La información sobre el pueblito que nació en el siglo XIX como fortín de frontera en medio de tierra de indios, le daban toda la razón. Por más que el artículo en Wikipedia sobre Saldungaray muestra a las claras el entusiasmo de sus habitantes (obvios autores del
texto).
 |
| Sierra de la Ventana desde Saldungaray - foto: As de pica |
 |
| foto: As de pica |
Al ver las fotos de As de pica, cuesta integrar, en aquel paisaje serrano, el enorme disco que precede la entrada al cementerio. No se imagina uno las dos cosas juntas. Así que la curiosidad me llevó a buscar más fotos y di con alguna como ésta.
 |
| Cementerio de Saldungaray. Foto: Christian Ostrosky |
Lo curioso es que en la búsqueda me encontré inesperadamente con un viejo amigo de la adolescencia, con el que compartimos campamentos de la
Fundación Vida Silvestre; sabía que había estudiado Geografía pero no que era fotógrafo y tan bueno. Aquí se puede ver un
álbum sobre Salamone hechas por
Christian Ostrosky.
Encontré también dos notas de la revista
Ramona -revista de artes visuales- sobre Salamone. No sé nada del asunto, pero apostaría a que estas notas del 2001 impulsaron el interés sobre sus obras de los últimos 10 años. Me encantó el recorrido que hace René P. Longoni en
"El exilio de Metrópolis", muy interesante y recomendable. Comienza recreando la vida del arquitecto en su exilio Uruguayo luego de 1943, cuando el cambio de régimen lo hizo caer en desgracia -sin que él ni nadie entendiera mucho por qué-, para llegar luego a los comienzos de su faraónica labor a finales de los años 30.
Camino a un exilio preventivo, quedaban atrás decenas de testimonios del más importante y amplio intento de innovación urbano-arquitectónica durante los años treinta, en la Provincia de Buenos Aires. Un proceso de exploración en usos, formas y materiales nuevos en una etapa de lo específico donde la ruptura local con lo académico no estaba aún resuelta. Y en la “mezcolanza” de posturas y propuestas propias e importadas, de profetas y manuales, él siguió un camino personal donde mezcló la ortodoxia de las “beaux arts” con la imaginación desatada, el rigor de la técnica con la inventiva inagotable, la imponencia del monumento con los recursos limitados, lo confesional con la desacralización de la tradición. Todo bien mezclado. “Cultura de mezclas” dirán algunos. “Cambalache” dirán otros. “Arquitectura salamónica” pensaría él.
Repasa la genialidad de su obra y los procesos creativos de construcciones personalísimas. Parece, por ejemplo, que de este modo daba forma a sus monumentos / esculturas:
Salamone solía mostrarles sus dibujos, las perspectivas de sus proyectos o las “arquicaricaturas”, suerte de retratos irónicos y facetados, que recordaban al Picasso “protocubista”. Eran un “hobby” que lo divertía y distendía del stress diario. Comenzaba por hacer un retrato del natural, continuaba por endurecer los rasgos, a “hormigonarlos” decía, colocando papel calco sobre papel calco hasta hacerlo casi abstracto. También así había realizado sus “cristos”, hechos esculturas con la ayuda del consagrado Santiago Chiérico y diseminados hoy por media provincia.
Bien podemos descubrir ese método de "arqui-caricaturas" y retratos "hormigonados" en el Ángel exterminador de Azul.
 |
| Cementerio de Azul. Foto: Diego Landro |
Longoni funda el origen del estilo de Salamone en la impresión que le causó
Metrópolis de Fritz Lang, y su marco escenográfico de la ciudad del futuro:
Una arquitectura de geometrías simples, de líneas, planos y volúmenes donde la luz resultaba la protagonista principal en imágenes totalmente inéditas, nuevas, verdaderamente modernas. Y que requerían de materiales también nuevos: el hormigón armado, opalinas y cromados, aceros, que posibilitaran dar esbeltez, brillo y color. “Nuevos temas y nuevos materiales hacen nuevas arquitecturas” pontificaba Virasoro. A “Metrópolis” volvió a verla una y cien veces como si fuera un texto necesario.
El trabajo de diseño era completo, no se quedaba solamente en lo arquitectónico, sino que entraba hasta en los más mínimos detalles.
En los edificios municipales el diseño integraba arquitectura, mobiliario, artefactos de iluminación y también los herrajes. Siempre procuró una “personalización”, evitando las reiteraciones de formas, inventando para cada ocasión, particularizaciones diferenciadoras.
Sin duda Salamone era un obsesivo. Lo curioso es cómo logró realizar tantas obras en tan poco tiempo con ese nivel de obsesión monumental y detallista.
 |
| Foto: Chistian Ostrosky |
En las plazas diseñaba desde los pisos, las fuentes o monumentos centrales que nunca faltaban, hasta los bancos y las lámparas.
 |
| Foto: Chistian Ostrosky |
Cuando tengan una media hora disponible, miren este video del programa En el camino dedicado a Salamone. A veces quisiera acogotar al conductor por su tono de voz y forma de hablar, pero las imágenes de los pueblos de la llanura pampeana son muy buenas y las breves entrevistas a especialistas, excelentes. La historia de Salamone y su paso por la Provincia de Buenos Aires en la década del 30 queda más que bien documentada. Y a mí me quedan más ganas de seguir conociéndolo.
Para terminar, el párrafo que cierra la otra nota de
Ramona, "El Azul de Salamone", de Rafael Cippolini y María Delia Lozupone, agosto de 2001.
Es muy conmovedor ver todas estas construcciones emerger de la nada. Y habernos enterado de que Salamone las construyó simultáneamente en poco más de un lustro, a partir de 1936; llevando adelante su empresa de pavimentar caminos a lo largo del país. La mansa odisea de Salamone es la historia de un solo hombre, de sus delirios de belleza y no la acción mental y programática de un partido o de una política. Nada más alejado.