…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura

7 oct. 2014

El hermano mayor nos cuida (y mi papá lo vigila)



A raíz de las imágenes de google street view, muchos se han quejado por la invasión de su privacidad.

Yo ya he perdido la ilusión y sé que el gran hermano google ha tomado el dominio de todo lo que hacemos.

Por suerte, tengo a mi papá que los vigila y se mantiene atento desde la esquina de nuestra casa (acompañado, además, por el guardián de la cuadra).  Acá tengo la prueba.




5 oct. 2014

I'm burning up a sun just to say goodbye



Mierda, mierda, mierda, ¿por qué una es tan convencional?

Ayer coroné una tarde inundada de series británicas volviendo a ver el último capítulo de la temporada del 2006 de Dr Who -Doomsday- en el cual David Tennant (the 10th Doctor) se despide de Billie Piper (Rose Tyler) porque han quedado en universos paralelos y definitivamente separados (o eso piensan, por ese entonces).

Me acordaba de la escena final en la playa, por supuesto, pero no de la frase del doctor que me encantó. Le explica a Rose que necesita usar toda la energía de una supernova para volver a verla por la última grieta que ha quedado entre los dos universos y resume entonces su acción diciendo:

I'm burning up a sun just to say goodbye!

Obviamente es una de esas frases románticas que te shockean y buscan quedarse clavadas en las mentes de las idiotas como yo (aunque hay que reconocerlo: David Tennant la dice con el tono justo de sarcasmo y sentimentalismo... ¡tan adorablemente británico!). 

Inmediatamente sublimé mi girlie reaction y me divertí pensando en escribir algo sobre la transformación moderna del esfuerzo caballeresco por la dama en drama políticamente incorrecto del gasto antiecológico...

Pero finalmente, cuando hoy busqué la frase en Google para encontrar el video del momento justo, me vi abrumada por la cantidad de imágenes que se habían hecho con la dichosa frase, así como por la repetición innumerable en artículos, comentarios y soportes diferentes. ¡En fin! No hay nada más que decir: soy puro convencionalismo, repetición y carne de cañón para manipulaciones emotivas.


Y parece que no importan los años que se tengan, estos son los típicos daños que la ficción hace a las Alonsas Quijanas modernas: en el fondo siempre nos quedamos esperando que alguien venga a decirte que está consumiendo un sol entero para venir a despedirse.