…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura
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19 nov 2014

Dios escondido

En este villancico colonial se aprecia cómo la idea del Dios escondido llega a decirse en el Barroco como una adivinanza.




¿QUIÉN SERÁ, QUIÉN SERÁ? - Roque Ceruti (c.1683 - 1760).

(Villancico a 3, al Santísimo. "Archivo del Palacio Arzobispal de Lima", Perú).
Intérprete: Coro Exaudi de La Habana - Directora: María Felicia Pérez.
Imágenes: Pintura Barroca Boliviana.



–¿Quién será, quién será,
el que oculta sus grandezas
en la nube de un cristal?.

–El pastor amante,
el Sol más divino,
la sacra deidad.
–¿Quién será?.
–La fe le conoce,
también la esperanza
y la caridad.

[Copla]

La fe rendida le adore
con tan rara ceguedad,
que se pone más oscura
cuanto más ojos le dan.


Maestro de Calamarca - Ángel con espigas de trigo - Iglesia de Calamarca - Bolivia


De alguna forma veo realizadas aquí las palabras, tan oscuras siempre (en tantos sentidos), de Fernando Rodríguez de la Flor. En su libro La era melancólica. Figuras del imaginario Barroco, sugiere que el Dios escondido puede llegar a convertirse para el imaginario hispánico en un Dios engañador. Si lo que sostiene todo el mecanismo alegórico de conocimiento y explicación del mundo es la idea de que Dios dejó huellas de sí mismo en la creación del Mundo, que Dios es misterioso y sólo se puede conocer por la fe porque su sentido completo se revelará al hombre recién al "Fin de los Tiempos", ¿qué pasaría si en realidad somos víctimas de un engaño y nunca alcanzaremos el conocimiento verdadero?
Dice R. de la Flor:

"Es por la muerte, y únicamente por ella, en virtud de su virtus, que se puede acceder a la vida verdadera, y sobre esta paradoja fundacional se asentará todo el pensamiento trágico y tenebroso de la Contrarreforma hispana, presa de esta aporía. Todo en esta vida así entendida queda pospuesto al Día del Juicio Final; lugar implacable de la develación en que se mostrará la dies irae.
 (...)
 "La verdad estará desnuda; la historia revelará su sentido; los padecimientos ocultos, los méritos y los pecados quedarán a la luz resplandeciente. El "gran teatro" revelará a su guinista sólo al fin de los tiempos. Entonces, y sólo entonces,  caerán todas las máscaras. Tal es el pensamiento alumbrado por este tiempo.
(...)
"Pero tan lejana resulta al fin la develación (o revelación), que cabe en la vigilia prolongada llegara a imponerse la peor de todas las suposiciones. Es decir: que el hombre cuya naturaleza misma se funda en la disimulación y el engaño, puede ser también a su vez la criatura engañada, perpetuamente condenada a no conocer ni conocerse. Ello hasta abrir esa posibilidad pavorosa que se presiente en el nihilismo barroco, y que Descartes, con gesto valiente, por un instante verbaliza como "idea" de un Dios mentiroso: la especulación sobre un demiurgo que hace del engaño su única naturaleza (y no ya sólo la mera mecánica que le permite probar al hombre su temple)."
Fernando Rodríguez de la Flor, Era melancólica, p. 171 y 172. 

21 sept 2012

Capricho español


Nada de Rimsky-Korsakov, FORMA ANTIQVUA




el conjunto que acabo de descubrir gracias a Urzay (en un comentario a su excelente Blog de Bibliofilia).




El planteo de este álbum, me encantó y el título es fabuloso Insólito estupor:






Ayer estuve todo el tiempo que pude en su canal de youtube escuchando una y otra vez los videos que ahí tienen colgados (¿escuchar videos es una sinestesia?), pero claro que no alcanza, estoy encaprichadísima y quiero más. Ahora mismo salgo a cazar en las disquerías a ver si encuentro alguno de sus discos por aquí. Sería bueno vestirme antes. Y tomar un tercer café con leche. Y leer un rato en la cama. Y preparar lo que tengo que llevar a la reunión de La Galatea de la tarde... Pero de hoy no pasa. 
Creo.
La vagancia es la gran enemiga de la pasión caprichosa.

26 ago 2012

Tonos humanos


Me acuerdo perfectamente cómo quedé fascinada la primera vez que escuché "Ojos, pues me desdeñáis" de José Marín. Era en 1995, en el primer disco que tuve de Jordi Savall y Montserrat Figueras. Ahora no hay modo de encontrar una versión cantada por ella en youtube, aunque ésta del Ensamble la Romanesca y cantada por Marta Almajano sigue una tónica semejante, me parece.



No sé por qué me gusta tanto. Debe ser ese juego de paradojas en la letra; y esos vaivenes de la música que por momentos se eleva excitada y luego desfallece agotada por el desdén.

Pero desde ayer, que la escuché cantada por el el barítono argentino Víctor Torres, en el espectáculo "La rosa de maravilla" con Miguel de Olaso y Malena Solda, me puse a buscar nuevas versiones de uno de los mejores tonos humanos de José Marín (1618-1699).

Esta me gustó mucho, cantada por Beatriz Lafont Murcia mientras ella misma se acompaña con guitarra barroca.




Y en especial esta otra me encantó, cantada por Julio Timaure, un intérprete que acabo de conocer a raíz de esta búsqueda, de quien no encuentro muchos datos más allá de la triste certeza de que parece haber muerto muy joven.



Mientras tanto, seguiré esperando volver a escucharla por Víctor Torres. Ojalá no tenga que esperar mucho.

21 feb 2012

Orgullo sin prejuicios





Esta entrada le pide mucho tiempo a quien quiera verla. Está constituida por una selección de videos musicales y entrevistas. Si me permito requerir tanto tiempo, es porque quisiera transmitir algo que me emociona mucho y que quisiera compartir con otros.

Hace varios años que quiero escribir sobre este grupo musical pero nunca creía que pudiera decir mucho, por eso ahora ya decidí no decir yo demasiado, más que nada mostrar y ver si logro explicar las razones de mi emoción, y en especial si ésta logra ser comunicada.



En la iglesia de Moxos




Cuando en el invierno de 2009 fui a un concierto del Coro y Orquesta de Moxos en Buenos Aires ver el orgullo, la alegría y el compromiso de esos jóvenes con la música que tocaban y cantaban me resultó conmovedor. 

No sé nada de música, pero tengo una especial predilección por la música renacentista y barroca, así que lo que tocaban ya de por sí resonaba en mí de manera particular. Pero no era sólo la música, sino cómo lo tocaban y todo lo que esa música parecía haber hecho por ellos. Y todo lo que ellos habían hecho por esa música.




El lugar mismo

San Ignacio de Moxos fue una antigua misión jesuítica en la amazonía boliviana. Cuando en 1797 los Jesuitas fueron expulsados de América y las misiones desarticuladas, los indígenas regresaron a la selva y llevaron consigo las cosas que más habrán valorado de su vida en la misión. Entre ellas, los instrumentos musicales europeos, las partituras de obras originales escritas en las misiones y un orgullo por la música propia que no pudieron borrar los años. Durante mucho tiempo las partituras fueron copiadas y copiadas porque el papel mal podía sobrevivir a las inclemencias de la selva, es decir, mantuvieron vivo ese legado como algo sagrado e indiscutiblemente arraigado en su propia identidad como pueblo.

Desde la década de 1990 comenzó un trabajo de recuperación de ese tesoro y de revitalización de la enseñanza y transmisión de la música entre estos pueblos. La Escuela de Música de San Ignacio de Moxos y los grupos musicales que se ven en estos videos son parte del resultado de una labor inmensa y, repito –a sabiendas de que soy ya pesada– absolutamente emocionante.

Concierto en Dinamarca y entrevista




Documental francés


Una de las mayores innovaciones de los Jesuitas como orden religiosa fue su notable adecuación a las particularidades de los pueblos que buscaban evangelizar. Son, en eso (y en tanto más), un paradigmático producto del Barroco y su ética-estética basada en el atraer, conmover y hasta manipular al público destinatario. En esas prácticas de adecuación, los Jesuitas percibían qué forma de comunicación era la más destacada en las comunidades a las que querían ingresar y por ese medio lograban conquistarlos. En algunos casos era lo visual, en otros la palabra y las ficciones, en otros la música. En el caso de los indígenas de esta zona de Bolivia, al parecer su habilidad musical era tan extraordinaria que los misioneros se valieron de este instrumento.

Macheteros


La conquista y colonización de América produjo sin duda muchos hechos aberrantes y condenables, que quedan para muchos todavía como heridas abiertas. Reconocer esto no tendría que evitarnos apreciar, de todos modos, las uniones maravillosas que también fueron producto de ese proceso. 

Creo que sobre esto habla todo el pueblo de San Ignacio de Moxos con su escuela de música. No es que allí se toque música europea con intérpretes americanos. No, esta es su propia música, nacida de la comunión con unos europeos, pero suya propia. Ese es el orgullo  que transmiten estos jóvenes y el mensaje esperanzador que también nos dejan. 


Sobre este último asunto habla aquí la excepcional Raquel Maldonado.




Las demás partes de la entrevista
Parte 1, parte 2, parte 3 y parte 5.  



17 ene 2011

María Elena Walsh and the Round Flower


On January the 10th María Elena Walsh died at 80 years old.

Liniers in his blog published a beautiful goodbye.
In other posts I expressed my admiration and care for her work (here and here).

But those times I talked about her music and poems, that's why today I'd like to remember one of her short stories. Or at least one of my favourites. It's deliciously ironic and sentimental at one time, funny and profound and has, no doubt, a perfect structure.

It is "El país de la Geometría" ("The Geometry Country"), first published in the 1974 short story collection El diablo inglés (The British Devil). Afterwards it was released, narrated by the author herself on the LP record Cuentopos, with music by Oscar Cardozo Ocampo.

Here it can be listened to (don't be fools silly fools and please do!) in this Uruguayan site.

And now the text:

The Geometry Country
Once upon a time there was a large white paper country. The king of this country was the compass. Why not?

The Compass. Here he comes with his two skinny legs: one  pricks and the other doesn’t.

Ho, ho, ho ho.
One pricks and the other doesn’t.
King Compass lived in a great palace made of cardboard shaped like an icosahedron, with eighteen little windows
Any one of us would have been happy to live in a palace like that, but not King Compass.

Because to be happy and completely a king he needed to find the famous Round Flower.


Ho, ho, ho, ho, ho
Not without the Round Flower.

King Compass had a mighty Army of Diamonds, a Guard of flashy Triangles, a Police Squadron of hefty Trapezoids, a Sindicate of elegant straight lines, but… he lacked the main thing. To own the famous Round Flower.
The King had planted in his patio two vertical Parallels that served as watchmen. The Parallels grew, grew and grew...
Frequently the King climbed on them to scan the horizon to see if someone was bringing the Flower, but nobody did.

He had sent forth hundreds of expeditions to search for her and nobody had been able to find her.

One day the Captain of the Diamonds had asked him:

“And what is the use of that flower, Mr. King?”
“Fool, silly Fool!” Thundered the King. “Only silly fools ask what a flower’s use is!”

And Captain Diamond, afraid that the King might prick him, slowly slided out of the door sideways.
Another day, the Commanders of the Triangles asked him:
“We’ve covered all the angles of the country without finding her, Mr. King. We almost believe she doesn’t exist. Might I ask, what is the use of this flower?
“Fool, silly fool!” thundered the King. “Only silly fools ask what the use of a flower is!” 
The Commander of the Triangles, fearful lest the King should prick him, went out quietly and sideways out of one of the eighteen windows of the Palace.
Another afternoon, the Secretary of the straight Lines Syndicate appeared before the King and was bold enough to say:

“Wouldn’t you like to get some other, more useful thing, Sire? Because, after all, What’s the use of a flower?
“Fool, silly fool!” thundered the King, “Only silly fools ask what the use of a flower is”.
Poor Miss Straight Line, afraid that the King would prick her, slipped away down a little hole in the floor. 

Some little time later, the Trapezoids arrived, battered and melancholy after a long expedition.
“Well? Did you find  the Round Flower? Asked the King impatiently.

“Not a trace, Your Majesty.

“And what the Devil did you find?”

“Ice Cubes, three dices, a ruler and a little box.

“Fed up!! I’m fed up of angles and straight lines and points! You’re all squares!!

This last insult was a great offence to the Triangles.

"I’m fed up and miserable! I want to find the famous Round Flower!"
And they all had to chorus the song that had already become the country’s Hymn.


Not without the Round Flower

Ho, ho, ho, ho, ho.

The King’s subjects, to take his mind off the whole business, decided to organize a football match.

The bleachers were full of excited Points. The Diamonds were challenging the Triangles.

Finally, the Triangles won, 1 to 0 (an astonishing feat if one considers that the ball was a cube). The Captain of the Diamonds went off to a corner to weep about his defeat.   

The Commander of the Triangles, tired and triumphant, drew near the King:

“Well? Did you enjoy the match, Your Majesty?”


“Bah, bah!” said the King, absentmindedly, with his one track mind “Let’s not waste time on matches; tomorrow we all leave on an expedition.”
Tomorrow? But we’re all very tired, Mr. King. The match lasted seven hours; you have no idea how tiring it is to play with a cube-shaped ball.”

“Fool, silly fool! We leave tomorrow.”
Early next morning the King reviewed his troops. He had decided to head the expedition himself. Diamonds, Squares, Triangles, Trapezoids and Straight Lines stood in line, awfully sleepy and escorted by a few Points who had been recruited as volunteers.
There they all go, in search of the famous, mysterious, coy, Round Flower.
The King’s expedition crossed desolate pages and copybooks, China ink rivers, dense pencil shaving forests, India rubber mountain ranges.  Searching, always searching for the blessed flower.

They inspected every angle, every corner, every nook, under wind, rain, sleet and sun glare.

“I give up”, said the King at last.  “Maybe you were right and that blessed Flower doesn’t exist. Maybe you weren’t all such silly fools as I thought. Let’s go back home.”
When they got back, the King locked himself up in his room, terribly sad and miserable.
A little while later Mrs. Line went in bringing him his little chalk soup and  was  very  worried at seeing him so sad.
“Mr. King”, she said to comfort him “Don’t you know that it is always better to sing and dance than to mope?”
When Mrs. Line had slithered away under the door, the King, who wasn’t deaf to advice, said:
“Well, all right, let’s try:  Tra la la.”  And he sang and danced a little.
Dancing, dancing, dancing, he found out, to his great surprise, that he had drawn a beautiful Round Flower on the floor of his room. And he kept on dancing till he had drawn flowers and more flowers and they soon became a garden.

Ho, ho, ho, ho
And the Flower he did draw.


María Elena Walsh


(English translation by María Lía Macchi)



Isn't it lovely? 

It seemed perfectly well as a farewell to someone who must have searched a lot during her life and, more than once, would have discovered that what she was looking for could be found in herself.

23 dic 2010

¡Feliz Navidad!





Con una buena mezcla cultural esperamos la Navidad y sus múltiples signficados. 





Más allá de todas las diferencias, creencias y visiones del mundo, la búsqueda de paz, amor y bondad nos une y nos hermana.

Y si no lo hace, bien podría hacerlo.




¿Qué mejor deseo puede haber que ése?

¡Felicidades!

***



Jaime Torres y una versión instrumental de "La peregrinación".
Una de mis preferidas de la obra Navidad nuestra (Ariel Ramírez - Félix Luna).
Aquí cantada por Mercedes Sosa.



Addenda: 
Aquí está la letra de este villancico (traducido también al inglés por mi madre para algunos amigos especiales)
Esta canción se construye sobre el esquema de "la huella", un tipo de danza folklórica argentina.

La Peregrinación
(Ariel Ramírez y Félix Luna)


A la huella, la huella,
José y María,
por las pampas heladas,
cardos y ortigas.
A la huella, la huella,
cortando campo,
no hay cobijo ni fondas,
sigan andando.

Florecita del campo,
clavel del aire,
si ninguno te aloja,
¿a dónde naces?
¿Dónde naces florcita
que estas creciendo,
palomita asustada,
grillo sin sueño?

A la huella, la huella,
José y María,
con un Dios escondido...
nadie sabía.

A la huella, la huella,
los peregrinos.
Préstenme una tapera,
para mi niño.
A la huella, la huella,
soles y lunas,
los ojitos de almendra,
piel de aceituna.

¡Ay, burrito del campo!
¡Ay, buey barcino!
mi niño esta viniendo,
háganle sitio
un ranchito de quincha
sólo le ampara
dos alientos amigos,
la luna clara.

A la huella, a la huella,
José y María,
con un Dios escondido...
nadie sabía.




The Pilgrimage.

(Ariel Ramírez and Felix Luna)


On the trail, on the trail,
Joseph and Mary
Across the frozen Pampas,
 thistles and stinging nettles.
On the trail, on the trail,
cutting across the fields,
There’s no shelter, there are no inns,
keep on going.

Little flower of the fields,
airy carnation,
If no one gives you shelter,
where will you be born?
Where will you be born,
growing little flower?
Frightened dove,
sleepless cricket.

On the trail, on the trail,
Joseph and Mary,
With a God hidden within them,
and nobody knew.

On the trail, on the trail,
the pilgrims
Lend me a hovel,
for my child.
On the trail, on the trail,
suns and moons,
Eyes like almonds,
Olive skin.

Oh, little field donkey!
brown ox!
My child is coming,
make room for Him.
He is sheltered only
by a straw hut,
By two friendly breaths,
by the bright moon.

O the trail, on the trail,
Joseph and Mary,
With a God hidden in them,
and nobody knew.

(Traducción: María Lía Macchi).

9 nov 2010

Olvido y amores

Si alguien hace XX años (no son números romanos, es una cantidad indeterminada que se deja en blanco por pudor) digo, si alguien me hubiera dicho entonces que Paul McCartney iba a estar hoy, 9 de noviembre de 2010, en Buenos Aires y yo permanecería indiferente, jamás de los jamases le hubiera creído.

Pero lo raro es que así es. No leí ninguna de las notas sobre él, no miré nada en la tele. Y especialmente no iré, ni pienso ir a sus conciertos. Por más que mi amiga Vicky siga sin poder creer que va a ir sola. Me ofrecieron incluso regalarme la entrada -que no es barata y gente cercana sabe de mi espíritu genovés-. Pero no, no tengo ganas de verlo. ¿Para qué?

Lo adoraba cuando yo era adolescente, por más que adoraba un Paul McCartney pasado, porque siempre me gustó más en los sesenta y yo fui adolescente en los 80. Era una cosa extraña ya de por sí. Un enamoramiento por túnel del tiempo.

Pero ahora ¡ahora! No, prefiero no verlo. Hay gente que envejece bien. O géneros musicales que permiten el añejamiento. El pop de Paul McCartney no es uno de ellos para mí. 

¡Qué horror! No puedo creer lo que acabo de escribir. ¿Critiqué a Paul McCartney con las armas de sus eternos enemigos? Está probado: no soy confiable, ni fiel, ni logro dejar de ver los defectos en nadie.

Sea como sea, esto es muy extraño. Es la prueba fehaciente, no sólo de la variación en mis lealtades y cariños, sino de cómo cambia uno con el tiempo. Si por algún artilugio científico o mágico o milagroso, me fuera permitido verme a mí ahora en el 2010 desde los ojos de mí misma cuando tenía 16, diría que enloquecí o que soy otra persona.

Bueno, las dos opciones son ciertas, en realidad.

***

Para resarcirme y hacerme dudar de todo lo dicho, una de mis canciones preferidas. Una versión previa a la definitiva. En estudio con pruebas, dudas y George Martin apareciendo al final. ¿Qué hubiera sido de mí con Youtube cuando era adolescente? Obsesión absoluta, seguro.


¿Conseguiré entradas todavía?

Para el túnel del tiempo, digo, para estar en Abbey Road un día ventoso mirando hacia los tejados, por ejemplo.

8 abr 2010

And Make it Better

Durante mi adolescencia, en los '80, sólo escuchaba los Beatles. (¡Tan absurdamente fuera de época!). Hoy hace 40 años que se separaron y quería recordarlos.

No puedo elegir una única canción como mi favorita, porque las favoritas son miles y cientos las que forman un hipotético Top Ten que no sabe contar. Pero para mi estado actual –algo más cachuzo y depresivo que de costumbre– me di cuenta de que Hey Jude es la más apropiada. Ya sabemos lo que dice la letra y para quién la escribió Paul McCartney.

Quizás le esté haciendo caso a mi compañera de fanatismo adolescente y, aunque me cueste aceptarlo, estoy poniendo en práctica técnicas de programación mental y reafirmación personal (ni yo me lo creo...).

Pero un poco de Beatles como terapia no vendría nada mal. A ver si algún gurú posmoderno ya lo inventó y yo ando perdiéndome la cura.

<

Se hace un poco largo el final con tantos indeseables cantando a coro por allí (pura envidia).
Beatle favorito sí que tengo, aunque los quiera a los cuatro por igual.

29 mar 2010

Mi hermano

Hace un tiempo que mi hermano vive San Petersburgo, muy bien acompañado, por cierto.

Y canta. Muy bien canta. Tanto que a eso se dedica.

Aquí se lo ve en una filmación que nos dejará mostrar porque ya fue hecha pública en Youtube.

Canta "Nessum dorma" de Turandot de Pucini, dirigido por Kristofer Wahlander junto con la St. Petersburg Festival Orchesta y el St. Petersburg State Chamber Choir (¿cómo será la forma correcta de referirse a los nombres de estas dos agrupaciones en castellano?)

Es un aria apropiada para este blog porque al fin y al cabo habla de un nombre que se mantiene escondido. Y ya sabemos que lo mejor está oculto. 

Mi espíritu crítico irredento me obliga a tener que aclarar que la grabación está fuera de sincro, no sé qué habrá pasado, pero así es.

De todas formas, cuando lo vemos tan fantástico, casi (y conste que dije casi) le perdonamos su irrupción en nuestra familia :-)




Il principe ignoto
Nessun dorma! Nessun dorma!
Tu pure, o Principessa,
Nella tua fredda stanza
Guardi le stelle
Che tremano d'amore e di speranza.
Ma il mio mistero è chiuso in me,
Il nome mio nessun saprà!, no, no
Sulla tua bocca lo dirò!...
Quando la luce splenderà,
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
Che ti fa mia!...
Voci di donne
Il nome suo nessun saprà...
E noi dovremo, ahimè, morir, morir!...
Il principe ignoto
Dilegua, o notte!... Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!...
All'alba vincerò!
vincerò! vincerò!

18 mar 2010

Se hace flores de sus penas



Hablábamos el otro día de la ejemplaridad de una flor.

Veo ahora que aquello de hallar enseñanzas escondidas en los objetos, plantas y animales es algo que siento tan natural y propio que me hace dudar sobre qué precede a qué ¿el interés por el simbolismo se debe a alguna afinidad de mi estructura mental con la de esas épocas en que floreció la idea del mundo como libro o es que los años de estar metida en el Siglo de Oro tiñen ya con sus colores mi manera de mirar?


No lo sé. Lo que sí sé es que escuché con espíritu bien predispuesto esta preciosa versión de “El aromo” en un disco de Soledad Villamil (una actriz que me gusta mucho y que además de actuar, canta). Esta milonga  es una colaboración entre Atahualpa Yupanqui y el poeta uruguayo Romildo Risso, con quien compuso también “Los ejes de mi carreta” (que el oído atento de Tamás inmediatamente descubrió semejantes). 



"Soledad Villamil Canta" (Sony Music 2007)

El Aromo
(milonga)
Romildo Risoo - Atahualpa Yupanqui.

Hay un aromo nacido
en la grieta de una piedra.
Parece que la rompió
pa’ salir de adentro de ella.

Está en un alto pela’o,
no tiene ni un yuyo cerca,
Viéndolo solo y florido
Tuito el monte lo envidea.

Lo miran a la distancia
árboles y enredaderas,
diciéndose con rencor:
“Pa uno solo, cuánta tierra.

“En oro le ofrece al sol
pagar la luz que le presta.
Y como tiene de más,
puña’os por el suelo siembra.”

Salud, plata y alegría,
tuito al aromo, la suebra
Asegún ven los demás
dende el lugar que lo observan.

Pero hay que dir y fijarse
como lo estruja la piedra.
Fijarse que es un martirio
la vida que le envidean.

Que en ese rajón, el árbol nació
por su mala estrella.
y en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas…

Como no tiene reparo,
todos los vientos le pegan.
Las heladas lo castigan
L’agua pasa y no se queda.

Ansina vive el aromo
sin que ninguno lo sepa.
Con su poquito de orgullo
porque es justo que lo tenga.

Pero con l’alma tan linda
que no le brota una queja.
Que en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas.

¡Eso habrían de envidiarle
los otros, si lo supieran !


Como lamentablemente me sucede con tantas obras de Yupanqui, no conocía esta milonga. Pero no nos lamentemos, la suerte es haberlo hallado, más tarde o más temprano. Tal vez es cierto que algunos tesoros se encuentran cuando podemos verdaderamente apreciarlos y esta canción debe ser uno de ellos.

La elocuente imagen de este aromo, hierático y solitario, que lucha por hacerse un lugar en la hendidura de la piedra me hizo recordar alguna araucaria que había visto hacía poco en Neuquén.



Pero especialmente me conmovió el conflicto de miradas e intereses que se juegan en la canción de manera tan poética y precisa. La envidia de los demás que ven al aromo triunfante y glorioso –como muchas veces nos sucede observando las vidas ajenas desde afuera– y la verdad del árbol que se sacrifica y lucha para hacer lo mejor posible en el lugar que le ha tocado en suerte.


Otras dos relaciones acudieron de inmediato. La oda de Machado (ligada indisolublemente al canto de Serrat) a un olmo viejo del Duero, por un lado; y algo más cercano e inmediato: la tira de Tute en La Nación. En los últimos días su personaje Batu se viene haciendo unas preguntas  esenciales.


VIERNES 5 DE MARZO DE 2010



10 mar 2010

A Bit of Paradise

Hace un par de meses, mis hijas vieron la película Mamma mia!, el musical con canciones de ABBA. Me gusta esa película, Merryl Streep está fantástica y difícilmente podrá molestarme cualquier cosa donde actúe Colin Firth (!!).



Pero desde entonces no ha dejado de sonar en el auto –salvo escasos momentos de triunfo en que sus padres lográbamos imponernos– la música del famoso grupo sueco. Y hubo días en que no podía sacarme de la cabeza ciertas letras que machacaban como la gota que horada la piedra ("Mamma mia, here I come again / my my, how can I resist you!").

La semana pasada tuve un alivio. En ejercicio de autoafirmación de poder materno (¡Venceremos!), dejé el disco que estaba escuchando cuando ellas subieron al auto. Se trataba de la banda de sonido de otro musical: Everyone Says I Love You, aquella película de Woody Allen que inauguró lo de hacer cantar a actores, fueran o no cantantes. Me fascina esa película y más todavía las canciones clásicas que rescata. (También es cierto que adoro desde siempre a Alan Alda y que, cuando se estrenó la película en los cines, empezaba a conocer a Edward Norton.)

El asunto es que pude imponer mi disco en varios viajes sin quejas del asiento de atrás. Pero eso no es todo. La alegría vino unos días después cuando antes de irse a dormir, descubrí a las dos tarareando y cantando MIS canciones. Ahora ellas no podían sacarse de la cabeza "Just you, just me / a bit of paradise / right here for us two".



Sólo resta mostrarles la película y cruzar los dedos. ¿Cómo será su primera experiencia con Woody Allen?

7 dic 2009

Horacio Molina



Me había olvidado cuánto me gustaba la voz de Horacio Molina. Luego de comentar con Vicky la veta musical de Soledad Villamil, de quien subiré algo pronto, me topé en la disquería con las grabaciones de Molina.

Me acordé entonces de cómo me fascinaba su voz cantando "Naranjo en flor" cuando Alejandro Dolina lo pasaba por su programa de radio (¡hace tanto tiempo ya! ¿y cuánto hace que no escuchamos a Dolina que sigue firme con su programa de madrugada?).

Compré un disco precioso que se llama Horacio Molina a pedido, una grabación en vivo de un espectáculo que hizo hace ya varios años.

Pero en internet no hay demasiado para mostrar aquí fácilmente. En Youtube hay poco y no de la mejor calidad. Los discos que encuentro para descargar gratis, después no funcionan (o yo no los sé hacer funcionar, bien puede ser). Y todavía no aprendí del húngaro cómo subir mis propios discos.

Por eso ahora, muestro algo de lo que encontré y espero después poder compartir más de este cantante maravilloso, tan elegante y cálido en su forma de interpretar los tangos y que me da tanto placer escuchar.




Naranjo en Flor
1944 - tango
Música de Virgilio Expósito, letra de Homero Expósito

Era más blanda que el agua,
que el agua blanda,
era más fresca que el río,
naranjo en flor.
Y en esa calle de estío,
calle perdida,
dejó un pedazo de vida
y se marchó...

Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento...
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon en el viento.
Después...¿qué importa del después?
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado,
eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.

¿Qué le habrán hecho mis manos?
¿Qué le habrán hecho
para dejarme en el pecho
tanto dolor?
Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina
con un pedazo de vida,
naranjo en flor.




Niebla del Riachuelo
1937 - tango
Música de Juan Carlos Cobian y letra de Enrique Cadícamo

Turbio fondeadero donde van a recalar,
barcos que en el muelle para siempre han de quedar...
Sombras que se alargan en la noche del dolor;
náufragos del mundo que han perdido el corazón...
Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar,
barcos carboneros que jamás han de zarpar...
Torvo cementerio de las naves que al morir,
sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir...

¡Niebla del Riachuelo!
Amarrado al recuerdo
yo sigo esperando...
¡Niebla del Riachuelo!
De ese amor, para siempre,
me vas alejando...
Nunca más volvió,
nunca más la vi,
nunca más su voz nombró mi nombre junto a mí...
esa misma voz que dijo: "¡Adiós!".

Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín...
Llueve sobre el puerto, mientras tanto mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación...
Anclas que ya nunca, nunca más, han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar...
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la "botella del figón"...



Además, al placer de escucharlo se suma el de volver a prestar atención a letras de canciones olvidadas, o a conocer tantas que son nuevas para mí. Es el placer del descubrimiento de la propia cultura y tradición: el mundo del tango y de la vida porteña a la que casi siempre le di la espalda.



Tu pálida voz
1947 - Vals
Música de Charlo y letra de Homero Manzi

Te oí decir... adiós, adiós...
Cerré los ojos y oculté el dolor...
Sentí tus pasos cruzando la tarde
y no te atajaron mis manos cobardes.
Mi corazón, lloró de amor
y en el silencio resonó tu voz,
tu voz querida, lejana y perdida,
tu voz que era mía... tu pálida voz.

En las noches desoladas, que sacude el viento,
brillan las estrellas frías del remordimiento
y me engaño que habrás de volver otra vez
desandando el olvido y el tiempo.

Siento que tus pasos vuelven por la senda amiga.
Oigo que me nombras llena de mortal fatiga,
para qué si ya sé que es inútil mi afán,
nunca... nunca... vendrás.

Te vi partir, dijiste adiós,
temblé de angustia y oculté mi dolor.
Después, pensando que no volverías
traté de alcanzarte y ya no eras mía.
Mi corazón, sangró de amor,
y en el recuerdo resonó tu voz...
tu voz querida, lejana y perdida,
tu voz aterida, tu pálida voz.

En Molina se ve la faceta no estereotipada del cantante de tango. Si bien elige lo que se llama tango canción, sus modos, como los de Gardel, se apartan del malevo prepotente típico de la imagen porteña del tanguero. Y, sin duda, esos modos íntimos, suaves y de gran precisión en el canto, son los que mejor expresan el sentir melancólico y tristón de los tangos de amor.

Algo de esto explica él en la segunda parte de la siguiente entrevista (de final un poco abrupto, pero que no encontré en otro lado).



Diego Ficherman en una nota de Página/12 que recogen en el sitio de Horacio Molina, dice:


El arte de la voz

Por Diego Fischerman

A veces alguna casualidad, o la voluntad de alguien, o un simple error, altera un ritual. Y a veces esa alteración, con el tiempo, cuando ya nadie recuerda aquello que le dio origen, queda convertido en verdad. Nadie sabe exactamente cuándo fue que, en el tango, cantar mal se convirtió en estilo. No hay un origen comprobado para el dudoso parentesco entre desafinación y visceralidad pero se cree, o muchos creen, que aquel que verdaderamente necesita expresar algo no andará reparando en sutilezas y, por el contrario, que aquel que se preocupa por la “forma” lo hace por mero desentendimiendo del “contenido”.

Gardel, Charlo, Fiorentino y Marino cuando cantaban con Troilo, Raúl Berón, Oscar Serpa, Angel Díaz o el gran Goyeneche de los ’50 hablaban, sin embargo, de otra tradición. Una tradición encarnada en artistas para quienes resultaba esencial la preocupación por esa pequeña pausa antes de una determinada palabra, por la manera de adelgazar la voz para decir “silencio” o “noche”, o por el “aire” tanto o más que por la caja en la que resuena. No se trata de “no tener voz” sino de saber cuándo y cómo renunciar a ella para jerarquizarla aún más. No ser estentóreo todo el tiempo es, finalmente, una de las maneras de dar valor dramático a la potencia, al agudo prodigioso y hasta al grito.

Esta es una tradición, claro está, casi desaparecida. En parte porque son muy pocos los que han logrado –y los que podrían lograr– mantener esa filiación con personalidades propias. La gran pregunta del tango es: ¿Cómo ser gardeliano sin ser una imitación de Gardel? Y la respuesta, como en aquella conferencia en la que Borges citaba un capítulo de una enciclopedia referido a las serpientes en Islandia (“serpientes en Islandia: no hay”), se acerca a la imposibilidad. Horacio Molina, alguien capaz de cantar “Malena” con ternura (como corresponde) y de saber que cuidar el fraseo y la emisión es la manera de utilizarlos como medios y no como fines, puestos al servicio de la construcción de una canción, es, eventualmente, uno de los pocos baluartes de esa raigambre. Nadie podría jamás confundirlo con Gardel, pero el detalle que Gardel ponía en la interpretación está presente en la voz de Molina. Nadie diría que suena como Charlo o como Serpa, pero mucha de la delicadeza de la que ellos eran capaces forma parte de su universo expresivo. Es imposible considerarlo un goyenechiano, pero su manera de elegir cuándo “sacar” la voz y cuándo no hacerlo parece provenir directamente de obras maestras como esa “Alma de loca” que Goyeneche cantó con Salgán. El secreto de Molina tal vez sea sencillo. Hay algo en él que tiene que ver con lo milagroso y lo irrepetible. Un timbre de voz como el suyo, simplemente, es cosa de la naturaleza –y de la suerte–. Pero todo lo demás, la manera en que en Buenos amigos, su nuevo disco, canta algo que no es un tango, “La nochera”, o un tema tan remanido como “Chiquilín de Bachín” o sus extraordinarios dúos con Beytelman, “Malena” y “La última curda”, o la exquisita “Alfonsina y el mar” que hace junto a Luis Salinas, proviene de una sabiduría notable. La de entender que el tango, para que recobre significado, para que retome sus mejores tradiciones, debe olvidarse de su caricatura. Y que los tangos, para que vuelvan a tener sentido, deben ser, antes que nada, canciones. Esos viejos sortilegios en que la música inunda de significado algunos versos.

Y aquí está la entrevista de donde sale el comentario de Fisherman. Una larga charla con María Moreno para Radar (el suplemento cultural de Página/12) donde habla mucho de su familia y donde entre otras cosas justifica, para la mirada "progre" del diario su lugar de familia bien venida a menos. También habla de sus amores, quién puede dudar que es un gran conquistador, pero de esos sutiles y verdaderos, que nos gustan a todas. Encantador.