…si lo que es más preciado se esconde y lo más vil se deja expuesto,
¿acaso no es evidente que la sabiduría que se prohíbe ocultar es más vil que la locura que se manda esconder?
Erasmo, Elogio de la Locura

13 may. 2012

San Telmo, 15 de abril

El otoño cada vez llega más tarde a Buenos Aires. El año pasado se demoró hasta los primeros días de abril, este año parece que recién en mayo empezamos con el fresquito.

Un domingo de mediados de abril fuimos a pasear por el barrio de San Telmo, todavía hacía un calor antes impensado para esta época, y por las calles que son peatonales los fines de semana, la marea humana era algo apabullante. 









La mayoría de los puestos de la calle Defensa vendía chucherías nada destacables. Lo que sí sobresalía era la mugre de las calles, la ciudad está cada vez más sucia.



Había algunos lugares de remanso, por suerte y ahí encontramos además muy buenos artesanos. Entre ellos, un joyero fantástico, al que apenas pueda le voy a comprar algo.






Cande le deja unos billetes a los chicos de la banda de Jazz que la miran divertidos por su mezcla de vergüenza y sofisticación






Y en la esquina de Balcarce y Estados Unidos, el café Rivas, resultó un lugar perfecto para terminar el paseo.

















Esta placa 
señala el vértice S.E. 
de la ciudad de Buenos Aires 
en la época de su fundación 
por don Juan de Garay
 el año 1580.