…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura

14 feb. 2010

Todos a bordo

La ruta que va de la ciudad de Zapala a Villa Pehuenia tiene paisajes inmensos donde la vista se pierde hasta alcanzar las primeras señales de la Cordillera de los Andes.

Pocos autos se ven cada tanto.


Una familia de choiques (ñandúes enanos) pasa antes de que la cámara pueda captarla.

Sin embargo otra familia nos sorprende pronto.


Un Ford Falcon bastante destartalado viene tan cargado que imaginamos una mudanza o unas vacaciones en algún lugar aislado.

Pero más allá del innegable desorden de la carga, hay otras peculiaridades en ese techo abarrotado.


Ningún miembro de la familia debía quedarse atrás, aunque dentro del auto ya no hubiera lugar para el perro. ¡Quién sabe cómo se sostenía el pobre allí arriba!

Y qué estaría pensando de semejante viaje…



2 comentarios:

P.R. dijo...

... en caso tragico de perder el perro siquiera iban a saberlo!

Julia dijo...

Pensé lo mismo. Pero el perro tenía tal cara de inteligente, que estoy segura de que o conocía el camino o sabía que no debía moverse de allí.