…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura

7/10/2014

El hermano mayor nos cuida (y mi papá lo vigila)



A raíz de las imágenes de google street view, muchos se han quejado por la invasión de su privacidad.

Yo ya he perdido la ilusión y sé que el gran hermano google ha tomado el dominio de todo lo que hacemos.

Por suerte, tengo a mi papá que los vigila y se mantiene atento desde la esquina de nuestra casa (acompañado, además, por el guardián de la cuadra).  Acá tengo la prueba.




5/10/2014

I'm burning up a sun just to say goodbye



Mierda, mierda, mierda, ¿por qué una es tan convencional?

Ayer coroné una tarde inundada de series británicas volviendo a ver el último capítulo de la temporada del 2006 de Dr Who -Doomsday- en el cual David Tennant (the 10th Doctor) se despide de Billie Piper (Rose Tyler) porque han quedado en universos paralelos y definitivamente separados (o eso piensan, por ese entonces).

Me acordaba de la escena final en la playa, por supuesto, pero no de la frase del doctor que me encantó. Le explica a Rose que necesita usar toda la energía de una supernova para volver a verla por la última grieta que ha quedado entre los dos universos y resume entonces su acción diciendo:

I'm burning up a sun just to say goodbye!

Obviamente es una de esas frases románticas que te shockean y buscan quedarse clavadas en las mentes de las idiotas como yo (aunque hay que reconocerlo: David Tennant la dice con el tono justo de sarcasmo y sentimentalismo... ¡tan adorablemente británico!). 

Inmediatamente sublimé mi girlie reaction y me divertí pensando en escribir algo sobre la transformación moderna del esfuerzo caballeresco por la dama en drama políticamente incorrecto del gasto antiecológico...

Pero finalmente, cuando hoy busqué la frase en Google para encontrar el video del momento justo, me vi abrumada por la cantidad de imágenes que se habían hecho con la dichosa frase, así como por la repetición innumerable en artículos, comentarios y soportes diferentes. ¡En fin! No hay nada más que decir: soy puro convencionalismo, repetición y carne de cañón para manipulaciones emotivas.


Y parece que no importan los años que se tengan, estos son los típicos daños que la ficción hace a las Alonsas Quijanas modernas: en el fondo siempre nos quedamos esperando que alguien venga a decirte que está consumiendo un sol entero para venir a despedirse.


18/7/2014

Peces vivos, fugitivos

Leí por primera vez este texto de Machado hace dos días, no lo conocía.
Y me acordé de mi conversación con mi amiga Noelia sobre la conmoción que pueden producirnos algunos versos.
Ahora, y desde entonces, no se me van de la cabeza. 
Ni quiero que se me vayan, claro.

La foto no me pertenece (pero me encanta!), la encontré aquí

Hay dos modos de conciencia:
 una es luz, y otra, paciencia.
 Una estriba en alumbrar
 un poquito el hondo mar;
 otra, en hacer penitencia
 con caña o red, y esperar
 el pez, como pescador.
 Dime tú: ¿Cuál es mejor?
 ¿Conciencia de visionario
que mira en el hondo acuario
peces vivos,
fugitivos,
que no se pueden pescar,
o esa maldita faena
de ir arrojando a la arena,
muertos, los peces del mar?

Antonio Machado 
Proverbios y cantares, XXXV 

12/7/2014

Maschefacts y las rodomontadas




Una de las cosas que más me divierte de nuestro nuevo furor por Mascherano son los geniales "Mascherano facts" que empezaron a proliferar desde el último partido contra Holanda, aquí mis preferidos
  • Dios madruga para que Mascherano lo ayude.
  • Mascherano, si quiere, te quita lo bailado. 
  • El cuco se fija abajo de la cama a ver si está Mascherano.
  • Cuando Jesús iba a multiplicar los panes, apareció Mascherano y dijo: "Tranquilos, muchachos, traje facturas".
  • Mascherano te hace el mundo en 1 día y descansa 6.
  • Mascherano sabe que lo primero fue la gallina, porque él le enseño a poner los huevos.
  • Mascherano no usa reloj, él decide qué hora es.
  • Mascherano va a terapia y él es el que dice “Por hoy, terminamos”.
  • Mascherano sabe doblar las sábanas con elástico.
  • La heladera se pone las ojotas cuando Mascherano va a abrirla descalzo.
  • Mascherano te ve el primer capítulo de Lost y ya sabe el final.
  • Mascherano le avisó a Peter Parker "Hoy te convertís en héroe" el día que lo picó la araña.
  • Mascherano no te recupera las Malvinas, te conquista Inglaterra.
  • Mascherano va a negociar con los Fondos Buitre y trae vuelto.
  • El GPS de Mascherano no recalcula, le pide perdón por su error y se autodestruye.
  • Mascherano pela cebolla y llora la cebolla.
  • Mascherano no camina. Hace girar al planeta bajo sus pies. 
  • Mascherano puede dividir por cero.
  • Mascherano pidió un Big Mac en un Burger King, y le hicieron uno.
  • Mascherano sabe cómo es él, en qué lugar se enamoró de ti, de dónde es y a qué dedica el tiempo libre.
  • Mascherano paga en el súper chino con caramelos y le dan el vuelto en efectivo.




Esto de las hazañas imposibles y las habilidades sobrehumanas me hace acordar al género bufo renacentista de las rodomontadas o bravuconadas autoexaltatorias. Según nos enteramos por Victor Infantes en su abundante estudio aquí, las rodomontadas o rodomuntadas sacan su nombre de Rodamonte, gigantón sarraceno de fuerza extraordinaria, en las obras de Boiardo y luego de Ariosto, y que luego fue derivando en el prototipo del soldado bravucón que cuenta sus propias hazañas con orgullo soberbio. Así se desarrolló en la commedia dell’arte italiana el personaje del Capitano, generalmente un español arrogante y fantasioso, que podía decir cosas como estas: 
Quando yo pienso en mi terribilissima terribilidad, de tal manera me espanto que no puedo caber en mi mismo.Yo creo que veyntidos mil maestros de guarismo no podrían contar en tres años los hombres que maté con esta mi espada, Durindana o castigalocos. (Capitano Basilisco en la comedia Gli amorosi inganni de Vicenzo Belando Cataldo, citado por Infantes p. 72). 
Nacido en el siglo XVI, el género sin embargo tuvo especial auge en el siglo XVII cuando se utiliza en la literatura panfletaria francesa para construir la imagen negativa de España. Estas colecciones de dichos y relatos autoexaltatorios serán entonces visiones burlescas para caracterizar a los españoles como fanfarrones y fantasiosos. 

Los ejemplos que doy a continuación son de la compilación francesa de principios del XVII, editada por Victor Infantes en Poesías y prosa contra España en la colección Medio Maravedí.
  • Quando yo vine al mundo, Marte me entró en las espaldas, Hércules en el braço derecho, Sansón en el isquierdo, Atlante en las piernas, Mercurio en la cabeça, Venus en los ojos, Cupido en el rostro, Nerón en el coraçón y Júpiter en todo el cuerpo, de manera que, con la abundancia de mi fuerça, quando camino hago temblar la tierra, el cielo s’espanta, el viento cesa y la mar calma; las mugeres preñadas malparen, los hombres huyen quál por acá, quál por allá y los más valientes y animosos, en viendo mi presencia, dizen todos a una voz: Libera nos Domine. 
  • Tengo la virtud del basilisco y aún más, que si él con su mirar mata a uno, mirando yo a los hombres con saña los hago caer de diez en diez como si fuessen balas de artillería. 
  • Quando camino por las calles de ciudad, mil damas me salen al encuentro, quál me tira de la capa, quál me haze del ojo, quál me combida a cenar, quál me haze un presente, quál me besa las manos y bendiga la madre que me parió, teniéndose por muy dichosa la que tiene tanta ventura de dormir una noche conmigo, a ocasión de solamente tener raça de un tan gran personaje como yo. 
  • Si voy a ti, te daré al puntapié llevándote arriba que, cargado de diez carretadas de pan, más miedo tendrás de la hambre que de la caída. 
  • Estando una vez fuera de las trincheras de Ostende, vino una bala de artillería que me entró por la boca, derribándome dos dientes, sin hazerme otro mal. A la ora, tomé aquella bala en las manos y, echándola contra los enemigos, topó acaso con una torre de la muralla que fue al momento hecha polvo, matando a mil y quinientos cinquenta y cinco soldados que la guardaban.

A su vez este tipo de hazañas me hacen acordar a las fabulosas aventuras que contaba el Barón de Münchhausen, que tanto le divierte a mi padre. Aquí el enlace de Wikipedia con buenas referencias donde entre otras cosas resume: 
“El personaje literario creado por Raspe y basado en el auténtico barón de Münchhausen se caracteriza por las hazañas extraordinarias y extravagantes de las que fue protagonista, como montarse en balas de cañón, viajar a la Luna (donde los selenitas pueden separarse de su cabeza) o al infierno con Vulcano, bailar en el estómago de una ballena, matar a un oso y cubrirse con su piel para pasar desapercibido entre otros osos, cabalgar sobre un caballo cortado por la mitad (cuando bebía agua, ésta le salía por la parte de atrás al mismo tiempo), sacarse a sí mismo de una ciénaga tirando de su coleta, llegar a un pueblo completamente enterrado por la nieve —de tal manera que al día siguiente, cuando la nieve se despeja, y el pueblo aparece a los ojos de todos, se da cuenta de que ha atado su caballo a la aguja más alta del campanario, y que por tanto éste se halla colgando del mismo— o conseguir encender la mecha de un fusil gracias a su nariz (esto le permitió, entre otras cosas, viajar agarrado a una cuerda que se encontraba conectada a una bandada de patos, los cuales le llevaron en un gran trecho de su extraordinario periplo).”









Pero, en fin, la diferencia entre las bravuconadas del soldado fanfarrón o de personajes como Münchhausen, que tanto exaltan sus fuerzas y hazañas, está justo ahí: en la auto-exaltación. De Mascherano somos los otros los que hablamos con admiración –risueña pero indudable– y todas las hazañas son puestas en boca los otros, jamás en la del personaje mismo como es la norma en las rodomontadas, porque si lo hiciera perdería una parte fundamental del halo heroico que le atribuimos que es una especie de habilidad unida a la humildad. Nada más alejado de las bravuconadas, entonces. 

Otra diferencia con la rodomontadas es que en todo este furor por las hazañas imposibles no hay ninguna burla hacia el personaje como sucedía con el soldado fanfarrón, sino todo lo contrario; son exageraciones irónicas pero no sarcásticas, risa sin sangre y de verdadera admiración, donde más que la fuerza lo que predomina es la eficacia, el saber o el armado estratégico. 

Es como si volcáramos la típica fanfarronería argentina (o quizás más que nada porteña) a un personaje no fanfarrón y que en nuestra construcción se destaca por el saber, la habilidad y la estrategia: el ver más allá que el resto para guiar al grupo. Obviamente me parece bastante más sano como sociedad que poner todo en la figura de un “Dios” (sí, me desagrada el personaje de Maradona exaltado).

Gracias a Ximena González por la contribución

2/6/2014

Chatito, chatito



Aplastado, tirado y a la espera (quien sabe de qué).


Tantas veces me siento así como éste que me encontré hace poco en el camino.

Le ofrecí un pucho, pero eso no cambia ni soluciona nada, como se puede apreciar: 



La procesión va por dentro –dicen– pero ¿qué se hace cuando se es pura chatura?

18/5/2014

Entre el urbanismo y la escatología

En el Cusco, el ombligo del mundo inca y lugar mágico todavía, resulta coherente hallar buenos indicios para el camino de nuestras vidas.


Hay  que decidir si esto es un letrero vial o una recomendación metafísica. 

Cierto que parecía haber obstáculos para llegar al final.


Y, aunque estaba sin duda empedrada, no podríamos asegurar que fuera de buenas o malas intenciones. 

Lo que es seguro es que no es ninguna autopista al infierno pero tampoco parece una escalera al cielo :-p

Mejor hacer caso a los carteles y caminar con precaución.



9/5/2014

Elogio de la hospitalidad

Me llegan nuevas noticias del Festival Cervantino de Azul y pienso en el reencuentro con los amigos que nos ganamos a lo largo de estos últimos años de peregrinación constante a esa ciudad tan hospitalaria.

Pienso entonces en la cordialidad de sus bienvenidas y en la melancolía de las despedidas. Así que revuelvo -digitalmente- en las fotos de las últimas visitas y me acuerdo de lo que me había olvidado: la mejor de todas las recepciones que tuve en Azul fue la de noviembre del año pasado cuando fui con toda la familia. 




La cosa fue así; apenas llegamos a Chacras de Azcona, las dos perras y el gato del lugar nos llevaron en tour para reconocer el terreno.


(Bueno, en realidad el gato, como buen gato, se quedó en la parte más cómoda de la casa).



 

Y luego, nos acompañaron mientras dábamos el parte a nuestras madres del  siempre inquietante viaje por la Ruta Nacional 3


Esos llamados son el mejor testimonio de cómo a los 10 minutos de haber llegado, las dos perras nos hacían sentir ya como en casa.




Al atardecer de ese día y en los siguientes, se mantuvieron igual de hospitalarios y compañeros.

 






Supongo que ninguno de los amigos azuleños se va a sentir ofendido por meterlos en esta competencia. ¿No?

24/4/2014

My mistress' eyes


El tono algo burlón o disruptivo de los tópicos al uso es lo más destacado del soneto 130 de Shakespeare. Por eso creo que hasta ahora no escuché mejor versión que la que hace aquí Stephen Fry



My mistress' eyes are nothing like the sun;
Coral is far more red than her lips' red;
If snow be white, why then her breasts are dun;
If hairs be wires, black wires grow on her head.
I have seen roses damasked, red and white,
But no such roses see I in her cheeks;
And in some perfumes is there more delight
Than in the breath that from my mistress reeks.
I love to hear her speak, yet well I know
That music hath a far more pleasing sound;
I grant I never saw a goddess go;
My mistress, when she walks, treads on the ground.

And yet, by heaven, I think my love as rare
As any she belied with false compare.


La voz de Alan Rickman emociona como siempre, retumbando en todo el cuerpo, pero no es mi forma preferida de interpretar el soneto.



Y, para cambiar totalmente el ángulo, Catherine Tate, en su personaje de adolescente insoportable, Laureen Cooper (en el minuto 4:34)



Por último, hay que decir que, aunque se sigue discutiendo quién la dark lady destinataria de esta serie de sonetos, algunos no tenemos ya ninguna duda:

18/4/2014

Conversaciones






Y del cielo y la tierra también.



16/4/2014

16 de abril o los viajes espacio-temporales a bordo de una grey box


Estaba revisando unos volúmenes antiguos (para una tarea de catalogación que nos encomendaron junto a mi amiga Eleonora en el Instituto de Filología) y di con los cuatro tomos El evangelio en triumpho o historia de un philosopho desengañado. No tenía idea de qué era esta obra y ni noticias de su autor, que no figura en la portada ni en otra parte del volumen


Como se ve, con letra moderna alguien había anotado en lápiz el nombre de Pablo de Olavide, pero todo eso seguía sin decirme nada (¡oh, ignorancia! o, como decía mi abuela paterna, "el que no sabe es como el que no ve"). Así que empecé a leer el prólogo para enterarme de qué se trataba. Si la computadora que me asignaron hubiera funcionado en ese momento, habría encontrado los datos del libro en un instante, pero se aprecia en esta circunstancia fortuita cuánto más fructífero es a los perezosos o vagos (ejem, ejem) carecer de atajos informáticos para paliar la curiosidad.

Me sorprendió, en primer lugar, el comienzo de la historia personal del libro en el prólogo, situado en un lugar y fecha tan sonados: París 1789. Y, por supuesto, la mirada del español sobre la Francia de la época (el siglo XVIII español es un misterio para mí).
"Un destino tan triste como inevitable me condujo á Francia: mejor hubiera dicho, me arrastró. Yo me hallaba en París el año de 1789: y vi nacer la espantosa revolución que en poco tiempo ha devorado uno de los más hermosos y opulentos Reynos de la Europa. Yo fui testigo de sus primeros y trágicos sucesos; y viendo que cada día se encrespaban mas las pasiones, y anunciaban desgracias mas funestas, me retiré á un Lugar de corta población."



Así pues, la cuestión de las fechas quedó tintineando en mi cabeza mientras seguía leyendo el relato de este español que escapaba del Terror en Francia especialmente horrorizado ante el sacrílego abandono de la Religión 
"La iglesia en la que celebrábamos todos los días los terribles Mysterios, fué transformada en Templo profano que llamaron de la Razón"


¿Quién era el autor? ¿Qué hacía en Francia en esa época?


Luego seguía con la idea que evidentemente dio nacimiento al libro: debería haber una obra que explicara los fundamentos del Cristianismo: no para indicar lo que hay que creer (para eso ya están los catecismos) sino para dar cuenta y justificar el porqué es justo sostener esas creencias. 
[Los catecismos] "No explican los motivos de nuestra creencia, ni exponen las razones evidentes y los incontrastables fundamentos en que estriba la Religión Christiana, y que convencen de su Divinidad y certidumbre."

Sigue lamentándose por la ausencia de tal libro, que presenta como de utilidad manifiesta para revertir el proceso que se había iniciado en Francia (casi como el arma más poderosa de la contrarrevolución), que se une a su reconocimiento como hombre poco preparado para escribir él mismo semejante obra.


Sin embargo, por fin llega el turning point de este conflicto y he aquí lo que me produjo a mí la mayor impresión (idiota e intrascendente, pero también de eso se trata este blog): todo empezó a cambiar cuando su escondite fue descubierto o cuando el poder lo quiso apresar; y aparece aquí la otra fecha precisa que se menciona en el prólogo: 
"En la noche del 16 de Abril de 1794 la casa de mi habitación se halló de repente cercada de soldados, y por órden de la Junta de Seguridad general fuí conducido á la prisión de mi Departamento."


Tuve que mirar mi reloj para confirmar la fecha (a veces me pierdo), pero sí, estaba leyendo eso justo, justo, otro 16 de abril y justo, justo 220 años después.

El autor sigue hablando de coincidencias, como la que yo también experimentaba entonces, porque tuvo la suerte o providencia (todo es válido en el tópico del manuscrito encontrado) de dar en la prisión con un escrito que le venía como anillo al dedo para la obra que tanto necesitaba "la Francia" y la cristiandad.
"Pero el Cielo que favorece las buenas intenciones, dispuso que en la misma prisión tuviese en mis manos un manuscrito que contenía la historia reciente de un Philósopho muy conocido en una serie de cartas escritas por él mismo y por algunos de sus amigos."

En fin, como se imaginarán, el manuscrito encontrado de las cartas del Filósofo de estos tiempos será el cuerpo de la obra (le dio para 4 volúmenes ¿cómo se conservaría algo así en la prisión francesa?), en la que se recorre el paso desde la incredulidad racionalista hasta el convencimiento religioso, todo a través de las cartas de los personajes que mezclan la discusión filosófica con algunos relatos novelescos del acontecer de sus vidas. O al menos eso vislumbré hojeando un poco las páginas de la obra, que cuenta además cada tanto con algunos grabados muy del estilo de fines del XVIII para ilustrar las escenas novelescas. (Creo que hay 6 grabados por volumen, porque esa cantidad conté en el primero y hay al final de uno de ellos una anotación en lápiz de algún librero que dice "4 volúmenes con 24 grabados").

[Dejo aquí las paginas restantes del prólogo]

  

  



Mi apreciación de la obra se mostró congruente con los datos que encontré después por internet. Además de señalarme otra vez mi ignorancia –porque se trata de una obra de un enorme éxito entre finales del XVIII y principios del XIX–, pude conocer lo que no imaginaba de su curioso autor, Pablo de Olavide (también tan notablemente conocido que se ha creado hace pocos años una nueva universidad española que lleva su nombre).

Pablo de Olavide sin duda merece unas notas aquí, para que me quede constancia de su persona, en estos apuntes digitales que la red me guarda, y para que quienes, como yo, tampoco lo conocían se interesen en él. 

En esta página y en wikipedia (y aquí, una noticia más escueta) me entero de la vida de este criollo de familia rica, nacido en Lima a principios del siglo XVIII con una rapidísima carrera académica y muy precoces puestos en la administración del virreinato; su escandalosa huida de América, perseguido por deudas y acusado de desfalcos, con juicios que lo siguieron hasta España y que lo habrían sepultado en la cárcel si no lograba un casamiento más que ventajoso con una viuda veinte años mayor y por supuesto rica; sus viajes por Europa (no tan frecuentes en los españoles de su tiempo) y sus íntimos contactos con lo más preclaro de la intelectualidad francesa que lo llevó a ser perseguido por la Inquisición por introducir libros prohibidos en la Península; su necesario exilio en Francia por acusaciones de herejía, convirtiéndose en casi el único intelectual "español" (aunque recordemos que era americano de nacimiento) respetado por sus pares franceses (íntimo amigo de Voltaire); y, como vemos en las páginas de este prólogo, desanimado por las derivaciones radicales de la Revolución Francesa. Al parecer, con esta obra que apareció anónima pero que tuvo numerosas re-ediciones en poco tiempo, logró "comprar" su vuelta a España y el acogimiento como arrepentido al redil de la ortodoxia religiosa. [Aquí un breve comentario sobre ella.] En los últimos años de su vida (primeros del siglo XIX), publicó en España bajo el seudónimo de Anastasio Céspedes y Monroy.

[El armario gris donde se guardan los volúmenes del Tesoro en la biblioteca del instituto funcionó para mí esta vez como una querida y famosa blue box]

10/4/2014

Inscripciones II

Hay nombres, marcas y carteles que llaman la atención al viajero, especialmente a los andan siempre buscando idioteces divertidas.

Casos en los que el idioma diferente juega como instrumento de humor (bastante tonto, como de estudiantina, sin duda).

En Brasil, demostramos una gran fijación que podría ser las delicias de un freudiano. 


Una marca muy conocida en Brasil que se tendrá que cambiar el nombre si quiere venir a la Argentina



Pero también están estas cuestiones tan curiosas del catolicismo que no sabemos si se siguen manteniendo en pie.


"El santo pontífice León XIII concedió 100 días de indulgencia una vez por día a quien besara esta cruz conmemorativa y rezara un padrenuestro (1900-1901)"
Iglesia de la Candelaria en Río de Janeiro








Casos hay de modernización de los medios pero continuidad de las prácticas.

Belgrano (o Palermo) frente a la iglesia de San Benito Abad


Otras veces llama la atención la mezcla entre lo formal y lo familiar.




En uno de los bancos de la iglesia San Gabriel Arcángel de Tapalqué (Provincia de Buenos Aires), los sobrenombres cariñosos son muy tiernos ahí.

Pero sin duda, el mejor ejemplar adquirido en nuestra cacería de los últimos meses es esta advertencia irrealizable a la entrada del camping de Tapalqué.

"Prohibido el ingreso al camping de todas las personas que no estén en el mismo" Camping de Tapalqué
¿Cómo hace uno para entrar si no está ya adentro y para qué va a querer entrar si ya está ahí? Trampas del lenguaje, casi como en la paradoja del mentiroso, el cretense que decía que todos los cretenses eran mentirosos...  O en su realización cervantina tal como se lo plantean a Sancho para burlarse de él cuando es gobernador de la "Ínsula Barataria":

—Señor, un caudaloso río dividía dos términos de un mismo señorío, y esté vuestra merced atento, porque el caso es de importancia y algo dificultoso... Digo, pues, que sobre este río estaba una puente, y al cabo della una horca y una como casa de audiencia, en la cual de ordinario había cuatro jueces que juzgaban la ley que puso el dueño del río, de la puente y del señorío, que era en esta forma: «Si alguno pasare por esta puente de una parte a otra, ha de jurar primero adónde y a qué va; y si jurare verdad, déjenle pasar, y si dijere mentira, muera por ello ahorcado en la horca que allí se muestra, sin remisión alguna». Sabida esta ley y la rigurosa condición della, pasaban muchos, y luego en lo que juraban se echaba de ver que decían verdad y los jueces los dejaban pasar libremente. Sucedió, pues, que tomando juramento a un hombre juró y dijo que para el juramento que hacía, que iba a morir en aquella horca que allí estaba, y no a otra cosa. Repararon los jueces en el juramento y dijeron: «Si a este hombre le dejamos pasar libremente, mintió en su juramento, y conforme a la ley debe morir; y si le ahorcamos, él juró que iba a morir en aquella horca, y, habiendo jurado verdad, por la misma ley debe ser libre». Pídese a vuesa merced, señor gobernador, qué harán los jueces del tal hombre, que aún hasta agora están dudosos y suspensos, y, habiendo tenido noticia del agudo y elevado entendimiento de vuestra merced, me enviaron a mí a que suplicase a vuestra merced de su parte diese su parecer en tan intricado y dudoso caso. (Quijote, II, 51)