifemo", Tomo III, Madrid, Gredos, 1967, p. 99.

 (Confieso que hasta ahora no sabía que existían pavos reales blancos o albinos, así que fue toda una sorpresa encontrarme con estas imágenes en la red –aunque debería haber leído con más atención mi Harry Potter and the Deathly Hallows porque en el capítulo 23 se dice que los Malfoy tenían uno de mascota)

26 abr 2013

In ictu oculi


Desde Noruega me hacen ver esta inquietante obra de Greta Alfaro



La frase latina del título puede y suele traducirse como “En un abrir y cerrar de ojos” y está muy presente en los estudios sobre el Barroco por el famoso cuadro de Juan de Valdés Leal.


***

Si algo enseña la emblemática barroca es que los símbolos y las metáforas se pueden ajustar con explicaciones para hacerlos vehículos de conceptos claros y supuestamente evidentes. Sin duda esto produce siempre una reducción de las múltiples posibilidades significativas de lo simbólico, que dice mucho más que aquello a lo que se lo ha querido dirigir con la explicación circunstancial o aplicación (que es el término usado por los autores de la época).

Por eso reconozco todas las limitaciones que le estoy imponiendo a esta fantástica obra de Greta Alfaro, pero quiero registrar mi inmediata conexión alegórica cuando justo en el lamentable día de ayer vi el video. Nuestro país pasó por una situación económica como no tenía en muchos años que ofrecía enormes posibilidades para todos, no sólo económicas, sino sociales, culturales y políticas, pero termina arrasado, dilapidado de manera bastante rápida y violenta. En la Argentina de los últimos meses, evidencias de que esto es así se nos vienen presentando como cachetazos muy difíciles de esquivar.  

Por supuesto que los buitres tienen todo el derecho de comer, si uno los ve como las aves que son, sin los prejuicios que la tradición simbólica les ha endilgado (pobrecitos), pero para la aplicación alegórica que estoy haciendo, nos plantamos como homo symbollicus y los buitres son buitres en su sentido negativo, mal que les pese, de manera que los vemos como intrusos ladrones de una mesa pensada para humanos.

(A mí una pobrecita mesa de amable paz bien abastada, decía Fray Luis...)

Claro que la "culpa" es, en todo caso, de los que les dejamos la mesa servida y descuidada para que ellos hagan su festín y se manden a mudar después.



(ya sé que casi la mitad de mis amigos
 estarán totalmente en contra 
de lo que sugiero
y me tildarán por esto de muchas cosas, 
entre ellas, 
de acuerdo a una simbología animal 
tan argentina, de gorila.)

29 ene 2013

Conexiones

En Montevideo, el Shopping Punta Carretas está hecho dentro de una antigua cárcel. ¡Qué festín de  reflexiones sobre esta curiosa ironía podría hacer quien quiera denunciar los atropellos de la sociedad de consumo! Yo mejor no digo nada porque en unos días me voy a (sea dicho con perdón y sin querer ofender a nadie) ... Disney.


Por eso, cambio de tema y lo que quiero mostrar aquí es otra cosa de esa puerta carcelaria. Algo en las alturas, en aquella antena que no sé (ni averigüé) de qué será. 




Pero me gusta imaginar las cosas que tienen que hacer algunos para tener buena señal y conectarse.


Para mí que, de todas formas, estas cuatro golondrinas (¿?) se sienten más plenas, contentas y, en fin, a gusto con ellas mismas que los idiotizados del verano a los que Claro les promete (falsamente, vanamente, inútilmente) ser "Ilimitados" por usar sus servicios. 


Una desfachatez, el engaño publicitario que ha cobrado visos metafísicos.

10 jun 2012

...y desharás la rueda?


En el Parque das Aves de Foz de Iguaçú entramos a un recinto de picaflores y mariposas.



Al ver las fotos de vuelta a casa descubrimos la miniaturez de las patitas del picaflor.




Los loros y guacamayos, por otra parte, eran muy hábiles usando sus patas, aunque éstas no fueran tan lindas.










Y la pata de esta iguana parece mentira, como me suelen parecer siempre las pieles de los reptiles.






***

Se solía decir que el pavo real bajaba avergonzado su magnífica cola cuando miraba al piso y recordaba lo feos que eran sus pies. Por eso servía como ejemplo de la soberbia arrepentida o de los soberbios que debían bajar sus humos... Con esa intención en El coloquio de los perros Cipión le dice a Berganza a modo de reto:
Mírate a los pies y desharás la rueda, Berganza; quiero decir que mires que eres un animal que carece de razón, y si ahora muestras tener alguna, ya hemos averiguado entre los dos ser cosa sobrenatural y jamás vista.
La emblemática está llena de pavos reales con su mensaje en contra de la vanidad mundana, como éste de Francisco de Villava


Enpresas espirituales y morales, Baeza 1613.
II parte, empresa 27.

"Deformes oblita pedes" ["Ha olvidado sus pies deformes"]

Haze la rueda con gallarda pompa
La ave de Juno, y en soberbia se arde
Y qual quien oye belicosa trompa,
De su bello plumaje haze alarde.
Mas mírese a los pies y el hilo rompa
Deshaga el cerco y su altivez retarde,
Para que ansí se humille quien se ufana
Viendo el remate de la vida humana.

¿Habrá que avergonzarse siempre de los propios pies? Seguramente no. No parece lo mejor seguir esa mirada culpógena tan propia del Barroco. Pero sirve recordar cómo, dónde y con qué uno está parado en este mundo.







16 nov 2011

Who's Afraid of the White Death Angel?

El ángel exterminador o el ángel de la muerte en el cementerio de Azul - foto del 2009

¿Quién le teme al ángel de la muerte del cementerio de Azul?

2011
El hornero, no.

2011


El hornero, nuestro más famoso arquitecto de la llanura pampeana, se une al gran Arquitecto de las Pampas, Francisco Salamone.



Una joyita de youtube: una pareja de horneros nos muestran  cómo construyen de su nido. 


27 ago 2011

Cotorras, araucarias y jesuitas


Mezclas extrañas, desordenadas y estruendosas. 



Llegamos sobre la hora a la antigua estancia jesuítica de Santa Catalina una de las más grandes en las cercanías de Córdoba capital. Ya terminaba el horario de visita y nos quedamos afuera sin poder recorrerla, espiamos lo que pudimos. Los chicos tenían hambre y estaban "cansados de visitar iglesias".


Una de las cosas que llamó nuestra atención era el alboroto que armaban montones de cotorritas. Sus nidos entretejidos en unas araucarias (creo que no del tipo araucano o patagónico…) podían ser buen ejemplo de esos sincretismos a los que los jesuitas fueron tan afectos. Cotorras anidadas en araucarias en tierras que fueron jesuíticas.


Siempre me gustaron las cotorritas y sus nidos, pero nunca había tenido un zoom para verlos de cerca (y un marido a mano y resignado a fotografiar casi cada cosa sobre la que digo “¡Qué lindo!” –que es mi frase en clave para decir “¡Sacá una foto de eso!”).


Sus nidos son muy divertidos. "Propiamente un conventillo", como diría Catita. No es casual que otro nombre para llamar a las cotorras sea "catitas", son bastante parecidas al personaje de Niní Marshall: alborotadoras, vistosas e intrépidas. Y muy contentas con ellas mismas, I might add.


Aquí se ve de cerca un nido conventillo.


Hay que ver cuántas cotorras que caben ahí adentro.


Dos salen volando quién sabe por qué


y una pobrecita se queda sola…




_______________


Un interrogante, ¿esta otra veleta es una mujer? Buscaremos más información



5 may 2011

Bicho-feo


Uno de mis pájaros preferidos de nuestra región es el benteveo. Es un ave bien común, nada de esas figuritas difíciles para los ornitólogos y que raras veces se ven. No, un pájaro que podemos encontrar en los parques de la ciudad, en los jardines de las afueras y cerca de los ríos y arroyos del Delta. Pero nunca me canso de buscarlos y mirarlos.

Me gustan porque me parece que tienen una gran personalidad, sus ojos con antifaz ya dan indicios: son audaces, decididos y muy valientes.

Lo que más disfruto es verlos cazando bichitos en un jardín, robándoles comida a los perros o haciendo vuelos rasantes en el agua para pescar larvas o migas de pan. También los he visto pelear con su mismo reflejo en los confusos vidrios de alguna ventana iluminada por el sol; sus picos duros golpeando con fuerza en el cristal una y otra vez con vuelos furtivos, como un blitz diurno y bastante poco letal.



Pero aún sin verlos, su canto me trae recuerdos de cuando era chica y pasaba veranos en la quinta que tenía mi abuela cerca de la ciudad de La Plata. Ella fue la que me enseñó a ponerle letra al canto del benteveo: “Bicho-feo, bicho-feo, ¡sacáte la gorra y ponéte el sombrero!”. 

(Otros ejemplos de cantos aquí y aquí...)

Ese canto y el de las chicharras hacen el verano. Los dos me transportan, claro está, en un agradable túnel del tiempo.


31 jul 2010

Águilas y tortugas

Antes aun de conocer la fábula de la tortuga y el águila; antes de descubrir los emblemas que la usan para exprimir sus conceptos, conocí como tantos la sensación de ser una tortuga lanzada desde aire por una magnífica águila.


(Copio aquí la fábula según aparece en la edición de Gredos -cortesía de Aaoiue ¡gracias!
Existen versiones diferentes, pero lo esencial no cambia)



No es raro, creo yo, sentir ese golpe de realidad cuando uno se avergüenza o se ve ridículo por haber fallado en la pretensión de cosas tal vez absurdas o inalcanzables. Confieso que en mi caso esto sobreviene después de algún raro momento de confianza, visto luego –con ojos más claros– como un soberbio viaje por los aires que culmina indefectiblemente en estrepitoso desengaño.


Juan de Borja, Empresas morales (1581-1680)


El otro día alguien me insistía en que debería cambiar el enfoque de este intríngulis mental que me obsesiona. Me decía que es necesario apreciar el valor mismo de la tortuga. Es cierto, longeva, sabia y autosuficiente, la tortuga no deja de ser un animal con positivas simbologías en tantísimas culturas como se aprecia en las tres páginas que le dedica el Diccionario de los símbolos de Chevalier y Gheerbrant (me encantaría copiar aquí algunas de sus definiciones, pero esto se haría largo y pesado... como el andar de la tortuga). 


Tortuga con cabeza de dragón. - Foto de El símbolo de la tortuga 

El asunto, en definitiva, es que el águila no podría acceder jamás a muchas de las cualidades de la tortuga. De modo que no tiene nada de malo -sino más bien de muy sano- que la tortuga busque ser tortuga en lugar de andar queriendo lo que no tiene.


Sé bien que, al fin y al cabo, no pretenden otra cosa la fábula o los emblemas. Es decir, que cada uno acepte lo que es y valore lo propio. Pero no dejaba yo de ver esto como un conformismo mediocre, una mengua en las aspiraciones supuestamente infinitas de todo hombre como nos enseñaba Pico della Mirandola en su Oratio. 

Conociéndome, no es extraño que me vea siempre como una tortuga olvidada de sí, que menosprecia el poder que se le ha dado o la bendición que supone llevar todo consigo y necesitar poco más del exterior para subsistir.


Pero quién sabe si podré sacarme de la cabeza esta estúpida idea de pensar el mundo en escalafones (hay cosas que uno detesta y no comparte, y sin embargo no dejan de formar parte del subconsciente). El otro interrogante es cómo se hace para estar feliz siendo tortuga -o lo que sea- sin perder por eso las aspiraciones de vuelo.

12 may 2010

Gorriones

Foto de Jorge García Vicente en Wikiaves. La enciclopedia de aves argentinas


En las guías de aves describen a los gorriones como bullangueros y confianzudos. Y sin duda que lo son. Compiten con las palomas, bastante cargosas y sucias, en poblar las calles de Buenos Aires. Si uno se aleja un poco del centro de la ciudad o pasea por sus parques encontrará otras especies simpáticas y con mucha personalidad de las que podríamos hablar largo y tendido. Pero en el bullicio de nuestras calles, los gorriones se sienten también a gusto.


No es un ave autóctona, fue traída hacia 1870 y se adueñó de todo el territorio Argentino. Confianzudos y bullangueros, como son.


Algunos cuentan que fue un alemán el responsable de hacerlos entrar al Río de la Plata: Emil Bieckert, el primer industrial cervecero que hubo por aquí. Como tantos inmigrantes de esas épocas, Bieckert quería algo que le recordara su terruño y se mandó traer un cargamento de gorriones europeos. Pero al llegar al puerto la aduana pretendió cobrarle en concepto de importación una suma que le pareció excesiva, de modo que –ya haciendo gala de viveza criolla– abandonó los gorriones a su suerte, dejándolos libres para que se reprodujeran y multiplicaran. Y ellos, bullangueros y confianzudos, lo hicieron sin problema y con notable celeridad.*

Todo esto viene a cuento de una graciosa escena que presenciamos el sábado pasado mientras comíamos.



Habíamos ido a pasear por Puerto Madero, el barrio más nuevo y más caro de Buenos Aires.








Aquí está la muestra de lo confianzudos y arriesgados que pueden ser los gorriones, sirviéndose azúcar de la mesa del bar.







Ninguno hacía dieta, se ve. Los sobrecitos de edulcorante quedaron intactos.








* Esta es una de las historias que circulan. Habría que ver si los Eternautas en Buenos Aires tiene historia cuentan alguna otra o dan más precisiones.


Addenda junio de 2012


Mi amiga Ecege me hace ver esta nota con más historias sobre la llegada (y progroms) de los gorriones, "El gorrión, la historia del pícaro invasor".


10 abr 2010

Otoño

Adoro a Liniers.
Hay algo de haiku en sus historietas.