Hace tanto que no escribo nada por acá, debe ser por las estupideces que estoy escribiendo en lo que pronto tiene que ser una tesis...
La cosa es que en un recreo autopermitido o autoimpuesto (que al ser "auto" es lo mismo); en un recreo, decía, pensé que algo podría garabatear por aquí. El problema es que todas las ideas sobre lo que me gustaría publicar me llevarían más tiempo del que efectivamente tengo.
Ante este terrible conflicto existencial, inmediatamente se me hizo presente la frase del título. Como en tantas situaciones cotidianas, las citas de Esperando la carroza aparecen diligentes y apropiadas.
Me voy al almacén a comprar matambre, mortadela y salchichón...
No puedo ocultar mi ¿preferencia, gusto, inclinación? por este actor. Por razones puramente artísticas, claro está. ¿Qué otra razón podría haber?
Hoy tengo programado el televisor para grabar Celebration, estoy esperando que se estrene en Buenos Aires The King's Speech y tengo un bloqueo terrible que no me permite escribir. ¿Qué mejor forma de seguir bloqueada que distraerme en youtube con este nombre en la ventana de búsqueda. Pura casualidad, que nadie piense otra cosa: las letras se ordenaron solas y he aquí que apareció su nombre. Borges lo aceptaría como algo muy posible ¿por qué entonces no creerme?
Para fomentar mi amor, perdón quise decir "inclinación", "gusto" o "preferencia", su discurso en el BAFTA del año pasado, cuando le dieron el premio por A Single Man, de la que ya hablé. Un ejemplo de elegrancia, ingenio y buen humor.
Lo de ayer fue un shock estético. Con pocas horas de diferencia (o no las suficientes como para procesar tamaña extremosidad) recorrí de una punta a otra el arco perceptivo que va de la calamidad a la exquisitez. De alguna forma sentí que me movía entre los confines de lo que puedo llegar a apreciar como espectador. De la nausea vomitiva, la incredulidad, el pasmo y el asombro; a la satisfacción plena, la incredulidad, el pasmo y el asombro.
Por la mañana, gracias (?) a Santi, vimos este video increíble. Si alguna vez necesitáramos definir qué entendemos por mal gusto, aquí tenemos la perfecta demonstratio ad oculos.
No sólo es fea la música, los que cantan, lo que bailan, sino que –como bien apunta Diego– el asombro es mayúsculo por la falta absoluta de coherencia entre la forma y el contenido. Se los anuncio desde ya: el propósito expreso del video clip es promover el turismo latinoamericano en Israel. Así como lo oyen (o lo leen). Al parecer, muchos temen visitar Israel por preconceptos errados sobre el país: el peligro en sus calles, la violencia diaria (presten atención a las declaraciones del principio, de tono documental). Por suerte estos artistas son convincentes y totalmente efectivos para cambiar esas ideas en nuestra cabeza...
Aquí lo tienen, pero se los advierto, puede que no sea salubre verlo entero. ¡Presérvense!
¿Siguen vivos?
Bueno, ahora viene todo lo contrario. A la noche, como tantos viernes auspiciados por abuelos colaboradores, fuimos al cine. En cartel estaba esta película, A Single Man, con Colin Firth. Ese ya era un aliciente para elegirla, pero además Diego insistía en que el director, diseñador de Gucci y por quien nadie daba dos mangos cuando se quiso meter a dirigir, había sorprendido a todos con una película de realización exquisita. Tenía razón. Es de las mejores cosas que he visto en mucho tiempo.
El guión es perfecto, basado en una novela de Christopher Isherwood, amargo y conmovedor. Creo que puede tocar los resortes afectivos de mucha gente (por más grasa que esto pueda sonar), sus preocupaciones vitales y la forma en que nos paramos frente al mundo. La música, de Abel Korzeniowski y Shigeru Umebayashi, también es preciosa y perfectamente adecuada a cada momento. Los actores son fantásticos, bien elegidos, bien dirigidos.
Y, en especial, todo es visualmente tan pero tan lindo que a veces duele. Sin contar a Colin Firth, que encabeza la lista, la ambientación en los principios de los '60 -mi época de diseño preferida- me deja sin aliento, las casas, la ropa, los peinados, los autos, todo.
Filmado además como los dioses, por Tom Ford, de quien nadie va a dudar más si puede o no hacer una película. Yo, por lo menos, no.
Aquí está el trailerque les puede dar una idea de esta belleza. Pero hay que ver la película.