Hace casi veinte días que estoy sin voz o más bien con mis capacidades vocales seriamente deterioradas. Ya pasé por la etapa Harpo Marx y ahora vengo hace demasiados días siendo un remedo de Graciela Borges, como no se cansa de repetirme JDV.
Anoche, en la guardia, la especialista me dijo no bien hablé "¿Sos docente, no?". Y es curioso porque tuve que decirle que sí, pero que no podía atribuir a las clases estar así. Hace 25 días que no doy clases. Nuestra facultad está tomada por un grupo de estudiantes y muchos las hemos suspendido o cambiado por comunicaciones virtuales.
Ahora bien, la cuestión que quería tratar aquí es otra: el conflicto que me genera decir cómo estoy –no hablo de estado de ánimo, que para qué aburrir– sino de si uso el término
afónica o
disfónica. Sé perfectamente que si tengo algo de voz, si puedo emitir al menos un sonido leve (que sí puedo, que lo digan la gata o mis hijas cuando las reto con voz ronca) eso entonces debe llamarme "
disfonía". Así que tendría que decir "Hace 20 días que estoy
disfónica"; pero ¡ugh! me parece terriblemente afectado. Suena a hipercorrección de profesora de lengua, de ojos fríos y rictus amargo. Y, Dios no lo permita... ¡no quisiera serlo o convertirme en eso con los años!
Es exactamente lo mismo que me pasa con mi apellido que tiene una de esas comas altas que marcan la elisión de una letra (como en D'Artagnan). ¿Cómo llamarla? Ya sé que es un
apóstrofo pero en general todos dicen
apóstrofe. Así que otra vez me siento incómoda usando el término correcto. Sucede, creo, que pongo en duda que lo correcto sea tan correcto si resulta extraño a la mayoría de los hablantes, entonces ¿es correcto o pura afectación? Cuando tengo que explicar mi apellido, casi siempre lo soluciono de alguna de estas dos maneras, de acuerdo al interlocutor: o lo digo mal a conciencia, o termino la palabra de una forma tan cerrada que no se entiende bien si dije /e/ o si dije /o/.
También me pasa algo similar con la mezcla tan común en el habla argentina de usar el pronombre posesivo después del adverbio en lugar del pronombre terminal acompañado de preposición, cuando decimos:
"está cerca suyo" en lugar de "está cerca de usted" (que es lo correcto)
Dudo muchas veces cómo decirlo, porque además con el voseo queda aún más afectado si uno lo dice bien. Imaginen este diálogo, como de libro:
A: ¿Quién se comió mi alfajor de dulce de leche?
B: ¡Nadie, che! Lo tenés delante de vos.
(¡terrible!)
Pero es cierto que con esto tengo menos conflictos, porque al tratarse de construcciones gramaticales y no problemas léxicos, puedo ampararme en decir que las lenguas viven y cambian constantemente y que por lo tanto esa forma será luego perfectamente aceptada dado que somos millones los que la usamos. ¿O se hacen algún problema los españoles por su empedernido leísmo, eh?
Seguramente deberíamos seguir siendo incorrectos, para huir de la afectación, pues ya sabemos bien que
es toda mala.
La cosa es que el otro día, mi amiga X me burlaba y decía que mi afonía (o disfonía, ya sé) era una reacción anti troskos (por los grupos que se arrogaron el gobierno del edificio de la facultad). Tiene razón, debe ser que mi cerdo burgués interno se rebela y enferma.
Pero me pregunto, entonces ¿acaso este conflicto con los voquibles, como diría Sancho Panza, tiene un correlato con lo que pasa en la facultad? ¿Me cuesta decir lo que sé correcto en este caso? ¿Siento que tengo que hablar de justificación y necesidad de usar estos medios de lucha? ¿O puedo decir que esto es un absurdo, algo que no mide las consecuencias de sus actos ni la envergadura de sus medios de protesta por motivos que no lo justifican, que me parece ya un capricho casi infantil, una falta contra el derecho de todos los que formamos parte de la Facultad? Sí, no tengo problema en decirlo, no se me plantea aquí aquel conflicto.
Muchos dicen que las cosas siguen siendo lo que son llamémoslas como las llamemos. Por eso tal vez mejor no hacerse problema sobre cómo decimos o pronunciamos lo que queremos decir. Tratemos de entendernos que es lo más difícil.