…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura

21 may 2010

Druth

Así bautizó mi hija mayor a Ruth Mehl, la mamá de su tía postiza, Ximena. La "r" no le salía bien hasta pasados los cinco años, así que Ruth era Druth. Pero Trini bien que se enojaba cuando la imitábamos: "No se dice 'Druth' –sentenciaba– se dice 'Druth'", produciendo un imperceptibilísimo cambio de sonido que era más bien de tono.

Desde la panza la conoció a Ruth, porque por suerte yo me había cruzado con su hija en la facultad muchos años antes. Aunque la verdad sea dicha, a quien conocí primero –de nombre al menos– fue a Ruth. De Ximena me hice amiga sólo porque descubrí que era la hija de Ruth Mehl... Siempre leíamos con mucho gusto sus críticas de espectáculos infantiles en La Nación, por más que no hubiera todavía Trinis ni Candes en la mente de nadie. (De no haber sido por eso, "ya estaría yo aquí" siendo amiga de Ximena, ¡qué va...!)

Las críticas de Ruth eran complejas como ella. Llenas de percepciones sutiles, con ideas severas sobre la calidad que debe exigirse a los artistas y lo que se merecen los niños, pero también desbordantes de simpatía, calidez y humor. Gracias a Ruth, cuando sólo la leíamos y luego más aún cuando mutuamente nos adoptamos como familia, descubrimos tantas cosas valiosas: músicos, titiriteros, actores, ilustradores, libros para chicos, autores de ciencia ficción, películas, series.

No podríamos ahora llegar a contar tantos descubrimientos por su culpa, tantos gustos compartidos, tantas enseñanzas sobre gustos... Quizás de a poco lo podremos ir haciendo, pero no hoy porque todavía estamos demasiado conmovidos por el hecho de que no esté más aquí con nosotros. El 18 de mayo murió Ruth Mehl tras haber sido operada del corazón. Mantuvo su buen humor hasta antes de la operación y después ya no se despertó. También en el final, entonces, nos dejó un ejemplo de vida con esa envidiable presencia de espíritu.

Por eso, tal vez, lo que sí podemos hacer ahora es imitar su gesto difusor. En una mínima escala de lo que ella hizo y compartió con nosotros, podemos mostrarles uno de los libros que le regaló a Trini cuando andaba por los dos años. A ella se lo habían enviado como jurado del prestigioso concurso Hans Christian Andersen de literatura infantil y nos aseguraba que era precioso.

No se equivocaba, por supuesto. Ese libro fue desde entonces nuestro preferido. Así que ahora, esperando no enemistarme con nadie por cuestiones de copyright, lo comparto con ustedes.




El almacenero Tejón estaba haciendo la cuenta de la Señora Oveja.
–Tres y tres son seis, y dos son… ¡BUUUU! –y gritó BUUU tan fuerte que la pobre Señora Oveja estuvo a punto de morirse del susto. La Señora Ganso, que esperaba su turno, pegó un salto casi hasta el techo, y el almacenero Tejón no paraba de reirse:
–¡Es la tercera vez que te hago pegar un salto esta semana! –dijo.
Mientras tanto, la Señora Cerdo tendía alegremente la ropa y su esposo leía el diario sentado a su lado. De repente, desde detrás de los arbustos, apareció Benjamín Leopardo dando un brinco. Llevaba puesta una máscara y rugía estruendosamente: “¡¡BUUU!!” 
La Señora Cerdo pegó un salto y fue a caer encima de la ropa. El Señor Cerdo saltó de su hamaca derramando el té, mientras Benjamín Leopardo reía, más fuerte incluso que el almacenero Tejón.
Ese mismo día llegó el elefante al pueblo. Cuando los animales daban la bienvenida al nuevo vecino, la vaca gritó “¡BUUU!”, haciendo que el león pegase un salto, mientras todos los demás estallaban de la rida.
–Habrás querido decir muuuu, dijo el elefante, frunciendo el ceño.
–No…, es un juego nuestro –explicó con una risita la Señora Cerdo, se llama “Hacer saltar al otro”.
Ah! –dijo el elefante– Bueno, los elefantes nunca saltan.
–¿¡Nunca saltan!? –gritaron asombrados todos los animales.
–¡Nunca! –dijo el elefante– hay DOS cosas que nunca hacen los elefantes: nunca saltan y nunca olvidan.
Estas palabras excitaron mucho a los animales y en cuanto el elefante se alejó, decidieron organizar un concurso para ver quién conseguía hacer saltar al elefante.
Al día siguiente, el elefante estaba paseando cuando, desde detrás de una roca, el león pegó un salto dando un gran rugido, 
El rugido hizo que Carmen Cabra saltase de donde estaba escondida, esperando su turno para gritar: “¡BUUUU!”
–¿Estás bien? ¿Te pasa algo? –preguntó el elefante al león.
–Sí, sí, gracias –respondió el león, algo desconcertado– en realidad, estaba intentando hacerte saltar.
–Ya te lo dije –prosiguió el elefante– los elefantes nunca saltan!
  A lo largo de los días siguientes, todos los animales intentaron hacer saltar al elefante.
–Por favor –dijo el almacenero Tejón– no lo vayan a intentar dentro de la tienda. Si se pone a saltar aquí, será un desastre!
Pero él mismo se olvidó y gritó con fuerza “¡BUUU!”cuando el elefante fue a comprar unos maníes…
Afortunadamente, no funcionó.

Los animales dejaron de darse sustos unos a otros. Tenía que ser con el elefante o con nadie más; y no sólo lo intentaban de día…
Una noche cuando el elefante se disponía ya a apagar la luz para dormirse, aparecieron dos gallinas en su ventana. Chillaban y se agitaban como si fuesen fantasmas horribles.
–Los elefantes nunca saltan –dijo el elefante bostezando– y menos cuando están en la cama.
Entonces apagó la luz y las gallinas se sintieron muy muy ridículas con sus disfraces

A medida que pasaba el tiempo, y como a los animales no se les ocurrían nuevos trucos, los días fueron volviendo a la normalidad. Uno de esos días, el elefante y algunos animales más fueron a merendar cerca del río.
Él té estaba casi listo cuando se oyó un grito de “¡SOCOOORROOO!” procedente del agua. Los gemelos Tigre estaban jugando con una barca, pero la cuerda que servía de amarra se había desatado. Los animales corrieron hacia el río y vieron cómo la barca era arrastrada rápidamente por la corriente. Estaba ya tan cerca de la otra orilla, que ni siquiera la larga trompa del elefante podía llegar hasta ella.

Van directo a la cascada –gritó el almacenero Tejón– ¡Rápido, vayamos al puente! es la única manera de alcanzarlos.
–Están demasiado lejos ya… ¡No llegaremos a tiempo! –gritó la señora Cerdo mientras todos los animales corrían desesperadamente hacia el puente.
 El elefante fue el único que hizo algo distinto.

Mientras los demás corrían en dirección al puente, el elefante se alejó del río corriendo: se paró, dio media vuelta y corrió de nuevo hacia el agua lo más rápido que pudo. Entonces dio un salto fantástico que lo llevó por los aires hasta aterrizar al otro lado del río. Allí estiró la trompa y arrastró la barca con los gemelos hasta la orilla.
Cuando llegaron los demás animales, vieron que los gemelos estaban sanos y salvos junto al elefante .
–¿Cómo llegaron hasta aquí? –preguntó sorprendido el almacenero Tejón.
–¡Ha saltado, ha saltado!! –dijeron los gemelos con gran excitación– ¡¡Hemos ganado el concurso!! ¡¡Lo hemos hecho saltar!! –gritaban.
–Pero… –dijo el león– nos habías dicho que los elefantes nunca saltan…

–Lo sé –dijo tímidamente el elefante– pero se me olvidó.


 (cliquear en play para escuchar)
"La petaquita" - Teresa Usandivaras -  CD ¿Jugamos a cantar?


Queremos terminar esta entrada con la canción que Teresa Usandivaras y Julio Calvo, dos de Los Musiqueros le cantaron para despedirla. Siempre se las pedía, contaron y nos encantó cantarla con ellos y para ella.
La petaquita
(canción tradicional de Chile)

Tengo una petaquita
para ir guardando
las penas y penitas
que voy juntando

Pero algún día,
pero algún día,
abro la petaquita
y la encuentro vacía

Todas las chicas tienen
en sus vestidos
un letrero que dice
“Busco marido”.

Pero algún día,
pero algún día
abro la petaquita
y la encuentro vacía.

Todos los chicos llevan
en sus sombreros
un letrero que dice
“Casarme quiero”.

Pero algún día,
pero algún día
abro la petaquita
y la encuentro vacía.


Ruth se fue pero queda y quedará para siempre en nuestro recuerdo como en el de tanta gente que la quiso y la admiró. Que son muchos y eso no es poco para sentir que una vida fue completa.

12 may 2010

Gorriones

Foto de Jorge García Vicente en Wikiaves. La enciclopedia de aves argentinas


En las guías de aves describen a los gorriones como bullangueros y confianzudos. Y sin duda que lo son. Compiten con las palomas, bastante cargosas y sucias, en poblar las calles de Buenos Aires. Si uno se aleja un poco del centro de la ciudad o pasea por sus parques encontrará otras especies simpáticas y con mucha personalidad de las que podríamos hablar largo y tendido. Pero en el bullicio de nuestras calles, los gorriones se sienten también a gusto.


No es un ave autóctona, fue traída hacia 1870 y se adueñó de todo el territorio Argentino. Confianzudos y bullangueros, como son.


Algunos cuentan que fue un alemán el responsable de hacerlos entrar al Río de la Plata: Emil Bieckert, el primer industrial cervecero que hubo por aquí. Como tantos inmigrantes de esas épocas, Bieckert quería algo que le recordara su terruño y se mandó traer un cargamento de gorriones europeos. Pero al llegar al puerto la aduana pretendió cobrarle en concepto de importación una suma que le pareció excesiva, de modo que –ya haciendo gala de viveza criolla– abandonó los gorriones a su suerte, dejándolos libres para que se reprodujeran y multiplicaran. Y ellos, bullangueros y confianzudos, lo hicieron sin problema y con notable celeridad.*

Todo esto viene a cuento de una graciosa escena que presenciamos el sábado pasado mientras comíamos.



Habíamos ido a pasear por Puerto Madero, el barrio más nuevo y más caro de Buenos Aires.








Aquí está la muestra de lo confianzudos y arriesgados que pueden ser los gorriones, sirviéndose azúcar de la mesa del bar.







Ninguno hacía dieta, se ve. Los sobrecitos de edulcorante quedaron intactos.








* Esta es una de las historias que circulan. Habría que ver si los Eternautas en Buenos Aires tiene historia cuentan alguna otra o dan más precisiones.


Addenda junio de 2012


Mi amiga Ecege me hace ver esta nota con más historias sobre la llegada (y progroms) de los gorriones, "El gorrión, la historia del pícaro invasor".


7 may 2010

Final Cut: Yin-Yang


El comentario de Aa en el último post nos ha terminado de decidir.
La gata se llamará Yin-Yang (Arlequina puede ser apellido y Medialuz será un nombre íntimo).
Con Yin-Yang acordamos con Studiolum sobre su chinez y damos cuenta de sus colores mezclados.
Además, la tendencia a la obesidad que viene mostrando en los últimos días, la asemejan más aún al taijitu, el conocido símbolo con que se representa este concepto de la dualidad complementaria.

4 may 2010

¿Arlequina?


¿Qué tal si le ponemos Arlequina?
Lo anoté ayer mientras escuchábamos a José María Micó.
Dice Diego que él lo había propuesto hace días, pero yo se lo desestimé...
No lo recuerdo para nada.
Además ¿acaso puedo yo ser tan cambiante? Lo dudo ;-)

26 abr 2010

What's in a Name?

¿Qué nombre le pondrían a esta gatita?
 How would you name this kitten?




No podemos decidirnos y escuchamos propuestas para la nueva integrante de la familia.
We cannot make a choice and would like to hear some ideas for the newest family member.






Me encanta su cara partida en dos, parece una mascarita.
I  just love its split-in-two face, it looks like a carnival mask.





Es un poco bizca, también.
It's a little cross-eyed too.




Estoy haciendo terapia felina.
I'm practising feline therapy


¿Qué mejor que un gato para sentirse bien?
What's better tahn a cat to feel just good?


Un gato chiquito y peludo.
A little furry kitten.


Pero sin nombre, pobrecita.
But nameless, poor thing.

24 abr 2010

Extremosidad

Lo de ayer fue un shock estético. Con pocas horas de diferencia (o no las suficientes como para procesar tamaña extremosidad) recorrí de una punta a otra el arco perceptivo que va de la calamidad a la exquisitez. De alguna forma sentí que me movía entre los confines de lo que puedo llegar a apreciar como espectador. De la nausea vomitiva, la incredulidad, el pasmo y el asombro; a la satisfacción plena, la incredulidad, el pasmo y el asombro. 

Por la mañana, gracias (?) a Santi, vimos este video increíble. Si alguna vez necesitáramos definir qué entendemos por mal gusto, aquí tenemos la perfecta demonstratio ad oculos.

No sólo es fea la música, los que cantan, lo que bailan, sino que –como bien apunta Diego– el asombro es mayúsculo por la falta absoluta de coherencia entre la forma y el contenido. Se los anuncio desde ya: el propósito expreso del video clip es promover el turismo latinoamericano en Israel. Así como lo oyen (o lo leen). Al parecer, muchos temen visitar Israel por preconceptos errados sobre el país: el peligro en sus calles, la violencia diaria (presten atención a las declaraciones del principio, de tono documental). Por suerte estos artistas son convincentes y totalmente efectivos para cambiar esas ideas en nuestra cabeza...

Aquí lo tienen, pero se los advierto, puede que no sea salubre verlo entero. ¡Presérvense!


¿Siguen vivos?

Bueno, ahora viene todo lo contrario. A la noche, como tantos viernes auspiciados por abuelos colaboradores, fuimos al cine. En cartel estaba esta película, A Single Man, con Colin Firth. Ese ya era un aliciente para elegirla, pero además Diego insistía en que el director, diseñador de Gucci y por quien nadie daba dos mangos cuando se quiso meter a dirigir, había sorprendido a todos con una película de realización exquisita. Tenía razón. Es de las mejores cosas que he visto en mucho tiempo.

El guión es perfecto, basado en una novela de Christopher Isherwood, amargo y conmovedor. Creo que puede tocar los resortes afectivos de mucha gente (por más grasa que esto pueda sonar), sus preocupaciones vitales y la forma en que nos paramos frente al mundo. La música, de Abel Korzeniowski y Shigeru Umebayashi, también es preciosa y perfectamente adecuada a cada momento. Los actores son fantásticos, bien elegidos, bien dirigidos. 

Y, en especial, todo es visualmente tan pero tan lindo que a veces duele. Sin contar a Colin Firth, que encabeza la lista, la ambientación en los principios de los '60 -mi época de diseño preferida- me deja sin aliento, las casas, la ropa, los peinados, los autos, todo.

Filmado además como los dioses, por Tom Ford, de quien nadie va a dudar más si puede o no hacer una película. Yo, por lo menos, no.

Aquí está el trailer que les puede dar una idea de esta belleza. Pero hay que ver la película.

22 abr 2010

Nueva adicción - Arquetipos porteños

La comparto para ¿sentirme menos mal? ¿como una terapia al estilo Alcohólicos Anónimos? ¿para que también la disfruten? ¿para llevarlos por el mal camino?


No sé.
Pero vean este blog que tiene su años y trayectoria, aunque yo recién lo descubro.
Es sobre personajes porteños (creo que sólo será bien entendida por argentinos).

Cada arquertipo tiene conexiones y referencias a otros más, así que el tiempos dando vueltas por ahí puede ser infinito. Muy divertido también. Muy crudo y ofensivo, casi siempre (por suerte). Pero los retratos son perfectos, podrán comprobarlo... si se dejan tentar.

16 abr 2010

Señales chilenas


¿Es algún signo internacional que todos comprenden menos nosotros?

Para mí indicaban "puesta en remojo" (como cuando se lava algo a mano). Pero aprendimos que señalaban lugares de aguas termales. Hay muchos por los alrededores del volcán Villarrica.


Al final no fuimos a ninguno, entre otras cosas me pareció denigrante que quisieran meterme en una palangana.

Pero hoy nos vamos a un spa aquí en la Provincia de Buenos Aires, en Lobos. Si uno lo piensa bien tampoco ese nombre garantiza tranquilidad. Pero masajes, saunas, libros y días sin cuidar niñas, sin duda que sí (hasta nos llevamos capítulos de Dr. Who que recomienda tanto Linkillo en su blog!).

¡A ponernos en remojo entonces! :-) 

10 abr 2010

Otoño

Adoro a Liniers.
Hay algo de haiku en sus historietas.


8 abr 2010

And Make it Better

Durante mi adolescencia, en los '80, sólo escuchaba los Beatles. (¡Tan absurdamente fuera de época!). Hoy hace 40 años que se separaron y quería recordarlos.

No puedo elegir una única canción como mi favorita, porque las favoritas son miles y cientos las que forman un hipotético Top Ten que no sabe contar. Pero para mi estado actual –algo más cachuzo y depresivo que de costumbre– me di cuenta de que Hey Jude es la más apropiada. Ya sabemos lo que dice la letra y para quién la escribió Paul McCartney.

Quizás le esté haciendo caso a mi compañera de fanatismo adolescente y, aunque me cueste aceptarlo, estoy poniendo en práctica técnicas de programación mental y reafirmación personal (ni yo me lo creo...).

Pero un poco de Beatles como terapia no vendría nada mal. A ver si algún gurú posmoderno ya lo inventó y yo ando perdiéndome la cura.

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Se hace un poco largo el final con tantos indeseables cantando a coro por allí (pura envidia).
Beatle favorito sí que tengo, aunque los quiera a los cuatro por igual.

29 mar 2010

Mi hermano

Hace un tiempo que mi hermano vive San Petersburgo, muy bien acompañado, por cierto.

Y canta. Muy bien canta. Tanto que a eso se dedica.

Aquí se lo ve en una filmación que nos dejará mostrar porque ya fue hecha pública en Youtube.

Canta "Nessum dorma" de Turandot de Pucini, dirigido por Kristofer Wahlander junto con la St. Petersburg Festival Orchesta y el St. Petersburg State Chamber Choir (¿cómo será la forma correcta de referirse a los nombres de estas dos agrupaciones en castellano?)

Es un aria apropiada para este blog porque al fin y al cabo habla de un nombre que se mantiene escondido. Y ya sabemos que lo mejor está oculto. 

Mi espíritu crítico irredento me obliga a tener que aclarar que la grabación está fuera de sincro, no sé qué habrá pasado, pero así es.

De todas formas, cuando lo vemos tan fantástico, casi (y conste que dije casi) le perdonamos su irrupción en nuestra familia :-)




Il principe ignoto
Nessun dorma! Nessun dorma!
Tu pure, o Principessa,
Nella tua fredda stanza
Guardi le stelle
Che tremano d'amore e di speranza.
Ma il mio mistero è chiuso in me,
Il nome mio nessun saprà!, no, no
Sulla tua bocca lo dirò!...
Quando la luce splenderà,
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
Che ti fa mia!...
Voci di donne
Il nome suo nessun saprà...
E noi dovremo, ahimè, morir, morir!...
Il principe ignoto
Dilegua, o notte!... Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!...
All'alba vincerò!
vincerò! vincerò!

21 mar 2010

Buenos Aires 1932

Veníamos preguntándonos con Batu cómo somos realmente ¿como nos ven o como nosotros mismos nos vemos? De hecho, ¿puede uno verse a sí mismo?

Es curioso que en momento tan oportuno mi madre me haya reenviado este corto de la Metro Goldwin Mayer sobre Buenos Aires en 1932. Más allá de las imágenes que testimonian cómo era la ciudad en ese entonces, sin duda la presentación está teñida por los presupuestos bastante románticos y poco precisos de los  realizadores. Como la famosa escena de Rodolfo Valentino bailando un tango vestido de gaucho y con sombrero español, aquí también se mezclan representaciones de varios pueblos de origen hispano; especialmente en la música. También podría decirse que las imágenes sólo muestran la parte brillante de la ciudad y su gente, mientras nada vemos de la otra realidad mucho más sufrida y menos agradable de la Argentina del '30. Aunque parece algo extemporáneo reclamarle tanta realidad social a un corto turístico y publicitario como éste.



Hace poco tuve que hacer de guía turística en mi ciudad, aunque la verdad sea dicha, no llegué a lucirme mucho en mi labor... (no creo que vuelvan a contratarme), pero me sirvió para obligarme a mirar Buenos Aires con otros ojos. Y por supuesto, esa mirada se fijaba en muchos de los lugares que aquí se presentan. Bien típicos de Buenos Aires tanto ahora como entonces.

La Costanera Sur, comienzo del recorrido, que en el 30 todavía era un balneario y donde ya estaba emplazada la impresionante fuente hecha por Lola Mora.

El monumento de los españoles donde se cruzan las avenidas del Libertador y Sarmiento, en medio de los Bosques de Palermo, mi imagen preferida de la ciudad.

El Tigre, lugar de recreo muy de moda por el 30 y que en los últimos tiempos ha recuperado parte de su esplendor.

Quizás lo que más curioso me resulta sea ver el Hipódromo de Palermo tal como lo muestran aquí. En uno de sus edificios, hace años remodelados y con sus gradas cerradas con vidrios, hicimos nuestra fiesta de casamiento. Eso sí, nunca había oído nada de aquella prohibición de salir sin saco a la calle.

Y luego otras curiosidades que se han perdido en todas partes como los vendedores de leche con vaca a cuestas y el "placer" tan poco higiénico de tomar la leche directamente de la vaca... O los policías que hacían de semáforos y la calle Florida cuando todavía no era peatonal, como siempre la conocimos.

¿Y qué decir de aquel hombre, Benito, que coloreaba las palomas para hacerlas más alegres? De nuevo la pregunta ¿se es para el otro o para uno? porque dudo que las palomas se sintieran más alegres con la intervención artística, pero alegrarían a los que las miraban con sus nuevos colores.

En fin, nos quedamos con su imagen y con la certeza de que Buenos Aires parece haber dado siempre lugar a todo tipo de locuras.

18 mar 2010

Se hace flores de sus penas



Hablábamos el otro día de la ejemplaridad de una flor.

Veo ahora que aquello de hallar enseñanzas escondidas en los objetos, plantas y animales es algo que siento tan natural y propio que me hace dudar sobre qué precede a qué ¿el interés por el simbolismo se debe a alguna afinidad de mi estructura mental con la de esas épocas en que floreció la idea del mundo como libro o es que los años de estar metida en el Siglo de Oro tiñen ya con sus colores mi manera de mirar?


No lo sé. Lo que sí sé es que escuché con espíritu bien predispuesto esta preciosa versión de “El aromo” en un disco de Soledad Villamil (una actriz que me gusta mucho y que además de actuar, canta). Esta milonga  es una colaboración entre Atahualpa Yupanqui y el poeta uruguayo Romildo Risso, con quien compuso también “Los ejes de mi carreta” (que el oído atento de Tamás inmediatamente descubrió semejantes). 



"Soledad Villamil Canta" (Sony Music 2007)

El Aromo
(milonga)
Romildo Risoo - Atahualpa Yupanqui.

Hay un aromo nacido
en la grieta de una piedra.
Parece que la rompió
pa’ salir de adentro de ella.

Está en un alto pela’o,
no tiene ni un yuyo cerca,
Viéndolo solo y florido
Tuito el monte lo envidea.

Lo miran a la distancia
árboles y enredaderas,
diciéndose con rencor:
“Pa uno solo, cuánta tierra.

“En oro le ofrece al sol
pagar la luz que le presta.
Y como tiene de más,
puña’os por el suelo siembra.”

Salud, plata y alegría,
tuito al aromo, la suebra
Asegún ven los demás
dende el lugar que lo observan.

Pero hay que dir y fijarse
como lo estruja la piedra.
Fijarse que es un martirio
la vida que le envidean.

Que en ese rajón, el árbol nació
por su mala estrella.
y en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas…

Como no tiene reparo,
todos los vientos le pegan.
Las heladas lo castigan
L’agua pasa y no se queda.

Ansina vive el aromo
sin que ninguno lo sepa.
Con su poquito de orgullo
porque es justo que lo tenga.

Pero con l’alma tan linda
que no le brota una queja.
Que en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas.

¡Eso habrían de envidiarle
los otros, si lo supieran !


Como lamentablemente me sucede con tantas obras de Yupanqui, no conocía esta milonga. Pero no nos lamentemos, la suerte es haberlo hallado, más tarde o más temprano. Tal vez es cierto que algunos tesoros se encuentran cuando podemos verdaderamente apreciarlos y esta canción debe ser uno de ellos.

La elocuente imagen de este aromo, hierático y solitario, que lucha por hacerse un lugar en la hendidura de la piedra me hizo recordar alguna araucaria que había visto hacía poco en Neuquén.



Pero especialmente me conmovió el conflicto de miradas e intereses que se juegan en la canción de manera tan poética y precisa. La envidia de los demás que ven al aromo triunfante y glorioso –como muchas veces nos sucede observando las vidas ajenas desde afuera– y la verdad del árbol que se sacrifica y lucha para hacer lo mejor posible en el lugar que le ha tocado en suerte.


Otras dos relaciones acudieron de inmediato. La oda de Machado (ligada indisolublemente al canto de Serrat) a un olmo viejo del Duero, por un lado; y algo más cercano e inmediato: la tira de Tute en La Nación. En los últimos días su personaje Batu se viene haciendo unas preguntas  esenciales.


VIERNES 5 DE MARZO DE 2010



15 mar 2010

Dura realidad

Diálogo con mi hija menor (de extraña sabiduría infusa).


Se quejaba de no poder hacer algo (levantarse, lavarse los dientes, ir a acostarse... ya no recuerdo: pero alguna de esas cosas que las madres nos vemos siempre obligadas a exigir).
–No puedo, no puedo... ¡Me duele la cabeza! –alegaba ella.
–Te duele la cabeza por no usar los anteojos –decía yo, sumándole un reto a mi exigencia.
–¡No! No me duele la cabeza por los anteojos –decía con seguridad, para luego rematar con tono melodramático  –¡ME DUELE LA CABEZA POR LA REALIDAD!

14 mar 2010

Mal gusto

Hablaban de mal gusto ruso en A Bad Guide y recordé que teníamos pendientes ejemplos del regreso de la Patagonia.


Santa Rosa, capital de la Provincia de La Pampa tiene una catedral de gusto bastante discutible.



Pehuajó, en la Provincia de Buenos Aires, y conocido hogar de la tortuga Manuelita no le va en zaga. La plaza fue remodelada hace poco con buen tino, pero su catedral ni siquiera tiene el encanto extravagante de la anterior.


Aquel techo de tejas en el atrio unido a la torre racionalista, me parece un hallazgo. ¿Lo habrá pensado el arquitecto original o será el producto de varias mentes creativas a lo largo de los años?


Y este edificio de departamentos debe haber resultado novedoso en Pehuajó cuando lo construyeron en una esquina de la plaza. Ahora, deteriorado con el paso del tiempo y la falta de cuidados, es simplemente horrible.

10 mar 2010

A Bit of Paradise

Hace un par de meses, mis hijas vieron la película Mamma mia!, el musical con canciones de ABBA. Me gusta esa película, Merryl Streep está fantástica y difícilmente podrá molestarme cualquier cosa donde actúe Colin Firth (!!).



Pero desde entonces no ha dejado de sonar en el auto –salvo escasos momentos de triunfo en que sus padres lográbamos imponernos– la música del famoso grupo sueco. Y hubo días en que no podía sacarme de la cabeza ciertas letras que machacaban como la gota que horada la piedra ("Mamma mia, here I come again / my my, how can I resist you!").

La semana pasada tuve un alivio. En ejercicio de autoafirmación de poder materno (¡Venceremos!), dejé el disco que estaba escuchando cuando ellas subieron al auto. Se trataba de la banda de sonido de otro musical: Everyone Says I Love You, aquella película de Woody Allen que inauguró lo de hacer cantar a actores, fueran o no cantantes. Me fascina esa película y más todavía las canciones clásicas que rescata. (También es cierto que adoro desde siempre a Alan Alda y que, cuando se estrenó la película en los cines, empezaba a conocer a Edward Norton.)

El asunto es que pude imponer mi disco en varios viajes sin quejas del asiento de atrás. Pero eso no es todo. La alegría vino unos días después cuando antes de irse a dormir, descubrí a las dos tarareando y cantando MIS canciones. Ahora ellas no podían sacarse de la cabeza "Just you, just me / a bit of paradise / right here for us two".



Sólo resta mostrarles la película y cruzar los dedos. ¿Cómo será su primera experiencia con Woody Allen?

3 mar 2010

Flores de (para) Chile


Al día siguiente de publicar la última entrada, nos despertamos con la noticia del devastador terremoto en Chile.



Ojalá que el ejemplo de firmeza y perseverancia ante la adversidad de aquella florcita se transmita al pueblo vecino.


Que estas otras flores, de las tantas preciosísimas que admiramos en nuestro primer viaje a Chile, sirvan como símbolo de nuestro cariño, solidaridad y respaldo en estos tiempos difíciles.