…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura
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11 oct 2015

Links


Conexiones, correspondencias, el mundo hecho sentido por innumerables cadenas que conectan sus planos. 




El honor de las señales divinas, de los estigmas de Cristo aparecidas como milagro en el santo. Para mostrar que es santo, bendecido por el dolor del Dios Hombre.




¿Cómo representar todo esto? ¿Cómo dar cuenta de las conexiones sutiles?
Mediante manifestaciones palmarias en el arte del barroco: cordones de seda descienden de la cruz y atraviesan a San Francisco de Asis.




(En la iglesia de la Orden Tercera de San Francisco en San Salvador de Bahía)

(todas las fotos de Diego Landro, salvo ésta: http://tallshipschallenge.wordpress.com/2011/02/)

7 ene 2015

Pavón de Venus ... Góngora como cronista


Ninfa, de Doris hija, la más bella,
adora, que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre, y dulce en ella
el terno Venus de sus Gracias suma.
Son una y otra luminosa estrella
lucientes ojos de su blanca pluma:
si roca de cristal no es de Neptuno,
Pavón de Venus es, cisne de Juno.


El futuro y la cría controlada convirtieron la magnífica metáfora gongorina, suntuosa y conceptista, en casi una descripción literal de la realidad.



Transcribo el comentario de Dámaso Alonso en su famosa edición de la Fábula de Polifemo y Galatea:
pavón de Venus es, cisne de Juno: Recuérdese que en el v. 6º estaba implícita la comparación de Galatea con un cisne de blanca pluma; en esta blanca pluma se abren como ojos las estrellas (es decir, los ojos) de la bella muchacha. Este verso último aumenta la complicación: según el v. 6º, en la blanca pluma (como de cisne) se abren "ojos". Pero el ave que tiene ojos en la pluma es el pavo real (llamado pavón, en el s. XVII). Resulta pues, que Galatea tiene cualidades de cisne (por su piel, como blanca pluma) y de pavón (por tener ojos en la pluma). Ahora bien: el pavón estaba dedicado a Juno, y el cisne a Venus. Galatea es pavón con algunas cualidades de pavón. Esto lo expresa Góngora sintéticamente, contraponiendo los atributos de cisne y pavón, en el verso "pavón de Venus es, cisne de Juno." Galatea es pavón (pero un pavón con cualidades de cisne, dedicado a Venus) y cisne (pero un cisne con cualidades de pavón, dedicado a Juno). 
Góngora y el "Polifemo", Tomo III, Madrid, Gredos, 1967, p. 99.

 (Confieso que hasta ahora no sabía que existían pavos reales blancos o albinos, así que fue toda una sorpresa encontrarme con estas imágenes en la red –aunque debería haber leído con más atención mi Harry Potter and the Deathly Hallows porque en el capítulo 23 se dice que los Malfoy tenían uno de mascota)

19 nov 2014

Dios escondido

En este villancico colonial se aprecia cómo la idea del Dios escondido llega a decirse en el Barroco como una adivinanza.




¿QUIÉN SERÁ, QUIÉN SERÁ? - Roque Ceruti (c.1683 - 1760).

(Villancico a 3, al Santísimo. "Archivo del Palacio Arzobispal de Lima", Perú).
Intérprete: Coro Exaudi de La Habana - Directora: María Felicia Pérez.
Imágenes: Pintura Barroca Boliviana.



–¿Quién será, quién será,
el que oculta sus grandezas
en la nube de un cristal?.

–El pastor amante,
el Sol más divino,
la sacra deidad.
–¿Quién será?.
–La fe le conoce,
también la esperanza
y la caridad.

[Copla]

La fe rendida le adore
con tan rara ceguedad,
que se pone más oscura
cuanto más ojos le dan.


Maestro de Calamarca - Ángel con espigas de trigo - Iglesia de Calamarca - Bolivia


De alguna forma veo realizadas aquí las palabras, tan oscuras siempre (en tantos sentidos), de Fernando Rodríguez de la Flor. En su libro La era melancólica. Figuras del imaginario Barroco, sugiere que el Dios escondido puede llegar a convertirse para el imaginario hispánico en un Dios engañador. Si lo que sostiene todo el mecanismo alegórico de conocimiento y explicación del mundo es la idea de que Dios dejó huellas de sí mismo en la creación del Mundo, que Dios es misterioso y sólo se puede conocer por la fe porque su sentido completo se revelará al hombre recién al "Fin de los Tiempos", ¿qué pasaría si en realidad somos víctimas de un engaño y nunca alcanzaremos el conocimiento verdadero?
Dice R. de la Flor:

"Es por la muerte, y únicamente por ella, en virtud de su virtus, que se puede acceder a la vida verdadera, y sobre esta paradoja fundacional se asentará todo el pensamiento trágico y tenebroso de la Contrarreforma hispana, presa de esta aporía. Todo en esta vida así entendida queda pospuesto al Día del Juicio Final; lugar implacable de la develación en que se mostrará la dies irae.
 (...)
 "La verdad estará desnuda; la historia revelará su sentido; los padecimientos ocultos, los méritos y los pecados quedarán a la luz resplandeciente. El "gran teatro" revelará a su guinista sólo al fin de los tiempos. Entonces, y sólo entonces,  caerán todas las máscaras. Tal es el pensamiento alumbrado por este tiempo.
(...)
"Pero tan lejana resulta al fin la develación (o revelación), que cabe en la vigilia prolongada llegara a imponerse la peor de todas las suposiciones. Es decir: que el hombre cuya naturaleza misma se funda en la disimulación y el engaño, puede ser también a su vez la criatura engañada, perpetuamente condenada a no conocer ni conocerse. Ello hasta abrir esa posibilidad pavorosa que se presiente en el nihilismo barroco, y que Descartes, con gesto valiente, por un instante verbaliza como "idea" de un Dios mentiroso: la especulación sobre un demiurgo que hace del engaño su única naturaleza (y no ya sólo la mera mecánica que le permite probar al hombre su temple)."
Fernando Rodríguez de la Flor, Era melancólica, p. 171 y 172. 

24 abr 2014

My mistress' eyes


El tono algo burlón o disruptivo de los tópicos al uso es lo más destacado del soneto 130 de Shakespeare. Por eso creo que hasta ahora no escuché mejor versión que la que hace aquí Stephen Fry



My mistress' eyes are nothing like the sun;
Coral is far more red than her lips' red;
If snow be white, why then her breasts are dun;
If hairs be wires, black wires grow on her head.
I have seen roses damasked, red and white,
But no such roses see I in her cheeks;
And in some perfumes is there more delight
Than in the breath that from my mistress reeks.
I love to hear her speak, yet well I know
That music hath a far more pleasing sound;
I grant I never saw a goddess go;
My mistress, when she walks, treads on the ground.

And yet, by heaven, I think my love as rare
As any she belied with false compare.


La voz de Alan Rickman emociona como siempre, retumbando en todo el cuerpo, pero no es mi forma preferida de interpretar el soneto.



Y, para cambiar totalmente el ángulo, Catherine Tate, en su personaje de adolescente insoportable, Laureen Cooper (en el minuto 4:34)



Por último, hay que decir que, aunque se sigue discutiendo quién la dark lady destinataria de esta serie de sonetos, algunos no tenemos ya ninguna duda:

26 abr 2013

In ictu oculi


Desde Noruega me hacen ver esta inquietante obra de Greta Alfaro



La frase latina del título puede y suele traducirse como “En un abrir y cerrar de ojos” y está muy presente en los estudios sobre el Barroco por el famoso cuadro de Juan de Valdés Leal.


***

Si algo enseña la emblemática barroca es que los símbolos y las metáforas se pueden ajustar con explicaciones para hacerlos vehículos de conceptos claros y supuestamente evidentes. Sin duda esto produce siempre una reducción de las múltiples posibilidades significativas de lo simbólico, que dice mucho más que aquello a lo que se lo ha querido dirigir con la explicación circunstancial o aplicación (que es el término usado por los autores de la época).

Por eso reconozco todas las limitaciones que le estoy imponiendo a esta fantástica obra de Greta Alfaro, pero quiero registrar mi inmediata conexión alegórica cuando justo en el lamentable día de ayer vi el video. Nuestro país pasó por una situación económica como no tenía en muchos años que ofrecía enormes posibilidades para todos, no sólo económicas, sino sociales, culturales y políticas, pero termina arrasado, dilapidado de manera bastante rápida y violenta. En la Argentina de los últimos meses, evidencias de que esto es así se nos vienen presentando como cachetazos muy difíciles de esquivar.  

Por supuesto que los buitres tienen todo el derecho de comer, si uno los ve como las aves que son, sin los prejuicios que la tradición simbólica les ha endilgado (pobrecitos), pero para la aplicación alegórica que estoy haciendo, nos plantamos como homo symbollicus y los buitres son buitres en su sentido negativo, mal que les pese, de manera que los vemos como intrusos ladrones de una mesa pensada para humanos.

(A mí una pobrecita mesa de amable paz bien abastada, decía Fray Luis...)

Claro que la "culpa" es, en todo caso, de los que les dejamos la mesa servida y descuidada para que ellos hagan su festín y se manden a mudar después.



(ya sé que casi la mitad de mis amigos
 estarán totalmente en contra 
de lo que sugiero
y me tildarán por esto de muchas cosas, 
entre ellas, 
de acuerdo a una simbología animal 
tan argentina, de gorila.)

21 sept 2012

Capricho español


Nada de Rimsky-Korsakov, FORMA ANTIQVUA




el conjunto que acabo de descubrir gracias a Urzay (en un comentario a su excelente Blog de Bibliofilia).




El planteo de este álbum, me encantó y el título es fabuloso Insólito estupor:






Ayer estuve todo el tiempo que pude en su canal de youtube escuchando una y otra vez los videos que ahí tienen colgados (¿escuchar videos es una sinestesia?), pero claro que no alcanza, estoy encaprichadísima y quiero más. Ahora mismo salgo a cazar en las disquerías a ver si encuentro alguno de sus discos por aquí. Sería bueno vestirme antes. Y tomar un tercer café con leche. Y leer un rato en la cama. Y preparar lo que tengo que llevar a la reunión de La Galatea de la tarde... Pero de hoy no pasa. 
Creo.
La vagancia es la gran enemiga de la pasión caprichosa.

26 ago 2012

Tonos humanos


Me acuerdo perfectamente cómo quedé fascinada la primera vez que escuché "Ojos, pues me desdeñáis" de José Marín. Era en 1995, en el primer disco que tuve de Jordi Savall y Montserrat Figueras. Ahora no hay modo de encontrar una versión cantada por ella en youtube, aunque ésta del Ensamble la Romanesca y cantada por Marta Almajano sigue una tónica semejante, me parece.



No sé por qué me gusta tanto. Debe ser ese juego de paradojas en la letra; y esos vaivenes de la música que por momentos se eleva excitada y luego desfallece agotada por el desdén.

Pero desde ayer, que la escuché cantada por el el barítono argentino Víctor Torres, en el espectáculo "La rosa de maravilla" con Miguel de Olaso y Malena Solda, me puse a buscar nuevas versiones de uno de los mejores tonos humanos de José Marín (1618-1699).

Esta me gustó mucho, cantada por Beatriz Lafont Murcia mientras ella misma se acompaña con guitarra barroca.




Y en especial esta otra me encantó, cantada por Julio Timaure, un intérprete que acabo de conocer a raíz de esta búsqueda, de quien no encuentro muchos datos más allá de la triste certeza de que parece haber muerto muy joven.



Mientras tanto, seguiré esperando volver a escucharla por Víctor Torres. Ojalá no tenga que esperar mucho.

10 jun 2012

...y desharás la rueda?


En el Parque das Aves de Foz de Iguaçú entramos a un recinto de picaflores y mariposas.



Al ver las fotos de vuelta a casa descubrimos la miniaturez de las patitas del picaflor.




Los loros y guacamayos, por otra parte, eran muy hábiles usando sus patas, aunque éstas no fueran tan lindas.










Y la pata de esta iguana parece mentira, como me suelen parecer siempre las pieles de los reptiles.






***

Se solía decir que el pavo real bajaba avergonzado su magnífica cola cuando miraba al piso y recordaba lo feos que eran sus pies. Por eso servía como ejemplo de la soberbia arrepentida o de los soberbios que debían bajar sus humos... Con esa intención en El coloquio de los perros Cipión le dice a Berganza a modo de reto:
Mírate a los pies y desharás la rueda, Berganza; quiero decir que mires que eres un animal que carece de razón, y si ahora muestras tener alguna, ya hemos averiguado entre los dos ser cosa sobrenatural y jamás vista.
La emblemática está llena de pavos reales con su mensaje en contra de la vanidad mundana, como éste de Francisco de Villava


Enpresas espirituales y morales, Baeza 1613.
II parte, empresa 27.

"Deformes oblita pedes" ["Ha olvidado sus pies deformes"]

Haze la rueda con gallarda pompa
La ave de Juno, y en soberbia se arde
Y qual quien oye belicosa trompa,
De su bello plumaje haze alarde.
Mas mírese a los pies y el hilo rompa
Deshaga el cerco y su altivez retarde,
Para que ansí se humille quien se ufana
Viendo el remate de la vida humana.

¿Habrá que avergonzarse siempre de los propios pies? Seguramente no. No parece lo mejor seguir esa mirada culpógena tan propia del Barroco. Pero sirve recordar cómo, dónde y con qué uno está parado en este mundo.







9 oct 2011

Coincidencias



No es extraño que los estudios que sobre un autor y su obra digan tanto, o más, de las preocupaciones propias del crítico o investigador que del objeto en sí del estudio. Todos solemos en mayor o menor medida hablar de nosotros mismos cuando hablamos de una obra. No sé esto si esta “bien” o está “mal”, si es la forma “correcta” de hacer crítica o estudios literarios, pero creo que no sé hacer otra cosa que lo que hago.


No pienso hablar de lo que hacen los otros, o lo que me parece que demuestran los demás por lo que escriben de Cervantes o de otros autores de la época que más o menos manejo. Sólo hablaré de mí. Y sin denunciarme, en realidad. Sólo constatando una realidad curiosa en la que hoy volví a pensar.




Durante los peores meses de la crisis argentina del 2001 y 2002, en medio de las revueltas, del gobierno de Fernando de la Rúa que se caía a pedazos y de las posteriores semanas de presidentes sucesivos (¿fueron 5 presidentes en cuánto tiempo?), yo escribía acerca de Sancho Panza, los duques y el castigo a los malos gobernantes. 


Las dudas de Sancho se acrecentaban con el recuerdo de unos poderosos que terminaron muy mal: el rey Favila al que se lo comió un oso cuando fue a cazar, en lugar de dedicarse a gobernar (como acota Sancho). Y el rey don Rodrigo que penaba en su penitencia final “ya me comen, ya me comen / por do más pecado había” (la pérdida de España por la invasión árabe se justificaba por su lujuriosa atracción por la Cava, hija del conde don Julián, así que ya nos imaginamos por dónde empezaban a comerlo las culebras con las que estaba encerrado).

No es que el espíritu social ni el momento político de aquellos meses me hubiera hecho elegir esos temas. En realidad venía recopilando hacía tiempo los temores de Sancho por el gobierno, la ácida mirada a los poderosos y esa recurrencia de los cuerpos comidos. No soy de rápida gestación ni creo tener mucha sensibilidad política. Pero era curioso estar en las tórridas tardes de diciembre del 2001 encerrada tratando de poner orden en mis notas sobre el mal gobierno cuando el país era un caos y las manifestaciones copaban la Plaza de Mayo. No sé si era una paradoja mi aislamiento en la torre de marfil o una mínima señal de contacto con la realidad social.



Estos días volví a tener una sensación parecida de conexión curiosa con lo que me rodea. Los particulares mecanismos de construcción de sentido de nuestro gobierno a mí no dejan de recordarme los del Barroco hispano. Por ejemplo si prestamos atención al mausoleo que le harán a Kirchner y a toda la simbología que se está desplegando para conmemorarlo. 


Bueno, justo en estos tiempos le ando dando vueltas a la relación de Cervantes con las prácticas simbólicas de su época; y en particular estoy ahora tratando de decir algo coherente sobre el mordaz soneto con estrambote que Cervantes escribió para comentar esa máquina insigne que fue el túmulo de Felipe II en Sevilla: una enormidad efímera que pretendía ser el reflejo de las honras que la ciudad rendía a su rey muerto.

"¡Voto a Dios, que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla!;
porque ¿a quién no suspende y maravilla
esta máquina insigne, esta braveza?

¡Por Jesucristo vivo! Cada pieza
vale más que un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh, gran Sevilla!,
Roma triunfante en ánimo y riqueza!

Apostaré que la ánima del muerto,
por gozar este sitio, hoy ha dejado
el cielo, de que goza eternamente."

Esto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
lo que dice voacé, seor soldado,
y quien dijere lo contrario, miente."

Y luego, encontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.



Rodríguez de la Flor habla de gasto y dilapidación simbólica en las fiestas funerarias barrocas y propone el soneto cervantino como ejemplo de mirada crítica (capítulo X, aquí y capítulo 4, aquí).


En notas periodísticas de estos días Luis Alberto RomeroBeatriz Sarlo analizan la construcción de un nuevo símbolo peronista en “Él”, Néstor Kirchner.



20 jun 2011

El teatro del mundo


Estación José Hernández Línea D

En la estación de subte que tenemos cerca de casa vi el otro día este cartel de American Express. Cumplió bien su cometido publicitario porque el impacto fue inmediato y me quedé pensando en él durante todo el trayecto hasta el centro.

"Todo el mundo es un escenario. No sea un extra." Retoma el tópico del mundo como un teatro que, si bien es de origen más antiguo, durante el Barroco fue cuando tuvo su mayor éxito y alcanzó a penetrar en las mentalidades de la época de manera generalizada.

Primero me llamó la atención que la publicidad hablara de "escenario" y no de "teatro" que es como más se difundió la metáfora en castellano (por ejemplo en el famoso auto sacramental de Calderón).* Pero después recordé una de las formas en que la recreó Shakespeare y sucumbí ante la evidencia de que vivimos en un mundo globalizado... por el inglés. No es que me disguste que se difundan en las lenguas que sean los versos de Shakespeare y que las hagamos nuestras, que se nos metan en la piel y en el idioma. Desde ya que no, pero es al menos digno de mención y algo sobre lo que hay mucho por decir.

Las mejores traducciones de As You Like It, de donde sale la frase "All the world's a stage", prefieren "Todo el mundo es un teatro". El tópico se conocía en latín como theatrum mundi, no hay vueltas sobre eso. Los versos con que comienza el monólogo de Jacques dicen:

All the world's a stage,
And all the men and women merely players;
They have their exits and their entrances,
And one man in his time plays many parts,
His acts being seven ages... (II, 7)




Pero es evidente que "escenario" condice perfectamente con las ideas de nuestra sociedad de consumo, que valora tanto las apariencias, el estar en la vidriera, o mejor, bajo el foco de todas las miradas (no importa simplemente el teatro en sentido global, sino el escenario mismo; podio o cadalso).

De todas formas, lo que más me llamó la atención es la enorme diferencia entre el concepto que transmite la publicidad y el que floreció en la sociedad del siglo XVII. Se trata de un giro de 180º y está bien que así sea, otra vez: no critico, sólo señalo peculiaridades.

En las manifestaciones de aquella época el "teatro del mundo" llamaba a reconocer que no éramos más que actores en una obra, nuestras posiciones sociales no eran más que accidentales. A uno le tocaba hacer de rey, a otro de soldado, a otro de rico, a otro de pobre... Pero cuando terminaba la representación, es decir, cuando llegaba la muerte, todos bajábamos del escenario, nos despojábamos de nuestros vestuarios y eramos iguales. Unos y otros iguales. Para el aplauso, que era el cielo y la salvación del alma, sólo importaba lo bien que habíamos representado el papel, pero de nada iban a servirnos las glorias y riquezas pasadas, que al fin y al cabo no eran más que engaños.

Así lo decía don Quijote charlando con Sancho (para elegir un ejemplo entre los más cercanos):

[…] dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, este el mercader, aquel el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y acabada la comedia y desnudándose de los vestidos della, quedan todos los recitantes iguales.
—Sí he visto —respondió Sancho.
—Pues lo mesmo —dijo don Quijote— acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y finalmente todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.
—Brava comparación —dijo Sancho—, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio, y en acabándose el juego todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
—Cada día, Sancho —dijo don Quijote—, te vas haciendo menos simple y más discreto. (Quijote, II, 12)

La métáfora que usa Sancho, también muy conocida,
aparece en este emblema de Sebastián de Covarrubias




La publicidad de American Express, al llamarnos a no quedar como extras, afirma todo lo contrario, porque destaca que lo fundamental es no quedar nunca en segundo plano ni dejar que la comedia de esta vida se nos pase sin lograr protagonismo. Y, obviamente, sostiene que aquéllo es lo único que cuenta.

De modo que, de un llamado al reconocimiento de la igualdad de los hombres y al desengaño de lo material, el tópico se convirtió en un alegato sobre el individualismo y el disfrute del aquí y ahora. Del teatro de este mundo que tal vez sea engaño de los sentidos, puesta a prueba y sueño; o tal vez sea la única verdad.

_______________________


La edición de Editorial Crítica al cuidado de Ynduráin y Allen del auto sacramental de Calderón El gran teatro del mundo, puede verse aquí, es una lástima que falte el Prólogo, donde un apartado analiza las "Fuentes del tema".

5 jun 2011

Cosas que (me) enamoran


      Leer a Edward C. Riley, el gran especialista británico en Cervantes, siempre me pone de buen humor. Seguramente me podrán tachar de anticuada los cultores de la teoría moderna, pero es el tipo de crítica que me gusta. No hace descubrimientos apabullantes ni nos sorprende hallando en los textos aquello que jamás hubiéramos pensado que podría estar allí. Más bien pone luz sobre aspectos esenciales que tal vez pasaban desapercibidos, o que quizás notábamos, pero no habíamos llegado a definir o ponerles nombre. Y todo con amplio un conocimiento de la cultura de la época y un fino oído para el texto.

       Ayer, releyendo su imprescindible Introducción al Quijote, me volví a encontrar con uno de esos pasajes que me enamoran. Tanto por la lectura que hace aquí Riley, como porque pone en palabras la sensación de melancólica simpatía, de encanto, que me provoca Cervantes.

   Transcribo el párrafo en el que comentan las confusiones con la realidad que experimenta  don Quijote en la Segunda Parte (1615), generalmente provocadas por otros personajes:


«En cierta medida, la ingenuidad de Don Quijote, su propensión a dejarse engañar por las tretas y las burlas de los demás, incluso cuando hay clara evidencia de lo contrario, son una prueba de su caballerosidad. Él siempre evita interrumpir el juego, esté o no de su parte. Pero, como acabo de indicar, la comedia de Don Quijote no puede compararse con la de la persona racional que no cree en serio en la fundamental realidad de los roles asumidos. Don Quijote confía en los embaucadores que se han metido en su juego pero que actúan con un espíritu muy distinto al suyo. Esto tiene implicaciones morales. 



La alternativa a admitir que la moza campesina es Dulcinea, que el Caballero del Bosque (o de los Espejos) es un doble hechizado de Sansón Carrasco y que las aventuras del castillo son genuinas es afirmar que Sancho es un mentiroso, el bachiller un impostor y el Duque y la Duquesa unos frívolos bromistas. Estas acusaciones no carecen de fundamento, pero la negativa del Caballero a admitirlas lo honra. Él gana, y los demás pierden, en nuestra estima.


Ni siquiera Carrasco, el mejor motivado de ellos, sale demasiado bien parado cuando Don Quijote se pregunta con Sancho, en qué consideración puede caber que el bachiller Sansón Carrasco viniese como caballero andante, armado de armas ofensivas y defensivas, a pelear con él. "¿He sido yo su enemigo por ventura? ¿Hele dado yo jamás ocasión para tenerme ojeriza?" (II, 16). Por ingenuo que parezca, Don Quijote tiene fe y confianza en sus amigos. Bajo la máscara de su locura hay en el hidalgo una benevolencia que lo redime de sus pequeños defectos.»
(E.C. Riley, Introducción al Quijote, Barcelona, Crítica, 1990 [1986], 141.)


       Frente al cálculo y la desconfianza perpetua que parecen ser la norma tanto ahora como entonces (que no te engañen, no te burlen, no te hagan quedar como idiota), esta ingenuidad benevolente de Don Quijote retratada con ironía crítica por Cervantes, pero más que nada con mirada cariñosa, me conmueve y enamora.


2 ago 2010

¡1-2-3, aquí voy!

¿Por qué seré tan barroca?

Dice Fernando R. de la Flor sobre el Barroco como Era melancólica (en la página misma que estoy leyendo ahora):
Época quizá, en esto, (en este empecinamiento en considerar la falta como tragicidad), inmadura, que no supo darse a sí misma el placer de la contemplación del cambio y de la metamorfosis, esta vez abstraído de toda connotación dramática, en tanto afirmación y alegría de carácter dionisíaco. Tiempo regido por determinaciones metafísicas, por «sed de eternidades», y por lo que es una compulsión de fijeza y de estabilidad, en él apenas se intuye en qué debiera finalmente consistir el proceso de confluencia entre cultura y naturaleza, que forzosamente habría de pasar por la aceptación gozosa de que todo cambia y todo permanece. (p. 123)
[Juro que las itálicas son suyas]

Y ya sé que tendría que aprender tanto de la Locura de Erasmo y del querido Cervantes. 

Pero al fin y al cabo, parezco a veces la bruja del Coloquio de los perros:
Yo tengo una destas almas que te he pintado: todo lo veo y todo lo entiendo, y como el deleite me tiene echados grillos a la voluntad, siempre he sido y seré mala.



Addenda 3-8-2010

Al día siguiente insisto con este libro de R. de la Flor que me deprime bastante (y no estoy tan segura de que me convenza), pero encuentro en la página 128 otra frase que resuena como campanadas en mi cabeza:
El escrúpulo de conciencia devora entonces las almas [de los hombres barrocos], forzándolas a una perpetuación en el estado de lo potencial, invistiéndolas de una suspensión y detenimiento, lo que en ninguna manera se resuelve en el camino de una acción liberadora, pues que la propia acción, en cuanto comporta elección (por lo tanto, posibilidad de error), se hace a su vez materia (inminente) de pecado. 
Y luego, página 233:
El escrúpulo, primero promovido por el espíritu exigente, pronto se vuelve un obstáculo peculiarmente insidioso para el paso de la gracia, pues desde el interior del «yo» socava pronto toda confianza, aniquilando el descanso, la tranquilidad de la conciencia, mientras degrada infinitamente la propia percepción que el sujeto barroco tiene de sí.
¡Qué cosa, es como una radiografía! Hasta me da pudor copiar estos textos porque siento que hablan demasiado de mí misma... Bueno, quedan aquí para que me sirvan de recordatorio: esto es lo que debo evitar.

31 jul 2010

Águilas y tortugas

Antes aun de conocer la fábula de la tortuga y el águila; antes de descubrir los emblemas que la usan para exprimir sus conceptos, conocí como tantos la sensación de ser una tortuga lanzada desde aire por una magnífica águila.


(Copio aquí la fábula según aparece en la edición de Gredos -cortesía de Aaoiue ¡gracias!
Existen versiones diferentes, pero lo esencial no cambia)



No es raro, creo yo, sentir ese golpe de realidad cuando uno se avergüenza o se ve ridículo por haber fallado en la pretensión de cosas tal vez absurdas o inalcanzables. Confieso que en mi caso esto sobreviene después de algún raro momento de confianza, visto luego –con ojos más claros– como un soberbio viaje por los aires que culmina indefectiblemente en estrepitoso desengaño.


Juan de Borja, Empresas morales (1581-1680)


El otro día alguien me insistía en que debería cambiar el enfoque de este intríngulis mental que me obsesiona. Me decía que es necesario apreciar el valor mismo de la tortuga. Es cierto, longeva, sabia y autosuficiente, la tortuga no deja de ser un animal con positivas simbologías en tantísimas culturas como se aprecia en las tres páginas que le dedica el Diccionario de los símbolos de Chevalier y Gheerbrant (me encantaría copiar aquí algunas de sus definiciones, pero esto se haría largo y pesado... como el andar de la tortuga). 


Tortuga con cabeza de dragón. - Foto de El símbolo de la tortuga 

El asunto, en definitiva, es que el águila no podría acceder jamás a muchas de las cualidades de la tortuga. De modo que no tiene nada de malo -sino más bien de muy sano- que la tortuga busque ser tortuga en lugar de andar queriendo lo que no tiene.


Sé bien que, al fin y al cabo, no pretenden otra cosa la fábula o los emblemas. Es decir, que cada uno acepte lo que es y valore lo propio. Pero no dejaba yo de ver esto como un conformismo mediocre, una mengua en las aspiraciones supuestamente infinitas de todo hombre como nos enseñaba Pico della Mirandola en su Oratio

Conociéndome, no es extraño que me vea siempre como una tortuga olvidada de sí, que menosprecia el poder que se le ha dado o la bendición que supone llevar todo consigo y necesitar poco más del exterior para subsistir.


Pero quién sabe si podré sacarme de la cabeza esta estúpida idea de pensar el mundo en escalafones (hay cosas que uno detesta y no comparte, y sin embargo no dejan de formar parte del subconsciente). El otro interrogante es cómo se hace para estar feliz siendo tortuga -o lo que sea- sin perder por eso las aspiraciones de vuelo.