…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura
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9 ago 2013

No todavía



A fines del mes pasado entramos a las corridas al Cementerio de la Recoleta para un paseo veloz en mitad del Congreso de la AIH y, como Buenos Aires siempre da sorpresas (en especial a los que la conocemos tan mal), apareció esto: una coqueta bóveda art decó con mi apellido



Desde ya que no es de mi familia, ¡qué va a ser! Igual podía probar a ver si me aceptaban...


No esperé demasiado y preferí seguir adelante, por las dudas. A veces es mucho mejor no pertenecer o al menos no todavía, como diría San Agustín.

Hoy encontré más datos sobre la bóveda, obra del arquitecto Troiani Troiano, aquí: 

AfterLife


6 mar 2012

Thays y Salamone en Tornquist



Una tarde por la ciudad de Tonrquist, en cuya plaza central el diseño del paisajista Carlos Thays se juntó años después con las estructuras de hormigón de Francisco Salamone. El resultado actual es muy estimulante, ojalá algo de eso se pueda percibir en estas imágenes.


La luz de esa tarde, que siguió a un día de lluvia y tormentas, era perfecta para sacar buenas fotos. Quiero decir, no estoy dando a entender que mi-marido no saque siempre buenas fotos... es que todo fotógrafo sabe que esa iluminación tan particular ayuda a realzar los colores y crear interesantes contrastes.



















Las cuatro manzanas que ocupa la plaza tenían todo lo necesario. Había senderos para pasear, bancos para descansar, juegos para jugar y patos que querían ser alimentados. Fuimos a comprar pan y los complacimos, por supuesto, pero para ese entonces la máquina había quedado sin batería. 

Me encanta cómo contrasta el color alegre de los juegos con el cielo algo apocalíptico detrás.

(Fotos Diego Landro, as usual)

16 nov 2011

Who's Afraid of the White Death Angel?

El ángel exterminador o el ángel de la muerte en el cementerio de Azul - foto del 2009

¿Quién le teme al ángel de la muerte del cementerio de Azul?

2011
El hornero, no.

2011


El hornero, nuestro más famoso arquitecto de la llanura pampeana, se une al gran Arquitecto de las Pampas, Francisco Salamone.



Una joyita de youtube: una pareja de horneros nos muestran  cómo construyen de su nido. 


5 abr 2011

El Palacio de las Aguas Corrientes





Desde que era chica este edificio me fascina. Tuvo siempre algo de fantástico todo este abarrotamiento de decoración. Como un estilo barroco trasnochado, excedido, reloaded.  




Ahora ya no sé si me sigue gustando por perseverancia, o porque es ya tan extremo el  alejamiento de las líneas puras y tan indiscutible el horror vacui que signa sus principios estéticos, que me causa una sensación a medio camino entre el gusto y el espanto. Pero no, sin duda el gusto gana.



Más allá de todo es extraño pensar que unos hombres de la generación de 1880 imaginaron que así merecía estar recubierto y emplazado el nuevo depósito de agua que abastecería a la ciudad de Buenos Aires. Pero así es. Y esto es el Palacio de las Aguas Corrientes.


La ciudad crecía y crecía, pero el tanque de 2.700 m3 que estaba en parte de la actual plaza Congreso no alcanzaba; se necesitaba mucha mayor capacidad. La manzana de Av. Córdoba, Riobamba, Viamonte y Ayacucho fue el solar elegido, casi en los límites de la ciudad en ese entonces.

Pero muy concientes de la imagen y la estética de la ciudad, los responsables quisieron que el "tanque" no fuera a desmerecer las nuevas construcciones que estaban poblando la zona. Además querían que no quedara oculta la grandiosa obra pública y el gasto que estaban haciendo (unos tanques y metros y metros de cañería no conmovían a nadie). De hecho, el gasto en el palacio en sí fue enorme y muy criticado en su momento.


Lo que nos importa es que finalmente de tanque se pasó a Palacio: este edificio albergó el mayor depósito de agua de toda la ciudad hasta 1915, con 12 tanques distribuidos en su interior con capacidad para 72.000 toneladas de agua potable. 


Como un juego de bloques, un Lego a gran escala, las partes del edificio se trajeron de Inglaterra y aquí se ensamblaron. Un ingeniero sueco y un arquitecto noruego fueron los responsables del diseño y construcción.

No hay duda de que quienes proyectaron el edificio no ahorraron en decoración. La cantidad de ornamentación es descomunal. Los detalles apabullan. Y lo mejor de todo -al menos para mí- es que el edificio no ha perdido su brillo en todos estos años, la mayoría de los materiales tienen un esmalte y un brillo que no se ha deteriorado. Así permanece lustroso como el agua corriente.







Trini tiene razón: 
dijo que esta ornamentación, que se repite en varias aberturas, parece la cara de algún monstruo.















Por suerte, tampoco nos perdimos al gato guardián del Palacio en nuestro safari fotográfico.

Fotos Diego Landro.

13 nov 2010

Más Salamone

As de pica en los comentarios de un post previo me mandó estas fotos y me permitió usarlas. Muestran la obra de Salamone en el pequeño pueblito de Saldungaray. 

Cementerio de Saldungaray - foto: As de pica

El relato de As de pica en su comentario despierta la curiosidad:


Creo que Salgdungaray fue, es y será un pueblo fantasma. La desproporción e imponencia del cementerio en un pueblo tan bajo, mudo y terrozo le dan un aire realmente tétrico a la zona. Si uno tiene un poco de imaginación y relacióna la ruta alternativa a través del basurero que lleva a esa disforme necrópolis, la atmósfera hostíl que genera lo árido y silencioso del paisaje, con las casas amarillas, y todo sumado a un dia gris, tiene la fórmula perfecta para un encuentro con Nyarlathotep en un cuento de Lovecraft.






La información sobre el pueblito que nació en el siglo XIX como fortín de frontera en medio de tierra de indios, le daban toda la razón. Por más que el artículo en Wikipedia sobre Saldungaray muestra a las claras el entusiasmo de sus habitantes (obvios autores del texto).

Sierra de la Ventana desde Saldungaray - foto: As de pica

foto: As de pica

Al ver las fotos de As de pica, cuesta integrar, en aquel paisaje serrano, el enorme disco que precede la entrada al cementerio. No se imagina uno las dos cosas juntas. Así que la curiosidad me llevó a buscar más fotos y di  con alguna como ésta.

Cementerio de Saldungaray. Foto: Christian Ostrosky

Lo curioso es que en la búsqueda me encontré inesperadamente con un viejo amigo de la adolescencia, con el que compartimos campamentos de la Fundación Vida Silvestre; sabía que había estudiado Geografía pero no que era fotógrafo y tan bueno. Aquí se puede ver un álbum sobre Salamone hechas por Christian Ostrosky.

Encontré también dos notas de la revista Ramona -revista de artes visuales- sobre Salamone. No sé nada del asunto, pero apostaría a que estas notas del 2001 impulsaron el interés sobre sus obras de los últimos 10 años. Me encantó el recorrido que hace René P. Longoni en "El exilio de Metrópolis", muy interesante y recomendable. Comienza recreando la vida del arquitecto en su exilio Uruguayo luego de 1943, cuando el cambio de régimen lo hizo caer en desgracia -sin que él ni nadie entendiera mucho por qué-, para llegar luego a los comienzos de su faraónica labor a finales de los años 30.


Camino a un exilio preventivo, quedaban atrás decenas de testimonios del más importante y amplio intento de innovación urbano-arquitectónica durante los años treinta, en la Provincia de Buenos Aires. Un proceso de exploración en usos, formas y materiales nuevos en una etapa de lo específico donde la ruptura local con lo académico no estaba aún resuelta. Y en la “mezcolanza” de posturas y propuestas propias e importadas, de profetas y manuales, él siguió un camino personal donde mezcló la ortodoxia de las “beaux arts” con la imaginación desatada, el rigor de la técnica con la inventiva inagotable, la imponencia del monumento con los recursos limitados, lo confesional con la desacralización de la tradición. Todo bien mezclado. “Cultura de mezclas” dirán algunos. “Cambalache” dirán otros. “Arquitectura salamónica” pensaría él.



Repasa la genialidad de su obra y los procesos creativos de construcciones personalísimas. Parece, por ejemplo, que de este modo daba forma a sus monumentos / esculturas:


Salamone solía mostrarles sus dibujos, las perspectivas de sus proyectos o las “arquicaricaturas”, suerte de retratos irónicos y facetados, que recordaban al Picasso “protocubista”. Eran un “hobby” que lo divertía y distendía del stress diario. Comenzaba por hacer un retrato del natural, continuaba por endurecer los rasgos, a “hormigonarlos” decía, colocando papel calco sobre papel calco hasta hacerlo casi abstracto. También así había realizado sus “cristos”, hechos esculturas con la ayuda del consagrado Santiago Chiérico y diseminados hoy por media provincia.



Bien podemos descubrir ese método de "arqui-caricaturas" y retratos "hormigonados" en el Ángel exterminador de Azul.

Cementerio de Azul. Foto: Diego Landro

Longoni funda el origen del estilo de Salamone en la impresión que le causó Metrópolis de Fritz Lang, y su marco escenográfico de la ciudad del futuro:


Una arquitectura de geometrías simples, de líneas, planos y volúmenes donde la luz resultaba la protagonista principal en imágenes totalmente inéditas, nuevas, verdaderamente modernas. Y que requerían de materiales también nuevos: el hormigón armado, opalinas y cromados, aceros, que posibilitaran dar esbeltez, brillo y color. “Nuevos temas y nuevos materiales hacen nuevas arquitecturas” pontificaba Virasoro. A “Metrópolis” volvió a verla una y cien veces como si fuera un texto necesario.


El trabajo de diseño era completo, no se quedaba solamente en lo arquitectónico, sino que entraba hasta en los más mínimos detalles. 

En los edificios municipales el diseño integraba arquitectura, mobiliario, artefactos de iluminación y también los herrajes. Siempre procuró una “personalización”, evitando las reiteraciones de formas, inventando para cada ocasión, particularizaciones diferenciadoras.

Sin duda Salamone era un obsesivo. Lo curioso es cómo logró realizar tantas obras en tan poco tiempo con ese nivel de obsesión monumental y detallista.

Foto: Chistian Ostrosky
En las plazas diseñaba desde los pisos, las fuentes o monumentos centrales que nunca faltaban, hasta los bancos y las lámparas.

Foto: Chistian Ostrosky

Cuando tengan una media hora disponible, miren este video del programa En el camino dedicado a Salamone. A veces quisiera acogotar al conductor por su tono de voz y forma de hablar, pero las imágenes de los pueblos de la llanura pampeana son muy buenas y las breves entrevistas a especialistas, excelentes. La historia de Salamone y su paso por la Provincia de Buenos Aires en la década del 30 queda más que bien documentada. Y a mí me quedan más ganas de seguir conociéndolo. 



Para terminar, el párrafo que cierra la otra nota de Ramona, "El Azul de Salamone", de Rafael Cippolini y María Delia Lozupone, agosto de 2001. 

Es muy conmovedor ver todas estas construcciones emerger de la nada. Y habernos enterado de que Salamone las construyó simultáneamente en poco más de un lustro, a partir de 1936; llevando adelante su empresa de pavimentar caminos a lo largo del país. La mansa odisea de Salamone es la historia de un solo hombre, de sus delirios de belleza y no la acción mental y programática de un partido o de una política. Nada más alejado.


22 oct 2010

No sucederá




Hay un congreso en Poitiers el año que viene.



Si no tuviera que seguir escondiendo mi monstruosa identidad, iría volando con las alas de Melusina.



Lástima, porque ganas de volver a ver esta "cajita de marfil" que es Notre-Dame-la-Grande no me faltan.